LA VENIDA DEL SEÑOR JESÚS – ARREBATAMIENTO – 1a Pte.

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SALUDO Y PREÁMBULO

La Paz del Señor Jesús Cristo sea con toda su Iglesia, aquella que tiene como Señor Soberano el Hijo de Dios, Nuestro Salvador. Aquella que está vestida con las vestimentas del Espíritu Santo, paz y gracia hasta la consumación de los tiempos!

Estamos en una época de tinieblas donde el desconocimiento generado por la confusión de este mundo,  tiene diluido y adormecido muchos de nuestros hermanos en Cristo.

Principalmente en lo que se dice respecto de la venida de nuestro Señor Jesús. Sí, su venida, según Él mismo prometió que volvería. Y los ángeles dieron testimonio juntamente con los apóstoles y otros hermanos.

Satanás en estos días, ha tratado de eliminar el enfoque del pueblo de Dios sobre el Reino de los Cielos, seduciéndolo para que venga a pedir a las piedras del desierto se conviertan en pan,  como él tentó al propio Señor. Diciendo así, quiere que las cosas de este mundo árido sean hechas alimento para sus almas.

Por lo tanto, algo que ha desaparecido en medio de la iglesia, es el conocimiento sobre la venida de Jesús Cristo. Porque esa ciencia enfoca el Reino Correcto.  De esperar el Reino de los Cielos.

Por eso, a continuación vamos a tratar de este asunto, ajustados a una alta lucidez en la persona de Jesús y apegados vehementemente a los Textos Sagrados. Pues se trata de una profecía y como profecía no hay otra fuente a beber, a no ser las Sagradas Escrituras.

Quien se regocija con la verdad, antes de preocuparse en tener la razón o estar errado anhela  lo que es correcto.

DIRECTO AL TEMA

Lo que sigue ahora, es la aclaración de la Profecía de Dios a su pueblo, esencial en estos  tiempos de dispersión.

La venida de Jesús! La importancia de este conocimiento en el Señor, no es como otro detalle en nuestra fe pero, principalmente, debido a la  eminencia de los acontecimientos en estos días, es como una trompeta de atalaya, la cual avisa a su pueblo sobre un numeroso ejército enemigo que se está dirigiendo a los muros de nuestra ciudad.

Es verdad que la Biblia nos deja muy claro esa manifestación y que ahora la expondremos delante de la Iglesia, por medio del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra certeza y esperanza:

 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

 10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,

11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.

Hechos 1:9-11

 Partimos de esta verdad absoluta según lo que está escrito claramente, nuestra esperanza como siervos de Jesús Cristo: la venida  de Jesús es cierta. Y de la misma forma como fue para los cielos en carne, así Él vendrá.

Con respecto a los acontecimientos que giran en torno a este hecho, tanto los que le anteceden como los que prosiguen después de él, hablaremos ahora.

Está escrito:

1 Tesalonicenses 4:14-18, 5:1-6

 “14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;

que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”.

 El texto nos dice expresamente que Dios en el día de la venida de Jesús, “del arrebatamiento” tornará a traer a la vida primero a los que murieron en Cristo, o sea, los que se adormecieron en Jesús. Pues los que murieron en Cristo descansan en Cristo hasta la primera resurrección. No están despiertos, sino adormecidos en sus conciencias, en el sello de Dios, en el Espíritu Santo quienes con sus almas, aunque adormecidos, claman por la justicia de Dios en espíritu.

“9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”.

Apocalipsis 6:9-11

Ellos resucitarán primero y después nosotros, los que estuviéremos vivos y reunidos en  Él, seremos arrebatados en el aire, ha encontrarnos allí con el Señor.

Ese día, el Día del Señor, el apóstol Pablo continúa diciendo en su carta, que vendrá como ladrón en la noche. Luego en seguida explica el porqué vendrá como ladrón en la noche:

“3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.

 O sea, como “ladrón en la noche” el propio texto explica que se dijo así porque vendrá cuando no esperan que venga. Y Él robará la paz y seguridad que el mundo cree tener. Entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina.

Note aquí el adjetivo usado: “repentina” destrucción. O sea, de repente, sin esperar, como alguien que es robado, en la noche, que quiere decir, cuando ya está obscuro y nadie lo espera.

“5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios,…”

1 Tesalonicenses 5:5-8

 

Bueno, la carta a los Tesalonicenses está hablando con coherencia de un mismo asunto.

No existe entre líneas o texto oculto. Es una carta coherente única del apóstol Pablo para la Iglesia. Dice que la venida del Señor (4:13), o sea, el día del Señor, día en que Jesús viene (5:2) Él arrebatará su Iglesia (4:17). Día que será de destrucción “repentina” para  aquellos que anden diciendo paz y seguridad en este mundo (5:3). Y de este modo ninguno escapará.

Por lo tanto, en su venida, aquellos que fueron dejados, no quedarán en este mundo conocido, porque este será destruido. Destrucción repentina.

Pues la Palabra habla de los que fueron dejados (Mateo 24:40) y habla de la destrucción de los elementos en la venida de Cristo.

Sobre esta venida de Jesús, que muchos la juzgaron por tardanza y aunque hoy también la juzgan, el apóstol Pedro dice en su segunda carta:

2 Pedro 3:4-13:

4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,

por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;

pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”. 2 Pedro 3:4-13.

 

O sea,

Desde el tiempo del Apóstol Pedro muchos juzgaron por tardanza la vuelta de Jesús. Se trata de la venida esperada del Señor a la Iglesia y no otra cosa. Cuando él escribió esta carta,  Jesús ya había venido al mundo, había sido muerto, resucitado y subido a los cielos, con la promesa de volver.

Y ya en aquel tiempo muchos tenían por tardanza su venida, por la falta de fe, a lo que Pedro responde:

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento…”

Y continúa:

 “10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la nocheen el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.

 Dejando claro que su venida no se tardará más que, por la paciencia de Dios es que Jesús todavía no ha vuelto, pues Él no quiere que ninguno perezca, se pierda.

Y por qué? Porque cuando Él venga los que no estuvieren con Él perecerán, se perderán.

Necesariamente se perderán, perecerán. No tendrán otra chance. O no es eso lo que el texto dice literalmente? Que no retarda su venida, pero el tiempo juzgado por tardanza es por ser paciente “no queriendo que ninguno perezca”.

Claramente dice que cuando vuelva, necesariamente perecerán, se perderán los que no fuesen con Él. Por eso es que dice “no queriendo que ninguno perezca”.

Perecer significa no tener otra chance u oportunidad, así es: perecer, perderse

Y la Palabra no para ahí. Dice también que cuando llegue ese día que muchos lo juzgan por tardanza, día que vendrá como ladrón en la noche, los cielos y la tierra no continuarán como hoy conocemos, pues eso es lo que dice:

“10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.

(De nuevo la explicación de “como ladrón en la noche” en consonancia al texto 1 Tesalonicenses 4:14 y 5:6)

“En el cual” de qué?

En el día en que el Señor Jesús venga como ladrón en la noche.

Y a continuación de la Palabra reafirma:

“11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”

2 Pedro 3:11-2

 Dejando claro el efecto sobre los elementos de este mundo conocido, con la venida del Señor. Y al mismo tiempo, frente a esta realidad, amonestando a los cristianos a vivir en santidad.

Bueno, aquí tenemos también la descripción de la apariencia del lago de fuego, compuesto de elementos fundidos que en el fuego serán desechos. Esta es la materia del Lago de Condenación final.

Por eso, un lago de fuego.

El universo material estará allí desecho en fuego. Donde la bestia y el falso profeta serán lanzados vivos después de la venida de Cristo, y antes del milenio. Esta revelación  para otro momento.

“20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre”. Apocalipsis 19:20.

 Pero con honestidad y temor de Dios leyendo el texto integral, en su contexto vemos:

 “10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”.

2 Pedro 3:4-13

Aquí tenemos, sin cortes, el trecho del texto que tratamos y en todo su contexto, donde acontece la equiparación del día del Señor con el día de Dios. Cosa que algunos estudiosos de nuestro medio intentaron separar, distinguir y torcer al decir que son dos días diferentes. Para encajar sus teorías. Pero el Apóstol Pedro habla de uno con la misma característica del otro: “Día del Señor” (como ladrón en la noche”) en que los elementos (la materia) ardiendo serán desechos. Y “Día de Dios” en que los elementos siendo quemados se fundirán. Sin entre líneas entre uno y otro. No cambiando el asunto.

Por lo tanto, querer separar estos dos versículos, colocar añadiduras entre ellos y cambiar el contexto para decir que son dos ocasiones distintas el “día de la venida del Señor” y el “día de Dios”, para cualquier hombre que no esté loco, se trata de una clara tentativa de falta de temor y honestidad en la presencia de Dios. De farsa ante la Verdad de Dios. Por lo tanto concluimos que el Día del Señor es el mismo que el Día de Dios.

A LA ORDEN DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES:

El día y la hora de su venida nadie lo sabe, a no ser el Padre, pero sobre el orden de los acontecimientos finales y sobre las estaciones nos es dado saber. Incluso la Palabra alerta vehementemente al pueblo de Dios al respecto. Debemos saber el orden de los acontecimientos que Jesús nos dejó. Como el mismo dice, de reconocer el tiempo de florecer de la higuera. No desear saber es ignorar sus Palabras.

Para entender el orden de los acontecimientos finales, vamos a 2ª Carta de los Tesalonicenses en el capítulo 2, donde el Apóstol Pablo nos relata tal secuencia de acontecimientos y el hecho de cada fase con detalles:

2 Tesalonicenses 2:1-2

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca”.

El Apóstol Pablo pide aquí a los hermanos en Cristo de Tesalónica, que no se agiten en sus pensamientos, ya sea por palabras oídas, cartas escritas o por cualquier otra fuente de información, respecto de la espera de la Reunión de la Iglesia con Cristo. O sea, respecto de su venida para la iglesia.

Situando así el tema tratado, la reunión de la Iglesia con Cristo, en un período después de la resurrección de Jesús, cuando entonces Pablo escribió esta carta, y de Su venida y reunión con Su Iglesia.

Por qué decir eso?

Porque así podremos percibir, que hoy en día, estamos en ese mismo período  espiritual entre la resurrección y la promesa de su venida y, por lo tanto, que la misma carta es actual para nosotros con las mismas expectativas y esperanza de nuestros hermanos en el pasado.

Siendo así, sabiendo que la misma amonestación sirve para nosotros aún hoy, nosotros que aguardamos nuestra reunión con Cristo en su venida, continuemos:

“3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,

el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.

Qué dice, que no acontecerá? Sin que primero aparezca el tiempo de la apostasía y, luego después, el anticristo, el hijo del pecado? Qué dice?

 

La respuesta es: “…la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él”.

 

Veamos el texto entero:

 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,

el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.

 

Así, la Palabra aquí también nos deja claro, de forma simple, que la venida del Señor Jesús es precedida por la apostasía y por el anticristo.

Por lo tanto, la Iglesia estará aquí durante la apostasía y la manifestación del anticristo.

El texto continúa:

¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,

12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia”.

Ese inicuo, hijo de la perdición, el hombre de pecado, está para ser revelado y existe solamente “quien” es el que lo detiene todavía. Y este “quien” será quitado del medio del mundo (vers. 6 y 7). Y cuando fuese quitado, el hijo de la perdición se manifestará plenamente.

Quién es este “quien”, o sea, único, que está en medio del mundo y será quitado?

Y tiene poder de detener a la bestia, de tomar el hombre, ahora, ya?

Será algún hombre? O algún sistema del presente siglo?

Claro que no.

Mas la respuesta es: El Espíritu Santo.

Sobre el derramamiento y retirada del Espíritu Santo  

Porque desde el día del Pentecostés después de la resurrección de Cristo, el Espíritu fue derramado sobre toda carne, después Jesús subió al Padre.

Veamos:

“1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

 

“14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

16 Más esto es lo dicho por el profeta Joel:

17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;

18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

Hechos 2:14-18

Cuidando aquí hermanos con discernimiento que, el Espíritu Santo estar derramado sobre toda carne, no significa que Él habite en toda carne.

Estar sobre, no es lo mismo que habitar o ser parte de.

Pero significa que sobre todo hombre, el Espíritu Santo está presente para que él escoja delante del evangelio de Cristo. Y en los que tuvieren fe en Cristo, Él entra y hace morada.

“23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Juan 14:23.

Y sobre su retirada un día, retirada del Espíritu Santo de Dios en los tiempos finales, del Oleo derramado, profetizó también el profeta Daniel diciendo:

“26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. Daniel 9:26.

“27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.” Daniel 9:27.

 

Ese príncipe que ha de venir después de quitar la vida al Mesías, es el hijo de la perdición. Su pueblo son los demonios y sus seguidores en la carne.

La ciudad y el santuario es el hombre, creado para ser templo de Dios, pero que rechazó a Dios.

De esta manera se cumple lo que el Apóstol Pablo está diciendo:

¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos”.

 Y también nos alertó Jesús:

“20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,

21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis”.

Lucas 17:20-22

 

Porque el Reino de los cielos es donde está el Espíritu Santo. Por eso no viene con apariencia exterior. Porque el Espíritu estaba en Cristo y estaría en los discípulos después de su sacrificio.

No exteriormente, dentro, como templos del Espíritu Santo. Es por eso que ha continuación, sobre ese asunto Jesús dice:

   “Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis”.

 Porque habrán días que el mundo no tendrá más la luz.

“4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo”.

Juan 9:4-5

 Y la descendencia de hombres (las mujeres y sus hijos) lamentarían:

 “27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.

28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.

30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.

31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?

Lucas 23:27-31

 Porque ya no serán árbol verde, sino árbol seco. Árbol verde significa con vida. Y árbol seco significa, sin vida, para ser quemado. O sea, sin presencia del Espíritu santo.

 Ablando del hombre natural y no de la Iglesia. Porque ella, la novia del Cordero conservará el óleo en el corazón. Pues en ella, en cada hijo suyo, habita con el sello del Espíritu. Más quien quedó fuera no entra más. Como fue en los días de Noé.

Por eso serán días como nunca hubo. Porque Dios rechaza el hombre natural definitivamente.

También al respecto dice Isaías:

 “Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.

Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.

Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón.

Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa.

No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren.

10 Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie.

11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.

12 La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta”.

Isaías 24:5-12

 La puerta es Cristo y ya no estará aquí. Digo, en su Espíritu, como entrada para el Reino de los Cielos. Por eso, “…desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis”.

Las casas cerradas son los creyentes en Cristo aquí sellados, por eso recogidos en sus casas, o sea, en el Espíritu, donde Él está, en el corazón, en el monte que Dios habita.

 “16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;”. Mateo 24:16,17.

 

 Secuencia de los acontecimientos

 Por lo tanto, esto es lo que sigue:

  • Primeramente viene la Apostasía, que muchos se vuelven tibios, llenos de cuidados por este mundo y posteriormente abandonarán la fe y cuando obscurezcan, blasfemarán contra Dios. En esta fase entramos hoy.
  • Después la manifestación de la Bestia en plenitud.
  • Después de esto el Espíritu Santo es retirado. Después que venga la operación de la Apostasía con el Anticristo, hasta el punto de que el hombre natural rechaza a Dios y rompe la Alianza Eterna, el Espíritu Santo será retirado del medio del mundo.

Porque por libre albedrío, toda carne rechaza el Evangelio. Y los que están sellados en el Espíritu están ya separados. El quedará, a partir de entonces, solamente en los corazones sellados de aquellos que están en Cristo.

Muchos aquí se perderán.

Ahora, una vez que el Espíritu Santo es retirado sobre toda carne, ya no hay  arrepentimiento y conversión de los pecados. Porque quien convence al hombre de pecado, de Juicio y de Justicia, es justamente Aquel que está siendo retirado. (Juan 16:8 y Romanos 6:26).

La retirada acontece en el medio de este tiempo final, la llamada última semana, en el medio, en el fin de los tres tiempos y medio. Profecía para otro momento. Aquí estará la Gran Tribulación.

–  Y Finalmente de estos, siguen otros acontecimientos aún, de los cuales hablaremos en otro momento a saber:

  • En seguida, destrucción del Hijo de la perdición, la Bestia en la venida del Señor. Y también del falso profeta. Ambos lanzados al lago de fuego. (Ap. 19:20).
  • Prisión de Satanás por mil años. La Iglesia con Cristo reinarán en las regiones celestiales por mil años. (Ap. 20:2, 20:4).
  • El resto de la humanidad dejada para atrás en una condición de juicio, traspasada por la espada reluciente que salió de la boca del Cordero ( El Verbo), habitando durante mil años en una tierra extraña, junto con demonios caídos, los cuales los devorarán cuando y ahora estarán juntos. Aquí formación en plenitud de Gog y Magog. (Ap. 19:21; 19:18).
  • Después de mil años, Satanás es soltado, convence y reúne todos estos para venir contra el reino de los Santos en que está Cristo con su Iglesia. Que participarán de la primera resurrección en el arrebatamiento. No aquí en la tierra. Porque ya no habrá esta tierra y este universo como lo conocemos. (Ap. 20:6; 20:8).
  • Jesús destruye a todos ellos definitivamente, lanzándolos también en el lago de fuego donde ya estaban la bestia y el falso profeta. (Ap. 20:9-10) Juicio Final. Segunda resurrección. Y plenitud De Dios y de su ciudad Eterna sobre toda existencia justificada en Cristo.

La faz nocturna del tiempo en la creación: Los seis días del Génesis y el séptimo tiempo invisible.

faz luz

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Génesis 1:1.

Esta aquí, es la palabra en la escritura, del génesis en su primer día, la creación en su inicio revelada por Dios; la cual aún no tenía su forma, moldeada por Dios. Creación ya proyectada por el Verbo inicialmente: en lo originario, en forma temporal para que, la eterna; fuese creada en Él, en el Cristo venidero, una vez consumadas todas las cosas, después que las transitorias hubieren quedado sustituibles. Fue mostrada la instauración del cosmos, desde su inicio por Dios. También los hechos de la creación, los que en un proyecto superior; fueron concluidos fuera del tiempo, en Él mismo, el Verbo.

El propósito inicial de la creación planeada por Dios, lo fue en un hombre, este; con derecho donados por el creador, a tener junto a él, otras criaturas: como los Ángeles, Arcángeles, Querubines, Serafines, Alturas, Profundidades, Anchuras, Longitudes, seres Vivientes que, son de la orden de los Querubines. A estos Dios los describe en la biblia como: Árboles que, daban frutos de sabiduría al hombre, o sea Virtudes de Dios, lo eran en medio del paraíso en el tiempo de Adán y ahora también en la creación celeste, no como sabios que enseñan al hombre, mas sí como auxiliadores de aquellos que heredaron la salvación.

Los árboles en el huerto del Edén, entregarían según el permiso de Dios, sus frutos de conocimientos al primer hombre, Adán y Eva su mujer, y serían para alimento de sabiduría para ellos, alimento no mezclado con el mal ni corrupción alguna. Estos como almas vivientes serían: proyecto inicial, esencial de la creación hecha por Dios, en el tiempo inaugural del mundo espiritual, en la bienaventuranza hasta que; alcanzaren conocimiento de encontrar el árbol de la vida, el cual: transformaría su existencia de lo inicial sin corrupción, a la formación divinal, si comiesen de él.

Aunque Adán y Eva, fuesen ausentes de pecado en el principio, el engaño de la serpiente, les dio a conocer el conocimiento del bien y el mal. Desde ahí quisieron ellos comprender, de cómo podrían tornarse creadores de vida y de toda forma animada.

El mal ya residiendo en satanás, en el tiempo en que Eva fue engañada: tomó como residente el pecado corporal y espiritual, tanto a ella como a Adán, una vez que este también, comió de la mano de Eva, su mujer.

Los árboles nacidos de la tierra del jardín incorrupto:

“Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”. Génesis 2:9. También:

 El río del Edén y sus cuatro brazos. Los seres vivientes:

“Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;
y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates”. Génesis 2:10-14.

El Edén es el lugar en donde Dios plantó el Jardín. Los ríos de Edén son los seres vivientes, y por sobre ellos Dios, hablaba con su creación.

La faz de los Seres vivientes, son como si fuesen de animales, con esto Dios nos enseña que, los animales a los cuales Adán colocó nombre, eran “Ángeles”.  Ver:

“Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él”.

Génesis 2:19,20.

Ver también en:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”. Génesis 3:1. (La serpiente, Satanás, era un animal salvaje que habitaba en el paraíso). Era un ángel apartado de Dios, en fracción estaba dentro del paraíso y en otra alejado, se encontraba entre el cielo y las tinieblas exteriores.

Dios se manifestó a Israel y habló con Ezequiel; ¡usando los Seres vivientes como instrumentos!

“En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del mes,
vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová.

Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente,
y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre.
Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.
Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.
Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en las cuatro caras de águila”.

Ezequiel 1:2-10

¡Los seres Vivientes: Son Ángeles, por los cuales Dios se comunica con la creación!

Observamos en la descripción bíblica arriba de este párrafo que, hay un poder acompañando los cuatro seres vivientes.

Poder de Dios, mostrando al profeta Ezequiel, la presencia del Altísimo, descendiendo de los más altos cielos, para manifestarse al profeta. En la escritura vemos a tres de los ángeles que poseen faz de animales y uno faz de hombre. A estos mismos y a los millares de millares de ángeles que hay en el paraíso, con faz de animales, Adán les puso nombre.

En el tiempo en que Adán aún estaba solo, antes de que Dios lo adormeciera y de él sacase, de su costilla; su mujer Eva.

Fue adormecido Adán por Dios, al fin del primer período que estuvo en el jardín pero; él no pasó una noche cuando durmió, porque en ese tiempo no había pecado, ni tinieblas en la existencia. Por lo tanto no existía la obscuridad ni corrupción, ni en el huerto, ni tampoco en las criaturas angélicas leales a Dios.

Describo esto, las visiones de Ezequiel en el libro profético “Ezequiel 1: 2-10″ para, dar a conocer en el nombre de Jesucristo que: Los Ángeles del paraíso eran los animales, domésticos, selváticos y aves, a los cuales Adán les dio un nombre, Génesis 2:19-20. También para confirmar que, los ríos del Edén, los cuales servían para regarlo; son los seres Vivientes, ya que en el tiempo antes del pecado de Adán, no era corrompida la naturaleza, ni la tierra del Edén y no eran necesarios los elementos fundamentales para, la subsistencia de aquellas criaturas, ni necesarias florestas como: la descrita en el huerto. Reveladas ellas como alimento para Adán y Eva, como se describe en los escritos sagrados de la biblia del Génesis, capítulo dos.

En el inicio, las formas y criaturas angelicales, espirituales y el propio hombre, aún eran íntegros, a no ser los animales salvajes que ya habían entrado en corrupción.

¡La serpiente en el paraíso tenía faz de animal selvático!

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”

Génesis 3:1

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Génesis 1:2

 El desorden inicial de la esencia de la materia, era debido a la aún, no preconcebida creación. Esta misma estaba en caos y desorden, por el motivo de no tener perfección en sí misma, ya que Adán al pecar, corrompió la esencia de la materia, y por ser su naturaleza hecha del polvo de la tierra, esta había pasado en el período del desorden, de incorruptible a corruptible.

Adán, una vez fuera del paraíso con Eva, antes de ellos ser creados, fueron el proyecto para el fin de la creación de toda la vida, o manifestación de los elementos, o como también figuras en la naturaleza y en el universo. Sus estructuras corporales fisiológicas pasaron, de almas vivientes, para criaturas, creadas por Dios en la tierra como; hombre y mujer los dos juntos; serían a la imagen y semejanza de Dios, una vez estos obtuvieron de Dios, conocer el bien y el mal, pasaron a ser vicisitudes de la creación, esperando en alguna ocasión en Dios, llegar a la perfección. Siendo desde ahí el hombre primicia de la instauración, de todo lo que vendría a ser hecho; su estructura y formación fisiológica y su forma natural, convendría ser el modelo de lo proyectado en el mundo.

 “Al principio las tinieblas cubrían la faz del abismo”. Decimos que, la faz del abismo es el lugar donde estaba la materia corrompida, después venía el plano inferior a la materia, el abismo: está y estaba en el inicio, bajo el plano material.

En este estado se encontraba el polvo sin forma, en el cual se hallaba la materia, antes de la separación de luz y tinieblas, el caos predominaba, allí no tenía ni había separación entre lo obscuro ni claro, tampoco entre el espacio antimateria y la materia palpable. Todo estaba en la más profunda obscuridad.

Nada había, entre la esencia de la materia caída, y la posible proyectada por Dios, por causa de Adán. Tampoco las medidas de las dimensiones en ella: Anchura, longitud, profundidad y altura.

La condición de la materia, al principio, estaba en estado de plena desorganización, sin poder escapar de la obscuridad o las tinieblas del abismo. También sin poder alcanzar algún objetivo por ella misma, se encontraba en una confusión total y plena, más aun así, el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de lo existente sin forma, palpable, primordial, y real solamente a los ojos de Dios. Aún lo primero no era, ni estaba de noche o de día.

“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas”. Génesis 1:3,4

Dios hizo la luz, en medio a lo caído y corrupto, o lo sin forma, esta luz; que definiría en lo material y palpable, lo útil y desechable en proyecto de Dios, en lo que sería propósito para construcción del universo. Como también la formación de la tierra y la vida dentro de ella; fue de la voluntad de Dios que, la luz se separase de lo corrupto y tenebroso: entonces la materia expandida a través del espacio vacío que, el mismo Dios llamó a desenvolver formas, en su propósito, con los designios del Verbo del Altísimo.

Proyección material, según la forma que Dios iniciaba en su proyecto temporal, con el sentido de dar a la creación una forma perfecta, no en la naturaleza que acompaña el cosmos inaugural, del principio del conjunto de obras palpables; ahora sí, hecha ella, desde su inauguración para la conclusión de una más perfecta instauración, de la perfecta habitación de Dios, “el hombre después de su proyecto natural“, que pasaría al espiritual en el propio Dios, en el Cristo venidero.

En el comienzo del proyecto de Dios, para la siembra de lo perfecto que, un día, vendría a través de Él.

En lo que dice, del inicio de la tierra sin forma, en la cual solo había desorden y obscuridad, en ese punto de partida, estaba lo indescifrable y sin inteligencia. Para que hubiese movimiento, en la esencia de la materia, tuvo que ser ella avivada por el creador, para que esta misma, caída por el pecado de Adán; también adquiriese un propósito, activada en la sabiduría de Dios y así mismo, proyectada a ser desde el inicio, un designio que, aunque destinada a la destrucción, por no estar en perfección y sin inteligencia, fue animada por el Creador, para iniciar en sus primordios, la construcción de la obra de Dios, en propósito allende su primer objetivo.

“Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:”

Isaías 42:5

“Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.
Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé”.

Isaías 45:11,12

“Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro”.

Isaías 45:18

  Exhortando en Isaías, en lo escrito luego arriba.

Dios extendió el universo y dejó que el espacio obscuro, quedase, entre lo palpable y dentro de lo que no es y lo que era. Fuese también,  ésta la substancia originaria que, aunque en corrupción iluminase por medio de su composición candente y elementos en fuego, plasma.

De lo descrito arriba, esto fue la luz, como también hubo tinieblas al principio, separadas de la luz.

Después en la manifestación de las formas, lo que también fue luz en tinieblas: vinieron a existir en la tierra formada por Dios, todo tipo de criaturas, animales, peces, aves, insectos y formas de vida invisibles dentro de las miniaturas creadas: también creó Dios, todas las formas verdes con sus frutos y semillas; todo esto pasó a ser la luz manifiesta entre las tinieblas separadas de la vida, para estas manifestaciones poder ser manifiestas como un objetivo. Luego vino la luz en los hombres, al sexto día, cuando fueron creados y tuvieron vida, luz entre la corrupción que, dominaba al ser humano por su imperfección y pecado.

 “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Génesis 1:5

La luz muestra lo que existe, da a conocer lo real, esta es conocida y vista por la sabiduría de Dios; hace comprender la realidad de la constitución de las formas. Lo hecho en su micro y macro universo, existe y se mueve con un propósito inteligente de Dios para, caminar hacia un objetivo circunstancial, de elementos ya previstos por Dios para, llegar a la conclusión de lo proyectado, pasando, de la creación movible a la inmovible, invariable y permanente en lo divino, concluido y moldeado por Dios.

Describiendo la obscuridad: esta crea espantos de tinieblas en lo existente. Habiendo materia; deja esta inestable y en conmoción. La misma materia en este estado; se torna, o pasa a estar, en un estado de caos vacío y sin objetivo. Esto es una muestra de las noches entre los días de la creación.

La obscuridad puede destruir y deformar las formas ya concebidas, impidiendo el propósito de lo creado y su finalidad. Por esto Dios dejó la luz como en sombras de su significado y manifestación. Esto aquí es más una muestra de la noche entre los días de la creación.

Separada la materia de las tinieblas, así el universo palpable se apartó por la mano de Dios, para tener un fin constructivo y pasó la luz a ser representada en los elementos, por las estrellas en formaciones, constelaciones y galaxias.

El día en la creación, es todo lo que es vida y se mueve en ella, ahora sí, aun no produciendo  por ocasión del tiempo, la creación una vida, en formas fisiológicas, funcionales u orgánicas; ella en su esencia de la materia, avivada todo por su estado, en su reacción atómica, en su propósito dado por Dios; representa la luz entre tinieblas, ya que una existe, la materia pero lo obscuro nada es. En esto escrito comprendemos, la diferencia entre noche y día, luz y tinieblas. La noche entre los días de la creación, fue un caos en las formas ya hechas.

Ahora veamos lo que vive y está en tinieblas. La luz natural y la espiritual.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es él que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. 2 Corintios Capitulo 4:6

Dios mandó, ordenó que, la luz iluminase lo creado en el principio: esta creación sin principio divino en su comienzo; hablando del cosmos, seguía este el movimiento de su existencia a través del tiempo, como proyecto en la sabiduría de Dios.

  • Al principio: La mano de Dios creaba dentro de lo ya separado por Él, lo que vendría a ser su obra perfecta en sí mismo, primero; en la naturaleza del hombre en sombra y después, en el tiempo de Jesucristo; el modelo perfecto de su creación, esa naturaleza, transcendería de lo original a lo Divino y

El hombre que es iluminado por la inteligencia divina, su transformación no sucede por él o por medios naturales, ya que él mismo al nacer de mujer, tiene condiciones y capacidades naturales, sin poder trascender a lo espiritual, ni aproximarse a Dios; sin embargo, hay diferentes capacidades en los hombres, estas mismas donadas por Dios al nacer.

Provisto el hombre de dones y talentos distintos, la inteligencia de uno no es las de los otros; en algunos, la sabiduría y competencias, aptitudes, habilidades, se manifiestan en mayor y menor poder de raciocinio, así como el discernir y tener el entendimiento adquiriendo desenvolvimiento en las artes, es propio de algunos en mayor o menor grado.

Bueno, la inteligencia y capacidad del hombre, lo acompaña en su vida natural por mientras este vive. Digamos que: toda manifestación creativa o deducción del individuo, lo es a través de la luz de Dios, por medio del espíritu transitorio de sabiduría, colocado en entendimiento o compresión en él.

La debilidad del ser humano, o la falta de poder ver o entender la vida, o sencillamente la ausencia de raciocinio; sería denominada en esta comprensión de lo ya escrito como: tinieblas en desorden en él, como ser humano. El hombre, en su estado natural, se encuentra en tinieblas, en un período nocturno.

Ahora en lo natural: si el cuerpo humano está provisto de vitalidad salud y vida, acompañado con una cierta inteligencia e instinto de sobrevivencia en él para su desenvolvimiento como; individuo, y si consigue realizar proyectos dentro de su vida y la de sus seres queridos, si también consigue un buen desempeño, dentro de las sociedad en que vive, entonces; en él hay luz, como la luz que Dios separó al principio para, que lo que estaba en desorden y en caos viniese a existir, con un fin.

También a partir de la luz, inicial, en la creación natural en el hombre, dada por Dios, habrá en efecto, un proyecto natural superior a ser alcanzado por él mismo, el iluminado actúa y funciona, como propósito con libre albedrío, para que a través de lo palpable consiga encontrar una razón superior de existencia.

Digamos así: El hombre mortal y entre los seres vivos, posee en él una luz que lo guía, por su inteligencia y sabiduría, existentes en su naturaleza. Tiene en sí, una luz atemporal que: Ilumina en medio a tinieblas en su creación corporal.

Concluimos: estará el ser en tinieblas si, el hombre no sigue por el camino de la razón, inspirada por Dios, la cual esta puesta dentro de su propia naturaleza.

Ahora si este mismo, el hombre, como propósito de Dios no consigue encontrar una senda superior, inmanente a la sabiduría, dejada por el creador en él como su compañera, desde el tiempo de su creación; el propio reflejaría un caos en sí, cayendo él mismo en una lúgubre tenebrosidad, en la noche del sexto día de su creación natural.

En el caminar del hombre, donde la sabiduría se puede reflejar en él, así como en su propia vida personal, es su temor a Dios.

Por esa misma sabiduría, el hombre puede alcanzar entendimiento y con ello actuar por los mismos medios que lo capacitan, facultándole para encontrar, la forma de invocar a Dios.

Con los dones que le fueron plantados, muchos de los hijos de Adán, buscan al Altísimo, haciéndolo así tienen siempre la esperanza, de que el Todopoderoso se apiade de sus almas. Si el que cree intenta encontrar a Dios; aunque sea palpándolo, en la propia naturaleza lo encontrará y también en sus obras manifiestas en el mundo, como en el universo, verá su creación.

Contraste entre obscuridad y luz. Días o noche.

La obscuridad o tinieblas, se puede reflejar en toda creación pasajera; o también la luz que revela la obra de Dios.

Todo lo que no es perenne, siendo movible de su propósito inicial como entidad u objeto, es un cuerpo en tinieblas; ya que tiene un tiempo limitado de existencia. Son tinieblas las cosas que son dejadas a corrupción en el universo, por no permanecer inalterables; todo pasa y tiene su tiempo.

La luz en tinieblas, también se observa, se vive y convive en el sentido de la inteligencia de Dios, en la instauración del universo.

Sin luz, viene el caos y el desorden, el sin sentido creador o estable; la noche.

 Tinieblas en el hombre:

Podemos descubrir las tinieblas, en el propio cuerpo humano, cuando este se corrompe por el pasar del tiempo en él. También por la metamorfosis en su naturaleza, por la caída de su fuerza vital, por la degradación de su fisiología, por las diferentes problemáticas en el funcionamiento de sus órganos esenciales y vitales, adquiriendo enfermedades diversas afectando su salud y estabilidad fisiológica natural, alcanzándolo la vejez, luego la muerte y la obscuridad. Cuando lo alcanza la noche de su naturaleza.

El atardecer del sexto día, en la existencia de un hombre o de la humanidad, es cuando está muriendo o desapareciendo, perdiendo su objetivo natural como cuerpo y finalidad. Una vez desvaneciéndose su inteligencia natural y también perdiendo su objetivo divino; el cuerpo entra en su faz nocturna, se adentra su designio y esencia, como su substancia corporal, al caos sin forma; la noche existencial sin representación.

Con todo esto comprendemos que, el proseguimiento continuo, de la especie humana en la tierra, también la creación en su forma natural: Solamente se reanuda en el plan de Dios.

La renovación en el hombre, de su naturaleza como especie e individuo y en todo lo creado, muestra que el ser y el universo, tienen un amanecer junto al ocaso, pasando la noche esperando un nuevo día después, al pasar de los días, llegando una y otra vez el curso de la noche; al alba, renovando las posibilidades de trasponer la muerte y el caos. El ser humano como especie, se reanuda de una vida en otra creación del alma, naciendo ellas en el mundo una y otra vez, hasta concluir dentro del propósito natural, el plan divino; de llegar hasta el nacimiento del hombre perfecto, en semejanza del propio creador; Jesucristo Dios.

Así es, en el hombre y su existencia, hasta el fin de su tiempo, como también en el mundo y el cosmos en el transcurso de sus días, también eras; una tarde y una mañana, se pasaron.

 El atardecer del primer día de la creación      

Cumplido la base del propósito de Dios que: al separar la luz de las tinieblas, las cuales separadas dejaban en manifiesto, dos grandes hechos: Que la materia ausente de finalidad, se mostraba como reunión en plasma, conteniendo los elementos manifiestos entre tinieblas. La masa de un lado y la obscuridad del otro. La propia materia en sí, aún en tinieblas, pero activas; podrían definirse según el proyecto de Dios, en las diferentes mudanzas de su molde, a ser creadas en ellas por Dios.

En este período de movimiento y pasar de la materia en corrupción, por fases de tiempos, en donde lo que era antes, no lo sería en el trascurrir de su existencia, en desplazamiento.

Dios detuvo la acción primordial del universo, todavía en formación. Entrando la esencia de la materia, con toda su primera forma: en transformación, en colapso, en la noche, para así definir Dios; otra nueva etapa, que daría inicio a la mañana del segundo día.

Sería en el segundo período o día, en que Dios, separaría los cielos del universo palpable

Por esto es que en el atardecer del primer día, debería de haber condiciones; hechas por el Altísimo, para agrupar en una grande extensión, los universos, como los tres cielos espirituales, también el palpable y material. Los universos celestiales se posicionaron como cúpulas, una por encima de la otra, siendo así y determinado por Dios que: el primer cielo fuese infinitamente mayor que el universo material, así el segundo cielo, también mayor que el primero y el tercero mayor que el segundo, y el universo palpable quedase entre el primer cielo y el abismo.

 En esa tarde del primer día, el universo que conocemos, se esparcía por entre lo existente, mas sin definición objetiva al día de hoy, y sí entre todas las cosas creadas. Fue entonces que sucedió por obra de Dios, un sisma y cataclismo no de destrucción, mas sí como una tormenta de ajuste, en la definición de los estados esenciales creados, fue una reunión de cada universo en sus propios fines fundamentales y cardinales, desde ahí sus propósitos serían de acuerdo al fin justificado por Dios, en las acciones, en el andar de todas las cosas por períodos de tiempos infinitos, en nuestros conceptos humanos, hasta llegar al fin supremo; la creación perfecta de Dios, en medio a todo lo movible y para ser Eterno, en Jesucristo, el proyecto inicial y supremo, para que en sí mismo se supiese, también por todas las criaturas, tanto celestes como humanas; que lo perfecto de la obra de Dios, es su propio Dios.

El hombre en Dios, por medio de Jesús, pasaría en el fin del proyecto de la creación, a ser imagen y semejanza de Dios, en Cristo el Salvador de la humanidad. Así pasamos hoy en la salvación, de un fin de día al otro día, al supremo, en Dios con Jesús.

Al principio, se pasó todo un día y llegó la tarde del primer día. Luego vino la noche.

 La noche fue el trastorno de lo existente, su movimiento brusco y violento. La deformación de lo habido y el principio de la formación en proceso entrante, al otro día por haber.

El tiempo del fin del sexto día es:

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.


Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.


Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
Y todo esto será principio de dolores.


Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.


Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.


Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),”. Mateos 24:3-15

Hablando del atardecer del sexto día de la creación; este tiempo viene exponiendo, la manifestación del engaño, en la naturaleza espiritual, de muchos pueblos en la tierra. Esta naturaleza en los seres humanos, trae consigo, una disposición del ser, a crear en sí y también en su entorno, una utopía sobre la realidad, un ensueño de lo que no es, pensando ellos como si fuese una escenario real, lo que sería su visión o su estado mental, como una verdad, no siéndola.

El atardecer del sexto día, demuestra en las proximidades de la noche, una descomposición de lo natural, afectando al propio ser humano; en realidad a los que no se renovaron en el día del Señor que, es el séptimo, tiempo de Dios.

La propia mentira toma forma en aquellos que, se disponen a crear en sí mismos, una imagen supuesta de valores, como verdades trascendentes y prácticas al objetivo de sus propias ilusiones. Lo que trae el rompimiento del fin del tiempo, la noche del sexto día.

Poderes ocultos, traídos en ellos, a través de sus propias mentes corrompidas, dándoles poder en imaginaciones que, les dieron cabida a dominios caídos, los cuales se ocultan en las tinieblas de los abismos y en la obscuridad del alma del ser corrompido. Esas potestades actuando por el mecanismo del pensamiento humano, controlan la ideología humana y por lo tanto toda formación de imágenes subidas del abismo, hechas realidad en el mundo, por la mano de los hombres corrompidos.

Cuando sea la noche del sexto día, el falso profeta descrito en el hombre como, poder demoniaco que, controla sus sentidos y su voluntad; a su tiempo permitido por Dios, tendrá un control absoluto en el conjunto de ideas y anti valores de la humanidad bestializada, la anti religiosidad, será generalizada en la visión del hombre, por causa de su degradación y corrupción completa que, tendrá dominio en todos los hombres poseídos, aquellos mismos que estarán; fuera del control de su propio libre albedrío.

En aquella proximidad de la pen

umbra, aparecerá entonces, lo que veremos como: la bestia que, por el poder del falso profeta, estará en manifestación, por medio de la obscuridad que dominará el mundo.

Resumimos que la noche entra en el mundo, por el pecado del hombre; por haber corrupción en él dominando su naturaleza, con esto le llegará la muerte espiritual. Al fin del sexto día tendrá término, el tiempo de la existencia de toda la raza humana porque; el fin, es que, el tiempo junto a la humanidad, entre a un nuevo día; el séptimo, ya que el lapso del ser natural  habrá pasado. Así como también el mundo con sus cosas movibles, al final de la era pierden su sentido, por no haber más tiempo, para aquello que fue hecho: conseguir en la primicia de la creación natural, la madurez de la criatura nacida en medio del mundo; para el desenvolvimiento de lo perfecto; el hombre sacerdote de Cristo. Terminado el sentido de la creación universal y material, la tierra y sus elementos deben desaparecer.

 Esta es más una señal, que hemos escrito aquí luego arriba; de la noche del sexto día.

 Al atardecer del sexto día, en la proximidad de la noche, habrá, guerras y rumores de guerra en el mundo, envolviendo la desolación todas la naciones, hará esto por poder material e ideológico, para el control espiritual y material del mundo, como por lo mismo, va a querer el control alimentario en todas las naciones de la urbe terrestre, agua y todos los recursos básicos para la vida. Teniendo así la bestia, la misma que sube del abismo, el poder y control más la posesión de todos los recursos básicos para la subsistencia humana; en la noche del tiempo dominará y asolará la humanidad.

En el fin: Habrá guerras ideológicas y diabólicas; los hombres de la perdición con el dragón dominándoles: desmembrarán la naturaleza humana, en ideologías que traerán en la humanidad, la reivindicación por ellos para: implantar sus filosofías y falsas religiones, queriendo que todo el mundo y la propia iglesia; les apruebe la mentira, depravación y el asesinato de toda la raza humana, el genocidio justificado por sus reivindicaciones de, supuestos derechos humanos, para justificar la muerte y destrucción de centenas de millones, hasta billones de vidas en el aborto. Así en la corrupción y muerte espiritual de todos los pueblos; manipulará los gentiles a través de doctrinas de demonios, con supuestas legislaciones religiosas y políticas, acompañadas de filosofías perversas; formando en la gran ciudad del mundo, una nueva torre de Babel; los cuernos de la bestia que, son los poderes dominantes en el fin del tiempo; como uno solo, concretizará esto en el término del sexto día para llevar consigo a la humanidad a la noche eterna, donde no hay retorno ni paso a otro día, como lo fue desde el principio de la creación.

Un poder oculto, se levanta en el fin de los tiempos, poder que se personifica en los individuos dominados, en los mismos hombres marionetas de la potestad que, controla sus destinos y los lleva por el camino de la perdición. Satanás actúa en ellos como; si ellos fuesen su propia imagen en la tierra, la bestia es la imagen del demonio, la cual sube desde el abismo en los hombres y muestra en ellos la personalidad del opositor a Jesucristo. Todo esto sucederá: al entrar el hombre, en la noche del sexto día.

Señales del fin. La noche del sexto día y fin de los tiempos. 

La señal de la bestia es un conjunto de reseñas (signos) que, forman la señal de Satanás.     Todo es un acumulado de acontecimientos que llevan al fin: Engaño, mentira, filosofías, falsas religiones, el estado profundo con sus estratagemas de envolvimientos políticos y económicos. Poderes que trabajan en la unión mundial, para el control de la humanidad, formando ellos el compás que, circunda la tierra; envolviendo los pueblos para su dominio, todos manipulados por los dedos de satanás, control que tiene desde su trono piramidal, en donde maniobra todo ser humano esclavizado por su poder, el cual obtiene, al tragar sus almas y dominar sus debilitadas mentes.

Estas son todas señales del fin del tiempo, del ocaso de la vida en la tierra y la destrucción del mundo, en donde los hombres de perdición, han sido marcados, con la señal de la bestia, en sus frentes y su mano, el hombre 666. Luego de este estado, viene la noche y término del último día del hombre en la tierra, el sexto.

El mal; personificado en el hombre de la perdición, imagen de Satanás, conoce lo que la biblia dice respecto al fin de los tiempos. En los dos milenios de evangelización del mundo por la iglesia, el anticristo interfiriendo la misión de la iglesia, levantó al mismo tiempo falsas doctrinas y religiones; muchas de estas pseudo cristianas para, debilitar el poder de Dios en su iglesia, queriendo llevar al engaño los liderazgos para, desvirtuar el propósito de Dios.

El maligno levantó falsos cristos y profetas vinculados a satanás, creando doctrinas de demonios. Profanó y colocó personas infiltradas de su parte, en la iglesia tradicional. Guió al mundo en el lema de “Libertad, Igualdad, Fraternidad” Mas haciendo lo contrario.

Acontecimientos en el fin: Terremotos y grandes catástrofes climáticas, pestes y guerras, manifestación de la depravación sin límites en los seres humanos, hambres; control por ellos; del cobrador de tributos,Daniel 11:20-25”, de toda la infraestructura del mundo, dominados ellos mismos, los subordinados a Satanás por: las superioridades demoniacas que, controlan la humanidad y toda la voluntad individual del hombre.

 También: los poderes que preparan el camino al demonio en la tierra, tienen el control: de la manipulación y vigilancia de las simientes aptas, para el consumo de la sobrevivencia humana. Al mismo tiempo monopolizaron para controlar su genética. Este control genético ha traído múltiples complicaciones al ser humano, ya que fueron alterados en su naturaleza, para provocar en esta contaminación, enfermedades y la propagación de plagas virológicas, matando millones de individuos. La humanidad manipulada por estos poderes que controlan la producción de todos los alimentos, está cada día más debilitada y enferma, y la no pureza de la alimentación, ha acortado la vida y fragilizado la salud, en forma global.

Todas las plantas que dan frutos y granos, o verduras y plantas que dan otros frutos, hortalizas etc. Estos, como recursos vitales para la alimentación del mundo; son esenciales para la subsistencia de la humanidad, ellos están en manos de los gobiernos, por el poder seductor del maligno y de las grandes organizaciones que, controlan los recursos alimentarios, para que si cumplieren su objetivo, entregar la tierra en manos del anticristo. Ellos controlan toda organización política, económica y global. Al final son ellos el cobrador de tributos.

Los propios poderes dominantes fueron, los causantes de la contaminación de la tierra agrícola y sus frutos, por, agro tóxicos, causando la muerte y destrucción de la flora y fauna marina en todos los océanos, por la contaminación de las aguas como: por productos químicos, partículas, desechos industriales, agrícolas y residenciales, provocaron la contaminación del mar, por el aire, por partículas de pesticidas y por la tierra, por las aguas contaminadas que caen al mar.

Todos estos males descritos aquí, son: señales de la obscuridad del sexto día. La humanidad que, en los tiempos finales refleje estas señales: será, la que estará entrando, al atardecer del sexto día, último en la creación; en la última noche.

La abominación desoladora

Una vez que el mundo esté en un caos espiritual y moral, en que la filosofía del antropocentrismo domine el ser, en la apostasía; será cuando, la iglesia será perseguida, por creer, en el santo nombre del salvador y único Dios, Jesús.

Cuando: la moral cristiana sea vista como enemiga de la sociedad; será el tiempo en donde, la asolación, le abrirá las puertas de la mente humana, a la abominación; este poder demoniaco controlará la mente y el alma del hombre de perdición, siendo el mismo imagen de satanás, será entonces en donde: la humanidad, fuera de la luz de Dios y poseída por Satanás, se transformará en la bestia del apocalipsis; el hombre que entró en la negrura del sexto día, él tendrá la señal de la bestia, este será el último tiempo, en el  mismo que los 666, caerán a los más profundos abismos, entrando al juicio del lago de fuego. Y después de esto será, una tarde y una mañana del sexto día, luego del fin con su noche eterna, para los que se pierden; ahora, para los hijos de Dios, la vida Eterna con Jesucristo.

Y en el tiempo del séptimo día, reinaremos con Cristo para siempre.

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

GOG Y MAGOG – CUÁNDO GOG VENDRÁ CONTRA ISRAEL Y CONTRA LA IGLESIA DE DIOS? – PARTE 3

Cuándo Gog vendrá contra Israel y contra la Iglesia de Dios?

La palabra dice:

“8 De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente”.

Ezequiel 38:8

 “Serás visitado”, como está escrito refiriéndose al cabo de años, al término del tiempo final, en que Israel volverá de entre las naciones y será reunido en el lugar descrito en la ley de Moisés, la tierra prometida. Allí, en la ley, dicho en sombra las cosas que habrían de ser, referente a la región de Canaá que hoy conocemos, por eso refiriéndose concluyentemente a Jerusalén Celeste, la Ciudad Santa de Dios.

Sin embargo, la promesa conclusiva también acontece visiblemente en el tiempo presente como en sombra, con ese pueblo otrora escogido por Dios, que se ha reunido en los días actuales en la nación actual de Israel, este mismo de allí de Medio Oriente, que aún aguarda en la ley en Canaá.

Después de haberse agrupado saliendo de todas las naciones, después de ser perseguido por dos milenios, sin tener un lugar donde formar una nación, en los días actuales, volvieron a formar su nación en el mismo lugar  de donde fueron sacados en los tiempos antiguos. En ese mismo lugar en los días actuales Israel se fortalece política y militarmente.

Aunque son en apariencia el Israel escogido por Dios, que hoy en realidad somos nosotros en Cristo, ellos, como si fuesen una nación de paz y estuviesen en la voluntad del Altísimo, esperando la venida de Su promesa, entonces delante de un eminente tiempo de confrontación con sus adversarios, pues se encuentran cada vez más rodeados por sus enemigos, como en alegoría del real peligro al pueblo de Dios. Porque como sucede con ellos, sucederá también con la Iglesia al respecto de lo que ha de venir. Muchos pueblos enemigos ya están allí alrededor de Israel, y así también ya acontece con nuestro pueblo en Jesús. Esos enemigos, son el Príncipe de Gog y Magog.

Al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel…”

En este versículo, respecto de Israel, se le llama “tierra”, tierra dispersada, tierra que es reunida de entre muchos pueblos. Una raza, una tierra escogida por Dios. Que es recogida y agrupada en los montes de Israel, o sea, en medio del poder de Dios, entre sus montes, en las promesas hechas por Dios. El Israel espiritual, la Iglesia, es descrito como un solo monte, quiere decir, el cuerpo de Dios en el monte Sion, en medio de Jerusalén.

 

 “22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

Hebreos 12:22-24

Gog viene con muchos pueblos a esta tierra restaurada que, quien la cuida es Dios: Israel, donde está la protección de Dios.

Agrupada en Canaá, el Israel en la carne, aunque atrás del velo, invoca a Dios allí, junto al muro de los lamentos, mientras que en lo espiritual, la Iglesia invoca a Dios en el cuerpo del Mesías, que es Jesús, el propio santuario vivo de Dios.

Gog entonces cerca a Israel en lo terreno, mientras tanto se manifiesta en las naciones que se unen contra él, allí en Medio Oriente. Y del mismo modo, también confrontará la iglesia, pero primero en lo espiritual, en su manifestación por los principados y potestades que influencian los sentidos, de aquellos que se unen y se vuelven en contra de Cristo y su pueblo. Actuando también en la torpeza de los que se dejan engañar.

Entonces, vemos el Israel que todavía está en la ley, y que aún no se ha convertido por la fe, y el Israel verdadero, aquel formado en la gracia de Dios en Jesús Cristo, contenido ya en la promesa, el cual ya está en el Espíritu: la iglesia. Uno agrupado en la tierra descrita en la ley, y el otro Israel agrupado y reunido por la gracia de la promesa en la tierra santa, en el Espíritu de Dios en Cristo.

Y sobre la confrontación final con ambos, como anunció el profeta Joel diciendo:

“14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.

15    ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso”.

Joel 1: 14,15

 

Hablándonos Dios así de este, su Día, tiempo en el cual Él permitirá el ataque del asolador sobre ambos, diciéndonos:

“9 Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo”.

Ezequiel 38:9

Acción que acontece con los hombre dominados por el mal, y controlados por Apolión, el destruidor, que vendrá  como una nube desde arriba, cabalgando sobre los hombres del mundo en el poder de Gog el destruidor, atingiéndolos por encima de sus cabezas, en sus mentes y corazones para entonces tomar, actuar en la voluntad de ellos, desde lo espiritual hasta lo natural, así como lo declara la palabra en Joel.

Refriéndose a lo espiritual y lo material, juntará Gog por medio de los poderes de las tinieblas, los pueblos y las naciones de la tierra para que se vuelvan como enemigos contra Israel.

Una vez que las hordas malignas estén en el dominio de la voluntad del hombre, controlándolo y manipulándolo desde la cima de su mente, serán tales las hordas que estarán en el dominio de las huestes gentilicias, la multitud de pueblos fuera de Dios. Dominando lo que antes era el libre albedrío, si  porque, por la concordancia de sus corazones con el mal, sus opciones y autonomía, ahora como hombres de perdición son entregados a Belial.

Tal operación del mal en la corrupción del hombre hará que suba de las tinieblas, como tempestad en espesa nube de asolación, “el principado maligno”. De súbdito él cubrirá la tierra;

El príncipe Gog  tendrá su cuerpo en hombres y demonios, para dejarse caer sobre la iglesia de Jesús Cristo, y por sobre Israel, pueblo todavía con el velo de Moisés.

Como una tempestad destruidora vendrá Gog, con muchos pueblos con él, en un deseo de destruir el pueblo de Dios.

Entonces Gog, pasa a ser el poder del principado del mal, compuesto por demonios y hombres, con los demonios dominando las criaturas de la bestia y el falso profeta.

“10 Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento,”. Ezequiel 38:10.

Gog domina los corazones de muchos pueblos, porque él es aquel que trae la operación del error y se fortalece en ello, al crear a su alrededor varias doctrinas falsas que manipulan las necesidades humanas, y otras  filosofías vanas y religiones diversas, difundidas en todo el mundo, por donde gana corazones y así, la voluntad de sus adeptos.

Con eso Gog, consecuentemente, pasa a ejercer poder también en los intereses económicos, a través de su actuar en la ambición humana, y así pasa a la destrucción de los recursos naturales por la explotación abusiva, obteniendo el control alimentario y, por lo tanto, de subsistencia del hombre natural. Todo con la intención de desreglar de forma disoluta los valores tradicionales, aquellos que naturalmente todo hombre tenía la capacidad de percibir y en su percepción regir su modo de actuar de forma coherente en su naturaleza dada por Dios. Cambiando eso, se pretende que se pierda la referencia de la imagen de Dios en el hombre natural. Además, los valores cristianos reflejados en la sociedad (aunque en sombra), para implementar otra imagen en medio del caos, la imagen bestial en el hombre, representando un sub-humano, en un nuevo orden mundial.

Su operación en los sentidos del hombre se fortalece también al sensualizar y causar erotización de las masas, dejando que hombres y mujeres se regulen moralmente por el entorpecimiento en las sensaciones de dolor y placer.

Corroborando para la aprobación de nuevas leyes, que hacen sumir aún más la imagen de Dios en la deshonra de sus propios cuerpos. Queriendo desviar el comportamiento y el uso natural del hombre con la mujer y de la mujer con el hombre, para transformar la conducta humana en semejanza al de una bestia, con sed por todo tipo de paciones y placeres carnales. Destruyendo las familias y guiando todo el mundo a una nueva forma de caminar, entorpecida y conducida por el operador de la iniquidad y de toda maldad, que hace la voluntad del príncipe de Gog, el hombre de la perdición.

“11 y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas;”. Ezequiel 38:11

El Señor habló lo que dice Gog en su corazón, que subirá contra la tierra indefensa, sin protección y contra aquellos que están tranquilos que habitan confiadamente, en reposo, en la fe en Dios, refiriéndose a la iglesia, pues ella está rodeada con el círculo de la gracia de Dios y por los muros hechos en la promesa. Refiriéndose también a los hombres que aunque con vendas en los ojos, aguardan en la ley a la espera del rescate, a Israel.

Tratándose de la iglesia, protegida en el fuego vivo del Espíritu, ya sin los muros protectores del mundo, protección natural de cada hombre desde que nace, que solo tiene importancia para los que son del mundo. Gog vendrá con las naciones y caerá de repente sobre Israel, sediento de sangre y lleno de engaños, hablando primero de paz y justicia, no obstante trayendo guerra; para así aprisionar, matar y destruir a la Iglesia y también a Israel.

 “12 para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra”.

Ezequiel 38:12

Gog quiere tomar de la iglesia y de Israel las promesas dadas por Dios, que fueron entregadas a su pueblo. Él quiere el poder y el dominio de la tierra, del universo palpable y de las regiones celestes.

Él desea subir por encima de lo que fue hecho por Dios, por encima de la construcción de la Creación. Por la materia. Camino que hace a través de la grande Torre de Babel, su herramienta espiritual de hoy, erguida sobre la naturaleza corrupta de hombres corruptos. Gog ambiciona tener el poder sobre todo el mundo, al subir hasta la cumbre de esta torre, que también es una gran pirámide. Ese camino comienza en el mundo natural y atinge el espiritual, y desde allí retorna en un control pleno por la materia. El dominio piramidal actúa así entre la humanidad con su mundo y el espiritual degradado.

Gog obtiene esta fuerza, al dominar y someter el hombre impío, subyugándolo. Por el pecado, este tipo de hombre se entrega a su dominio y reino, hasta el punto de pasarle su propia vida y alma, presentes recibidos de Dios. Por lo tanto, este hombre pierde todo su reino por satanás, estando todavía aquí en la tierra y, claro, juntamente, a su alma.

Y en este proceder, formando hombres y demonios en un solo cuerpo en pecado, vendrá el momento en que llegarán hasta los cielos, usurpando la creación de Dios al final de los tiempos.

Buscando un reino de dominio natural y espiritual para operar en la ley del error.

De hecho, eso les será concedido por Dios, en el comienzo del milenio; en la construcción de una hechura extraña. Cambiando los tiempos y las estaciones.

Este proyecto realizará Gog, cuando el hombre impío caiga en sus manos, en plena manifestación del anticristo.

Ese dominio maligno, sobre la humanidad transgresora, acontece incluso antes de la tribulación, en el ataque de las naciones sobre Israel y la Iglesia. Como también tendrá su continuación en el tiempo consecuentemente, con los que fueren dejados para atrás después de la venida de Jesús. En esta última etapa tenemos la manifestación plena de la hechura de Gog y Magog. La cual, en el tiempo anterior a la venida del Señor, aún no se habría manifestado totalmente.

“11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. 12 Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo”. Daniel 7:11,12

“21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”.

Apocalipsis 19:21

 

21 Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.

22 Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días”.

 Isaías 24:21,22

“9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.

10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?”

Isaías 14:9,10

Gog y Magog, o sea, todos los que fueron dejados para atrás, recibirán después de la manifestación de la venida del Hijo de Dios, un cuerpo de maldición para habitar en él, en perturbación durante todo el milenio. Y solo  después, al ser suelto Satanás y convencerlos de venir contra Cristo y su pueblo, es que serán de una vez destruidos con fuego que vendrá de parte de Dios desde los cielos, para consumirlos y lanzarlos de una vez por todas en el lago de fuego, donde ya estarán la bestia y el falso profeta.

“11 Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente.

12 Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca”.

 Zacarias 14:11,12

Luego, estos últimos, después del final de la tribulación y después de la venida de Jesús, los que fueran traspasados por la espada de su boca y que no fueron lanzados en el lago de fuego con la bestia y su cuerpo y el falso profeta, recibirán el cuerpo de la maldición donde quedarán en una tierra sin Dios y sin su gracia. Allí convivirán con los demonios, todos estos hombres transgresores, en una tierra, Gog y Magog. Esta tierra del milenio, que será para ellos tormento durante mil años.

Quienes son los que quedarán como Gog y Magog después de la venida de Jesús?

Son aquellos que reivindican este mundo, independientes de Dios, y también sin adherirse a la Bestia. Escogieron estar aparte del bien o del mal. Sin embargo, no percibieron que sin la luz obscurecerían. No formaron un solo cuerpo con la bestia o con el falso profeta. Por eso también no serán lanzados en el lago de fuego. Y aunque les fue dado por justicia, una prolongación de tiempo, por lo que reivindicaron.

 

17 Aconteció en el año duodécimo, a los quince días del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

18 Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y despéñalo a él, y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la tierra, con los que descienden a la sepultura.

19 Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los incircuncisos.

20 Entre los muertos a espada caerá; a la espada es entregado; traedlo a él y a todos sus pueblos.

21 De en medio del Seol hablarán a él los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron y yacen con los incircuncisos muertos a espada.

22 Allí está Asiria con toda su multitud; en derredor de él están sus sepulcros; todos ellos cayeron muertos a espada.

23 Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su gente está por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales sembraron el terror en la tierra de los vivientes.

24 Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro.

25 En medio de los muertos le pusieron lecho con toda su multitud; a sus alrededores están sus sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto su espanto en la tierra de los vivientes, más llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro; él fue puesto en medio de los muertos.

26 Allí Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus sepulcros en sus alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque habían sembrado su terror en la tierra de los vivientes.

27 Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas; mas sus pecados estarán sobre sus huesos, por cuanto fueron terror de fuertes en la tierra de los vivientes.

28 Tú, pues, serás quebrantado entre los incircuncisos, y yacerás con los muertos a espada.

29 Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacerán con los incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro.

30 Allí los príncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que con su terror descendieron con los muertos, avergonzados de su poderío, yacen también incircuncisos con los muertos a espada, y comparten su confusión con los que descienden al sepulcro.

31 A éstos verá Faraón, y se consolará sobre toda su multitud; Faraón muerto a espada, y todo su ejército, dice Jehová el Señor.

32 Porque puse mi terror en la tierra de los vivientes, también Faraón y toda su multitud yacerán entre los incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehová el Señor”.

Ezequiel 32:17-32

Ver también 2 Timoteo capítulo 2:24,25 Apocalipsis 17:3, 7,12, 16, 17.  Y también Daniel 41, hasta 45. Apocalipsis 19:21 Isaías 24: 21,22. Isaías 14: 9-18, 20. Marcos 5: 11, 12, 13

Hablando ahora, en los días de hoy, del ataque de Gog sobre Israel. Y en esta época que el enemigo espera la reunión de las naciones, en el fin de los tiempos.  Esto porque desea actuar sobre los hijos de Israel, sabiendo que existirá el permiso de Dios para poder actuar sobre ellos. Todo determinado por Dios: de que venga este juicio sobre la tierra en el tiempo presente, (que son los días de hoy), tiempo de confrontación final entre Gog e Israel, entre Gog y la iglesia del Señor.

Como ya se ha dicho, Gog quiere destruir la nación de Dios, para intentar arrebatar las riquezas dadas por Dios a todo Israel y su Iglesia. En este tiempo, estando la Iglesia ya reunida en un solo cuerpo con Dios, esto es, en Jesús Cristo, cuando entonces llegará la plenitud de los gentíos, actuarán las huestes gentilicias con violencia, valiéndose en la maldad y en la envidia, para un ataque conjunto con todos sus recursos, teniendo para esto la fuerza y poder del principado de Gog.

Tiempo y juicio de Dios, el Señor juntará del mundo entero, la nación de Israel convertida con la iglesia para esperar la gloriosa venida de Jesús, el pueblo del Todo-Poderoso. Pero estando ella descuidada y fragilizada, por efecto de cosas del mundo que entraron en su medio, y estando a la expectativa de su venida, Gog verá en esto la oportunidad de atacar a todo el pueblo de Dios, para robar y destruir. Aprovechará la unificación del cuerpo de la bestia y del falso profeta para liderar todas las huestes de hombres de perdición.

Iniciado el taque, y pisadas las uvas en el lagar de la ira de Dios, la iglesia en este tiempo, reunida en un solo cuerpo y junto a las promesas, se hartará de todas las riquezas venidas del Espíritu Santo, porque será un brote Santo aquellos que resistieren en Jesús.

“13 Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos?”.

Ezequiel 38: 13.

 

Geográficamente, de donde vendrá Gog contra el pueblo elegido?

Todos aquellos pueblos enemigos anotados en los pasajes que citamos  anteriormente, que rodean a Israel geográficamente. Refiriéndose a Israel en la carne, sirven de indicadores de fuerza de destrucción que vendrá tanto en los físico como en lo espiritual y que, en verdad, ya están actuando.

Ellos actúan en muchas formas de poder, en esa misma pretensión e interés de destruir la nación escogida. Gog aprovecha la manipulación de los elementos y los relacionamientos universales, para ir sugestionando con fuerzas y valores contrarios a Dios, estas naciones. Hasta establecerlas en una posición unánime de violencia contra la Iglesia y contra Israel. Esa operación se manifiesta en diversos ámbitos: social, político, comercial, en el conocimiento de la ciencia y en otros factores de convivencia entre ellos, los enemigos de Dios. Prevaleciendo ahí la intriga, perversión, engaño, guerra y maldad de toda especie contra el pueblo elegido.

No obstante, sus fuentes de influencia vienen desde lo espiritual, de lo incorpóreo contra la casa de Dios. Desde entonces se encuentran en batallas en las regiones celestes por la legalidad de las prácticas infames de los hombres en la tierra.

Estos mismos principados, se burlarán por el despojo, el botín de Israel, cuando los santos les fuesen entregados, conforme a la profecía citada:

 “Vienes tú para tomar despojo?

Estos son también los que actúan con el poder del falso profeta, por medio del cual intentan introducir en medio de la Iglesia la disolución de su doctrina, a través de líderes corruptos. Y en este intento falsificar la palabra y traer todo tipo de falsas doctrinas, formalismos y rudimentos del mundo, sensualizando y corrompiendo los sentidos de sus miembros.

Estos son los poderes ocultos que predominan en las tinieblas de la mente y del corazón del hombre. Desde entonces, por el hombre, actúan en los elementos de este mundo.

Y así, en mayor escala, operan para el dominio de las naciones.

De esta manera, estos poderes espirituales también tienen sus representantes en este mundo natural, en hombres conscientes, previamente colonizados desde ya, que actúan en los liderazgos de las naciones a través de la política, economía, arte y otras áreas diversas.

De ellos se dice al respecto en la Palabra de Dios, en el Libro de la Revelaciones, como lo relata en Apocalipsis capítulo trece, que en el poder y en el cuerpo de la cuarta bestia, las naciones de la tierra y las potencias espirituales caídas, poseen el dominio sobre la humanidad. E influenciada por ellos, forman el cuerpo de la bestia y el falso profeta.

En Ezequiel el Señor los cita, en el capítulo treinta y ocho, versículo catorce.

Por todo esto Dios dice:

“14 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú?”

Ezequiel 38: 14.

En el tiempo en que Gog y las naciones, ataquen Israel y la Iglesia del Señor Jesús, en el cumplimiento de estas profecías, a Gog mismo será dado el conocimiento de estas circunstancias por la propia revelación de la palabra escrita, conforme el propio Señor Dios, dio a conocer en la profecía anterior.

La misma palabra que profetiza en el final de los tiempos, todo Israel será reunido en su tierra y habitarán seguros, pero en sí mismos. Diciendo de Israel en la carne, el Canaá natural, como también los del Espíritu, en la iglesia de Dios.

Los de la ley, en la carne, reunidos en Canaá de Galilea, serán atacados primero. Después la iglesia de nuestro Señor Jesús. Y luego, junto a los judíos convertidos, llamados de la ley a la gracia de Cristo, la Iglesia, y esa porción, se unirá en el Señor y todos juntos seremos objetivos del enemigo.

Y solo después, al final, por objeto de la probación,  toda la iglesia estará reunida en el Señor Jesús, y clamará Maranata con todas sus fuerzas, no queriendo más nada de esta tierra y entonces vendrá el Señor con estrepitoso estruendo.

Nos dice la profecía que Gog sabrá como atacar, como conocedor de los acontecimientos finales en este día, al respecto de lo que sucederá cuando vea a Israel reunido en su tierra, en paz y seguridad, después de haberse reunido de todas las naciones, formando un pueblo nuevamente como antes, Gog tendrá conocimiento que es su momento de atacar.

Y esta misma nación de Dios, elegida en las promesas de Abraham, que en el fin, reunida, se sentirá segura y tranquila, ya que encontrará estar en la tierra prometida por Dios, no obstante, por no conocer los misterios de la verdadera nueva tierra con los nuevos cielos prometidos por Dios, será entonces confrontada y vencida en la carne, hasta la venida de nuestro Salvador Jesús.

En este tiempo, después de grandes probaciones y tribulaciones, un remanente de Israel será separado en su conversión en Jesús Cristo, junto a la Iglesia en el poder del Espíritu del Señor, en el cuerpo de Cristo. Seremos el único y verdadero Israel, en la espera de la venida gloriosa del Todo-Poderoso.

En su venida Jesús será visto por todos, y todo el mundo verá la gloria de Israel junto al Dios de Israel, que es Jesús en el Cuerpo de su Iglesia.

 

El Gran conflicto

Cuando el pueblo de Dios resiste en el Señor al enemigo, quedará más firme en la fe, con la espada de dos filos combatiendo a la espera del Salvador.

Las armas de ataque de Gog hoy, son la insensibilidad y pasividad de la iglesia como mundo, su corrupción y división por los falsos sofismas y doctrinas extrañas, que por la ambición de algunos, sobre todo en los liderazgos, fueron introducidas en medio de ella.

También por la falsa interpretación de la Palabra de Dios y direccionamiento erróneo de los miembros, causado por los líderes, por los llamados falsos apóstoles. Cabezas que, desviando la Palabra de verdad de los fieles, enseñan todo tipo de mentiras y fantasías. Estos, motivados por la ganancia, han apartado a muchos de la fe, llevando consigo a millares de seres humanos, que se allegaron por el nombre de Jesús, a perder la salvación.

En medio a este caos, en este estado sensual de la naturaleza humana provocada por la falsa profecía, los demonios encontraron brechas, desde los pensamientos en las mentes carnales, hasta la corrupción de las almas de los hombres. Espíritus que entrando en ellos, consiguen su dominio alterando el estado natural del hombre, medio por el cual lo controlan, y pasan a coexistir juntos en el mundo actual, en el dominio de su voluntad.

Enjambres de demonios con personas utilizadas por ellos preceden y entonces, forman en su intensificación el cuerpo de la bestia. Una vez que el dominio llegue al corazón humano de los impíos, en la formación de este cuerpo de hombres con demonios, entonces se tornarán una sola cosa, en una única voluntad, y actuarán en la tierra comandando las normas y estatutos del mundo. Hasta el punto de obtener el total dominio de los hombres de perdición.

Estos poderes ocultos del sub mundo, invadirán a través de estas alteraciones de la naturaleza humana, las naciones.

Serán migraciones e invasiones en el mundo natural y social. Enjambre que ya se ha extendido sobre todo el mundo occidental que, anteriormente era cristiano, más ahora por la falta de fe en este tiempo, se transforma en presa fácil del falso profeta. El cual actúa para la formación de los que tienen la marca de la bestia.

Los líderes al servicio de satanás, principalmente los de las naciones occidentales y anti cristianas, cambiarán las leyes y los tiempos con las estaciones, o sea, la forma de la ley natural que tiene todo hombre como criatura, esta ley dada por el propio Dios, y que es percibida en toda la faz de la tierra. Entonces, corrompido el corazón del hombre en aquello que está ligado a su propia naturaleza en este mundo, y luego dando la entrada a su alma al anticristo.

Efecto que fue ampliado por toda humanidad, en la formación de una actual Torre de Babel, centro de poder, en el dominio mundial; gobernará en el alma, corazón y mente de la humanidad. Regido por una única lideranza mundial, política, militar y económica, con una nueva ley y falsa religión, la imagen traída de los abismos por el príncipe de las tinieblas e impuesta al hombre.

Esta fuerza conducida por el maligno, operando en los sentidos del hombre, a través del dominio de su mente, tendrá su control físico y material.

El Plan de Gog

 “15 Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército”.

Ezequiel 38:15.

Los enemigos de Dios vendrán a atacar a Israel, con un  ejército grande y poderoso, como dice el capítulo treinta y ocho de Ezequiel. Primero devastando el mundo entero para luego dominarlo. Destruyendo la sociedad que anteriormente vivía, aunque en sombra, la instrucción de su moral por el evangelio, predicado por los profetas y siervos de Dios, en los últimos dos milenios.

Estos enemigos de Dios, que corrompen y destruyen toda la humanidad para atingir la iglesia del Señor, son las huestes demoniacas reveladas en el libro de Joel, que vienen en olas devastadoras, como sucede en un mar agitado, donde por olas de destrucción, asolarán la tierra.

Y como dice en la Escritura, será la asolación desoladora. En lo que dice en el versículo anteriormente citado, que vendrán los contrarios montados “todos ellos a caballo”, esto significa que vendrán en los lomos de hombres. Utilizarán a los hombres para concretizar su plan de dominio, donde estos tendrán puesto un yugo sobre su cuello, y así serán subyugados.

Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado”.

 Joel 1:4

 

 

Así lo anunció el propio Señor Jesús:

“14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)”.

Mateo 24:14, 15

En el profeta Joel, el Señor anuncia en la Palabra, acompañado de su misericordia, el llamado a todo su pueblo a reunirse en un ayuno para el  arrepentimiento.

Ya que toda bendición en mantenimiento natural y espiritual, será sacada de todos en la tierra en el final de los tiempos, la cual será entregada solamente a los firmes en la fe.

Al toque de la trompeta se verá cumplido y será anunciado el grande día del Señor (su eminente venida). Por eso, antes antecederá a esto, el ataque de Gog y Magog.

“5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.

Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.

Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas”.

 “14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová”.

Joel 1:5, 6, 7, 14

  Muéstranos esta revelación, la gran probación y tribulación que viene sobre toda la iglesia de Dios, inclusive a Israel en la carne.

GOG Y MAGOG– EL ORIGEN DE MAGOG Y FORMACIÓN HASTA EL ANTICRISTO- PARTE 2

Segunda Parte:

Y en el seguimiento hablando del cuerpo del anticristo:

También Gog tiene dominio como Príncipe sobre Mesec y Tubal, estos  son hermanos de Magog.

Estos, según la descendencia de Noé, también son los nombres de las naciones de donde vendrían a descender otros pueblos que, después de ser esparcidos por Dios sobre toda la faz de la tierra, es decir después de la torre de Babel, levantarían mucho tiempo después, un único grupo que con sus fuerzas  vendrían contra el pueblo de Dios para destruirlo.

Observemos Mesopotamia como el punto de partida de multiplicación de las naciones, así como sus distribuciones por el mundo, y para ser más exactos, comenzando del lugar de donde vinieron a existir, el cual Dios nos revela  por la palabra, ser el lugar donde el arca de Noé reposó después que menguaron las aguas del diluvio, o sea, el monte “Ararat”.

Hablándonos Dios así, a través de esta revelación, que en torno al monte Ararat ubicado al norte de Israel (por el punto cardinal), todas las naciones descritas y existentes allí, y que vinieron a existir por el mundo a partir de estas regiones,  formarían los pueblos que al final de los tiempos se reunirían en un único propósito permitido por Dios: volverse contra Israel y su Iglesia.

Explicando: estos pueblos, descendencia de Noé y de sus hijos, se agruparon en las regiones de Ararat y en torno de ella se multiplicaron. Allí vivieron con sus familias, propagándose junto con sus descendientes en el principio de la era después del diluvio. Este periodo entre el término del diluvio y la reunión de estos pueblos en la época de la torre de Babel.

Dice así la palabra al respecto:

“4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat”. Génesis 8:4.

Entonces, volviendo a lo que hablábamos al respecto de Gog y Magog en los día de hoy, como el príncipe que domina la visión de los hombres y la naturaleza de muchos pueblos, operando desde lo oculto para tornarlos enemigos de Dios, se dice de él como de los pueblos que lo tienen por príncipe que estos son los que forman la tierra de Magog, que tiene por cielos (o sea por cobertura) a Gog, estando contados en esta descendencia.

“3 y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.

Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas;

Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo;

Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo.

Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda”.

Ezequiel 3,4,5,6,7

 

Donde Mesec y Tubal con Persia, teniendo en cuenta que Persia era un imperio, por lo tanto abarcando aquí un origen de muchos pueblos derivados; y Cus (Libia) y Fut (África), naciones alrededor de Ararat para las regiones de Asia menor y Mesopotamia, prolongándose hacia el sur hasta África. Encontrando también aquí otras naciones al Norte de Israel, refiriéndose a las regiones de Siberia y, para ser más extensos, a toda Eurasia en sí, todas estas al norte de Israel.

Así considerando el tiempo de la profecía en que Dios habló con el profeta Ezequiel, y tomando como referencia la ubicación de la construcción del Templo en aquel tiempo, tenemos entonces que, estando el templo vuelto para el Oriente, o Norte de él, sería toda la región descrita aquí como Eurasia y sus prolongaciones referidas anteriormente.

Enfocándonos en estas prolongaciones, a partir de estos territorios, llegamos  hasta el continente africano con África como nación.

Gomer, primogénito de Jafet con sus pueblos y toda la casa de Togarma, su hermano, también llevando muchos pueblos con ellos.

Todos estos, con sus ejércitos, son los que marcharán para cumplir un designio de Dios, siendo ellos los primeros, los guías principales, para cumplir la voluntad de Gog. Porque fueron el origen de todos los otros pueblos.

Ellos con sus imperios serán sacados de su hábitat, y obedeciendo el principado de Gog serán reunidos y entonces marcharán contra Israel.

 “23 Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.

24 Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.

25 Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana”.

Daniel 8:23-25

Gog y Magog: El Misterio del Pueblo Enemigo de Dios

“Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,”
Ezequiel 38:2

Gog es de la tierra de Magog, que significa “Techo” o “Terrado”, en hebreo. Significa también el nombre de un príncipe en una tierra, siendo el jefe de un pueblo, de una nación, llamada Magog.

Por esto, en revelación, sabemos también que se refiere al techo o la cobertura de esta tierra de Magog, tanto en el sentido natural como espiritual, lo que quiere decir  que Magog está “por sobre” este pueblo o nación llamada Magog. Gog es el cielo de ellos, es el cielo de una nación llamada Magog.

Gog no solamente es la tierra de Magog, o el nombre del príncipe de ella, también es el nombre de aquello que le es por cobertura, lo que le está por encima, como su cielo. Significando así lo espiritual y moral de esta tierra.

Ya Magog es un pueblo, una nación a la cual le fue dada el nombre del segundo hijo de Jafet, el hijo de Noé.

Magog, este mismo que es citado en la palabra de Dios en Ezequiel 38:2, está allí descrito en revelación de una profecía que nos va a hablar lo que él, figurado en el nombre del hijo de Jafet, representa como pueblo dentro de esa descendencia.

De ese descendiente de Jafet vendrían a descender también las naciones gentilicias, que se van a levantar en el final de los tiempos contra Israel.

Aquí, acordándonos también que en la Palabra de Dios este pueblo Mogag estaba junto con otras naciones en la Torre de Babel.

Dios habla contra ellos:

“Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,”  Ezequiel 38:2

Y en Su Santa Palabra, ¿qué es lo que más nos dice de este Gog?, Príncipe de Magog y de  muchas otras naciones juntas, ¿o qué nos habla desde su origen?

Rubén el hijo primogénito de Jacob, pecó acostándose con la mujer de su padre. Y con esto perdió los derechos de su primogenitura. En esta transgresión, su descendencia traería grandes desastres para dentro de Israel, y que repercutiría incluso a la misma Iglesia de Cristo en el final de los tiempos. Digo la Iglesia, no en su totalidad, sino en su porción que, de igual modo se asemeje a aquella transgresión, a pesar de pertenecer al pueblo de Dios, como también era aquel.

Sobre la profecía de Jacob acerca de este Rubén está escrito:

“1 Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.

Juntaos y oíd, hijos de Jacob,
Y escuchad a vuestro padre Israel.

Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor;
Principal en dignidad, principal en poder.

Impetuoso como las aguas, no serás el principal,
Por cuanto subiste al lecho de tu padre;
Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado”. Génesis 49:1-4.

Y siendo Rubén el primogénito, al profanar el lecho de su padre no solamente trajo “castigo” sobre sí mismo, sino también “consecuencia de maldición” en un descendiente, por la transgresión en este pecado:

“21 Y salió Israel, y plantó su tienda más allá de Migdal-edar.

22 Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre;”. Génesis 35:21-22.

Descendientes de Rubén

1 Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito;

bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos; mas el derecho de primogenitura fue de José);

fueron, pues, los hijos de Rubén primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.

Los hijos de Joel: Semaías su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo,

Micaía su hijo, Reaía su hijo, Baal su hijo,

Beera su hijo, el cual fue transportado por Tiglat-pileser rey de los asirios. Este era principal de los rubenitas”. 1 Crónicas 5:1-6.

De Judá vino la descendencia del principado del Mesías, Jesús Cristo. Pero por Rubén vino a nacer uno de nombre Gog (ver el versículo cuatro), el mismo nombre de aquel que Dios habla: Gog, el príncipe de las naciones que vendrá en el fin de los tiempos contra Israel y su Iglesia. O sea, “Uno” que habiendo recibido la palabra de Dios, en alguna ocasión, con sus descendientes la traicionarían. Se volverían contra Dios y su Iglesia.

Por lo tanto, este que es descendiente de Rubén como descrito en la Palabra citada arriba, por nombre Gog, proveniente de la familia de carne Rubén, traería consigo, en sombra, el nombre del hijo de la perdición.

En suma, por haber profanado el lecho de Israel, Rubén genera en una parte de su descendencia en la carne uno con el nombre de Gog, (decimos “en parte” porque no es anulada la tribu entera, la cual incluso fue puesta por nombre de una de las doce puertas de Jerusalén celeste). Descendencia que por el pecado que cometió Rubén y de los que pecarían a semejanza de esta transgresión y muchos serían los que así harían, pasarían a ser llamados Gog y Magog.

Así nos es revelado que este es el tipo de hombre que conociendo el poder y la ley de Dios, se vuelve en contra su progenitor físico y espiritual en prostitución y profanación.

Una traición de la cual no trajo condenación a Rubén, sino a los descendientes de este tipo de pecado cometido contra Dios.

Al profanar Rubén el lecho y la ley, generó en este hecho el principio de una vileza sobre un tipo de “hombre de traición”, uno que traicionaría a su padre y a su Dios por medio de este pecado de profanación. Principio que dará la legalidad para el surgimiento de un príncipe de las tinieblas que se levanta con muchas otras naciones en semejanza de pecado, los que profanaren también el descanso y los tiempos de Dios, revelándose contra Él en el fin de los tiempos.

Y todo esto en un descendiente en este pecado de Rubén. Transgresión que le fue a él perdonada; aunque cuando ella fuese manifiesta en toda una generación en el fin de los tiempos, sería traída como la misma transgresión en muchos. En este descendiente por nombre Gog, tomaría Dios su nombre para designar por él, el nombre de aquel príncipe que en el encubierto y desde las tinieblas se vuelve contra Dios usando los hombres. Atacando la iglesia y a su pueblo generado en el Espíritu, a través de la Palabra.

El mismo príncipe que es el verdadero anticristo (formado en los hombres rebeldes), viniendo el poder a través de Satanás. Levantándose en el fin de los tiempos contra Israel y contra la iglesia que es el pueblo de Dios.

En el tiempo de hoy,  Gog es el nombre del príncipe de la iniquidad. “Residente espiritual” en la conciencia y en el corazón de los hombres perversos. Él es el techo de ellos, o su cubierta espiritual.

Por eso también domina en los miembros y en las acciones de hombres rebeldes a Dios, los cuales están bajo la tiranía de este dominio por la potestad del aire. Y es así como ellos se componen en el mundo; formando el cuerpo de los hijos de la perdición.

Son estos que forman Magog, teniendo un solo nombre aunque sean muchos, como también los demonios que en la ocasión del gadareno se presentaron a Cristo con un solo nombre: Legión, aunque fuesen muchos. Magog junto a muchas naciones que formarán un mismo cuerpo son los que rechazan en el fin de los tiempos la vida Eterna prometida por Cristo; vida eterna y salvación que viene a través de Él.

De la misma forma como el hijo de Jacob perdió su primogenitura, Rubén, aun así fue salvo por el arrepentimiento. Así también han sido salvos muchos que pecaron como él y se arrepintieron. Sin embargo es en su descendencia que aparece el nombre de Gog, refiriéndose a una porción de la misma generación que como ellos transgredieron el mandamiento de Dios y no se arrepentirán en el final de los tiempos, formando un cuerpo ya con sentencia de muerte, por no tener más poder de arrepentimiento.

Recayendo sobre los descendientes de este pecado esta herencia maldita y por lo tanto, quedando expuestos a este juicio de transformación como cuerpo enemigo de Dios.

Juicio que vendrá sobre todos los que pisaren sobre la salvación y pecaren con la medida de aquel que se acostó sobre el lecho de su padre, Israel.

Dios determinó que ellos tendrán al final el castigo eterno, por haberse levantado, profanando el pacto con Dios, siendo contra Israel, el hijo de Dios.

De ese pecado, nacido en la transgresión de Rubén y juntado en Gog (aunque Rubén mismo hubiese alcanzado perdón); habrá como un juicio en la carne sobre muchos de esa transgresión que se junten en un cuerpo, como en aquel cuerpo que al final de los tiempos será llamado “el hombre de la perdición”.

Un pecado en el espíritu que ahora vendrá a manifestarse en los hombres corporalmente que son para perdición en el final de los tiempos. Son estos los que profanarán la salvación.

La Palabra dice:

“18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre”. 1 Juan 2:18-23.

La Sabiduría del Génesis Cap. 12: Creación y Expansión del Génesis.

Creación y Expansión del Génesis.

Génesis, capítulo uno versículo primero dice, que en el principio, Dios creó cielos y tierra, teniendo esta revelación una descripción y una definición de los dos elementos en cuanto a substancia, después de la caída de Adán.

Ahora en este principio, el elemento tierra, estaba desordenando, sin definición u ordenamiento como creación, sin la manifestación de las formas que vendrían a ser,  no había ningún organismo vivo. El elemento existía y estaba en su momento inicial, pero el proyecto de Dios, no había concebido, por ser todo todavía substancia informe, todo estaba en el creador, como génesis y  fin, claro y conciso para Él, aún sin realización.

Había una manifestación del elemento, más las formas eran proyecto de Dios, desde aquí vendría en lo creado, el toque de Dios como designio.

Desde el elemento, “la tierra”, inició Dios al principio, la expansión del universo.

Todo al comienzo estaba, sin orden o diseño alguno, la substancia era un desierto asolado, no había fuego ni hielo, ni elemento alguno predominaba sobre otro, o existían las dimensiones de la materia.

Partiendo Dios, creando desde el génesis de la materia y de la creación de los cielos todavía por hacer, el proyecto de la hechura universal provisoria. Inició su plan creador, todo por medio de su sabiduría.

Lo hombres, somos el fin de las obras de la creación.

El inicio es de dónde venimos.

Concretizamos todo en aquel que terminando sus obras, nos dio un nuevo génesis en un principio sin fin, para que al entrar en un tiempo inmutable, vivamos para la eternidad.

El tiempo sin corrupción es presente, así como el segundo, la hora, el mes,  el año o el milenio, son un mismo tiempo, la realidad de Dios es incorruptible, siempre presente y consciente de todo.

Las dimensiones dentro del micro o macro universo de la realidad corpórea o espiritual del mundo futuro y eterno, son sin fin.

Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz.

Como lo vemos en revelación, en el libro de los  Proverbios.

 “22 Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.

23 Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra”.

(Proverbios 8:23

Es el poder de Dios, el que tiene, posee en Él, todo principio creador o todo principio de sabiduría, pero parte como el principio de conocer, de sabiduría sobre las obras. Digamos así, Dios posee  y desde el inicio tuvo siempre el poder de hacer, de crear, porque dice así “Jehová me poseía en el principio”,  hablando de la sabiduría, ya de antiguo antes de sus obras; es decir antes de existir cualquier cosa creada, la sabiduría, el conocimiento, el poder de Dios ya existía, entonces la eternidad de Dios siempre fue en Él pero, estamos hablando de lo creado o palpable.  Y también vemos que “Jehová me poseía” o sea, la sabiduría es Dios, Yahvé, el Dios todopoderoso tiene en sí, el poder creador en el inicio de todas las manifestaciones de sus obras. Ahí en el versículo 23 dice:

“Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra”. Proverbios 8:23.

O sea, la sabiduría como siendo el propio Dios en Espíritu, el Verbo siendo manifiesto y manifestado en la creación como príncipe de todo lo hecho. Como dice:

El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas significa, el poder de Jesucristo sobre lo que se formaría.

Continuando en Génesis capítulo uno versículo tres:

“Y dijo Dios: Sea la luz y fue la luz”. La luz es la manifestación de la vida en medio de la desolación, significa el sentido de vida en sabiduría  y poder creador para animar lo que había caído, después del pecado de Adán. Incendió Dios en lo físico la substancia y separó ella de las tinieblas físicas, quedó la luz a través del fuego, y obscuridad por la nada.

Y en Génesis capítulo uno versículo cuatro:

“Y vio Dios que la luz era buena y separó la luz de las tinieblas”. La luz prevalece como “bien creador” por sobre “lo que no es” para manifestar en las formas, el sentido creador de Dios.

Confirmando, citamos el texto de Sabiduría de Dios en Proverbios 8

Eternamente tuve el principado, desde el principio”

O sea, Él estaba en el principio, comenzó todas las cosas en un propósito eterno. No solamente lo fue para un principio sino que también para un fin.

Entonces podemos observar que el Señor tiene ese principado en la construcción como hacedor de la creación infinita. Pero también vemos a Dios en el tiempo finito, o sea cuando Él se manifiesta en el medio de esta creación, y lo hará hasta el final de los tiempos,  como lo es en la tierra y en el universo que hoy en día conocemos (el cual es finito).

Ejemplo de universo finito: es el inicio de la formación del universo y su expansión, desde el punto de manifestación, en medio de la nada. Significando “de la nada”, sin lo creado pero sí existiendo como lugar puesto por Dios.

Dios permitió que lo caído; materia corruptible, se expandiese hacia un sentido de un fin determinado por Dios, hacia un espacio determinado por Él.

Continuando con Génesis en el primer día, capítulo uno, parte del versículo cinco:

“Y a las tinieblas llamó noche”. Noche es lo que no tiene forma, es lo que contraría la formación de la vida, lo que se opone a un curso pre iniciado por Dios y no tiene poder en sí creador. Al contrario, la luz, es la determinación del poder de Dios para manifestación de lo creado en lo visible.

En el principio la tierra estaba en un caos, en un desorden, y era un desierto desolador. (Génesis 1:2)

En este principio de la creación, observamos el resultado de lo creado, en desolación por la interferencia de satanás, entrando la corrupción. Lo existente estaba sin forma, colapsado en una materia sin sentido. Solamente el proyecto de Dios le da un sentido creador temporal para el rescate de lo perdido; siendo el hombre como primicia.

Después de la formación del universo, en el transcurso del tiempo, vemos pasar días y noches en la tierra pero, sin una planificación exacta de las leyes naturales para una manifestación de la vida. No hay aún en este tiempo, un sentido planificador en las obras, todavía en el planeta tierra, no se conoce la vida natural. Todo esto en la era del “primer día”.

Es solo en el “cuarto día”, como lo dice la palabra en el versículo 14 del capítulo uno de Génesis, que Dios coloca el sol y la luna, referente al posicionamiento de las estrellas, establece una ley en la tierra, con sus estaciones climáticas  dependiendo de su eje, la posición del sol y la luna que generan las cuatro estaciones del año, además de días y noches, meses y años; una ley preestablecida para regir la naturaleza.

Porque dice así confirmando la palabra “y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”. Génesis 1: 14

En el capítulo uno versículo quince, dice que Dios colocó todo en una ley para, el inicio de la vida natural;

“y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así”. Génesis 1:15.

En el versículo 18 de este mismo capítulo en el cuarto día, Dios colocó los luminares en el cielo, siendo el sol para el día y la luna para la noche. Lo descrito como el día y la noche en este versículo, son estas realidades. “El día” es la representación de la vida, emitida en la luz por el sol, manifestación del poder de Dios, en donde la luz y el calor del sol son como sombra de su fuerza creadora en medio de las tinieblas, en cambio “la noche”, es la realidad obscura que oculta el poder de la vida y solo es tenuemente clareada por la presencia de la luna, y esto lo apreciamos en todo lo que es natural y palpable. Como dice la escritura:

“y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno”. Génesis 1:18.

Concluimos que desde el “cuarto día” de la creación, en el medio de los siete días, Dios colocó la ley natural en la tierra y en el universo. Donde está descrita toda la creación en las obras manifiestas, hecho para  que la misma creación obrase en el sentido propuesto por Dios. En lo natural, en las cuatro estaciones del año, las cuales expresan la manifestación de la vida dentro de la naturaleza. Porque así como en una semilla germina la vida,  la expresa creación se manifiesta en sus obras por medio del nacer de todo tipo de árboles y plantas con sus frutos y la procreación de diferentes especies de animales y reptiles, insectos, peces y toda criatura acuática. Con todo esto apreciamos lo creado por Dios, desde su nacimiento hasta su muerte, y reaparecer de la vida en la renovación de las especies.

Dios estaba en el principio, antes del universo y la manifestación de la vida natural, era Dios el que hacía y todo inició.  Desde el día primero de la creación.

Observando el primer día de la creación:

Dios estaba en el principio, desde donde creó los cielos y expandió el universo. En lo natural esperaba la llegada del tiempo indicado por Él, en el que colocaría la ley que regiría la creación para la manifestación de la vida; esto lo hizo Dios a partir del “cuarto día” cuando ya estaba formado el planeta tierra, después del curso natural del cosmos dado por Dios.

En el principio, ocurrió la expansión del universo, extendido este por Dios a través de las “eras” las que son “el primer”, “el segundo” y “el tercer día”, siendo en el “cuarto día” que Dios colocaría un ordenamiento en la tierra, comenzando por el clima  a través de la influencia de los astros, en una  ley predeterminada por Dios para la manifestación de la vida vegetal, animal y en todas sus formas biológicas.

En el inicio, al final de la primera mitad de los siete tiempos en los días de la creación; es decir “en el cuarto día”, tuvo comienzo el ordenamiento de la vida en la superficie de la tierra, o sea de la manifestación de lo creado como vida,  todo esto en una ley ya pre determinada por Dios. La misma seguiría su curso en lo natural, hasta el término del anochecer de los tiempos, al final del sexto día.

Ahora, la esperanza del hombre de llegar a Dios, una vez que fue creado en la tierra, siempre fue la de alcanzar llegar, al día de Dios y entrar en “su descanso”, día que es el último de la creación, no más la creación natural, más si en el “séptimo día”, tiempo de Dios en la eternidad, entrada y lugar para una instauración perfecta, la misma que no es removible, como la que es hecha por el Eterno, en los seis días.

La representación de la creación como en sombra y pasajera, lo es en los seis días. Sin embargo lo hecho en lo esperado, en la plenitud de Dios, lo es, en su promesa de nuevos cielos y nueva tierra, hechura que  es, entre el primer día y el último “sin corrupción”, día séptimo, en donde el alfa y el omega, el principio y fin,  se describen como, ordenamiento natural por Cristo y  espiritual por el mismo, perfectos en la eternidad.

En la tierra, hablando de lo palpable, el ordenamiento de los astros por Dios, fue para regir la tierra y su naturaleza, en sombra de la perfección creadora de Dios, para manifestación de su poder en el mundo. Esto como ley regidora en la vida dentro de lo movible natural, porque sin ello, no se habría podido manifestar la vida, ni tener  un sentido existencial de principio y fin.

En “el tercer día” vemos que hay vida vegetal, no vida animal. Mostrando así, una manifestación anticipada de la vida pero sin ley establecida para lo animal que vendría a ser solamente, en el cuarto día. Antes del cuarto día, había días y noches, pero sin una ley que rigiese el tiempo, era como un preámbulo de lo que sería, cuando Dios crease una vida animada en donde los tiempos serían marcados por las estaciones en su tiempo perfecto hecho por Dios.

Observemos en los versículos cuatro y cinco de este capítulo primero de Génesis que había noches y días naturales.

“4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Génesis 1:4-5

 Ahora también las noches y días naturales del “tercer día” en cuanto a tiempo, meses y años, no eran como lo conocemos hoy porque, no había aún, un ordenamiento en el mundo, pero estas condiciones naturales eran suficientes como “propicias” para la manifestación de la vida vegetal, en lo que se refiere a “condiciones climáticas”, sobre la superficie de la tierra.

Después del cuarto día, en el “quinto día”, ocurre la aparición de la vida animal en la tierra y en los mares. Esta, era una vida en la tierra que aún no era propicia para la existencia y supervivencia del hombre y es así como dice en las escrituras:

“20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto”. Génesis 1:20-23.

 En aquel tiempo en la tierra había aves, no dice en las escrituras que hubiese animales como los conocemos hoy. Mostrándonos así Dios que las aves podrían ser aladas o no, algunas que volaban y otras que caminaban en diferentes especies, como grandes seres o también pequeños, según su especie, seres herbívoros o carnívoros. No dice que estas especies existirían sino hasta el sexto día, o en el tiempo o día de la aparición del hombre o para sobrevivir hasta la llegada del hombre al mundo. Por revelación del Señor Jesús, testifico que en esta  era, las aves y monstros marinos, eran los seres que fueron creados por Dios, los dinosauros, grandes y pequeños según su especie en la tierra y otros en el mar según su especie.

Las especies del “sexto día”, son otras y modeladas para el hombre dominar sobre ellas, en la tierra y en el mar. Como dice:

“24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 

25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto”. Génesis 1:24 -31.

La era y el tiempo del “quinto día” y el “sexto día” transcurrieron en su tiempo determinado por Dios, y la aparición y creación de las especies fue en la voluntad del tiempo de Dios.

Formación de los cielos y de la tierra:

En el “segundo día” en el versículo 6 vemos la separación de los tres cielos y la separación del mundo físico en el universo.

Confirmando con lo escrito en el texto de Sabiduría:

“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas”. Génesis 1:6.

“Haya expansión en medio de las aguas”. Por el poder del creador hubo una separación de la extensión creada en ese momento por Dios, tomando en cuenta la altura y las regiones medias y bajas,  a esa pre manifestación de la creación después de la caída de Adán, Dios las llamó expansión de aguas, Dios separó dos porciones o dos estados de la condición de los cielos, como así dice de “las aguas”, que fueron definidas como encima de la primera separación, quedando dos porciones; una encima y otra debajo de esa expansión.

y separe las aguas de las aguas”. Se dividen las aguas que están arriba de la primera porción y las aguas que están abajo, quedando dos porciones arriba y dos porciones abajo; Sumando cuatro porciones de aguas. Significando una la tierra y el universo y las otras, los tres cielos.

“E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así”. Génesis 1:7.

Significa que arriba de esa expansión Dios separó las aguas y las dividió en dos y después lo hizo debajo de esa expansión quedando también dos. Sumando cuatro porciones o expansiones de aguas. Lo que confirma la tierra y este universo; el primer cielo, el segundo cielo y el tercer cielo.

Observación: Para entender mejor lea lo escrito en Sabiduría anteriormente.

Formación de la tierra en el tercer día:

“9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 

10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 

11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 

12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 

13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero”. Génesis 1:9-13.

Siguiendo en el “tercer día”, en el versículo nueve y diez del capítulo primero de Génesis. Dice de la formación del mundo, de una única porción seca, que significa la tierra, reunida en un único continente y el resto del mundo unificado en un océano o mar, y fue aquí en donde después vino a manifestarse en esa tierra seca, la vida vegetal. Como lo descrito arriba en el tercer día.

En el capítulo primero de Génesis versículo 29 al 31, en el sexto día:

“29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto”. Génesis 1:31.

A los hombres les da como alimento fruto y semillas de los árboles, significando “la razón” dada por Dios al hombre. La semilla significa el Espíritu de Dios y el fruto, el fruto de la vida, es decir; la inteligencia, la razón, conciencia y la propia manifestación de Jesucristo en los rescatados.

A los animales le da las plantas verdes que significa, la naturaleza animalizada y pre determinada por Dios en la tierra, no les da razón, ellos son solo para servir de creación ayudadora del hombre.

La Sabiduría del Génesis Cap. 11: Tres tiempos o tres fases representan la pascua:

La fase del tiempo de la manifestación de Dios: primer mes, primer año, tiempo de separación del cordero.

II – Dios se manifestó en la fiesta y conmemoración de la pascua por medio de: El cordero, la sangre del cordero, así como al comer y beber del cuerpo del cordero por los hombres, acontecimientos estos, que sucedieron al mismo tiempo de la manifestación y presencia del Señor, en su día, para liberación de los redimidos y llamados a liberación de la esclavitud, el cual fue el tiempo de la pascua para el pueblo de Dios.

En la ley, la sangre del cordero era prohibido beberla, porque aquel que comiese de la sangre, sería extirpado del pueblo de Israel. Ahora a nosotros, Cristo nos enseña a beber de su sangre, que en el significado y realidad espiritual, su sangre es su Vida. Y al beber de esta vida, aquellos que somos llamados a hacerlo, su sangre, es decir su Espíritu, es la vida eterna.

La Pascua es uno de los tres días de la manifestación de Dios entre los hombres:

Porque para la resurrección de Jesucristo con los hombres, tuvo que ser Él mismo el cordero pascual, primero celebrando el fin de la pascua judaica con sus discípulos, los cuales representaban toda la humanidad convertida, al mismo tiempo con esto, Cristo cumplió toda la ley. Después con esto, el Señor  cenaría con los hombres en  esta comunión, en la santa cena, hasta el fin del tiempo presente, siendo Él el cordero pascual, remisor de todos los pecados de una vez para siempre, y para que pudiesen las generaciones en el sacerdocio de Melquisedec, beber de su sangre y comer de su carne, haciendo parte de su cuerpo, siendo Él como cordero enviado por Dios, para sacrificio, remisor de los pecados de los hombres y con su muerte trajese con Él la resurrección en el tiempo de su día eterno, a los hombres escogidos antes de la fundación del mundo, en su pascua de sacrifico y resurrección.

Constatamos la manifestación de Dios en la tierra, en las siguientes escrituras:

“6 Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan”. 1 Juan 5:6-8.

Así también en el misterio de la pascua “la manifestación de Dios” vino a Israel:

En el nuevo mes, y el nuevo año, instaurado por Dios para liberación de la esclavitud de su pueblo. Así como en la separación del cordero, sombra de Cristo.

En el sacrificio del Cordero, la sangre derramada, y puesta en el umbral de las puertas, era como una sombra del Espíritu Santo, que hoy vive en el corazón de los creyentes.

Así también en representación, el cordero y su carne, comida por su pueblo dentro de sus casas, significaba el cuerpo del santo dentro de sus corazones.

Ahora, el fuego encendido y purificador, hecho en el holocausto, era sombra de la gloria de Dios en el Espíritu Santo, ya que Dios es un fuego consumidor.

Y a un más testifica la palabra, en el evangelio de Juan:

 “53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 

54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 

56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 

57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 

58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente”. Juan 6: 53-58.

Testificando más aún en 1 Pedro;

“18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”. 1 Pedro 1:18-20.

El pueblo rescatado por Dios salió en “la noche” de Egipto, representando así, el día o tiempo de libertad y salvación para los que tenían la promesa. Y así como entonces ellos no sabían sobre el tiempo de su liberación, así hoy el Señor también dice sobre la hora de su venida:

“1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. 2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; 3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan”. 1 Tesalonicenses 5:1-7.

Jesús Cristo, en la segunda venida, vendrá como un ladrón de la noche que viene a robar. Para el justo será el arrebatamiento, en cambio para el impío la perdición, para aquellos que están en Egipto, hablando espiritualmente, de la tierra de prisión y muerte, que será la perteneciente al mundo dejado para atrás.

La obscuridad de la noche que se refiere el Apóstol Pablo en la carta a los Tesalonicenses, en el tiempo de la venida de Cristo, significa, las tinieblas del mundo palpable, contraída como enfermedad en los corazones de los impíos, así también la embriaguez del entendimiento de los hijos de la perdición. Será esta la causante del adormecimiento en sus sentidos de la razón,  trayendo su propia perdición, haciendo que estas almas errantes, ausentes de la luz de Cristo cometan todo tipo de torpezas y ofensas al Creador.

En el tiempo de la pascua celebrada por Israel, aquella obscuridad de la noche en la que Dios libró su pueblo de Egipto, significó “las tinieblas que habitaban en el mundo” y “el día del Señor”, su manifestación entre la obscuridad y el tiempo de su poder, en el cumplimiento de su promesa, manifestándose también su gloria en este principio de día de Dios, que era en la ley, sombra o pre figura del día de la venida del Señor Jesucristo.

Sin embargo, en el tiempo de Moisés en la liberación de Israel, la cual significó el “día” y claridad de la luz divina, para aquellos que estaban comiendo del Cuerpo del Cordero, el Santo de Dios, que en sacrificio en su sangre, protegía y escogía a los primogénitos del pueblo escogido, así también la muerte y rechazo de aquellos que se hicieron primogénitos del mundo y de la aberración.  Ahora en Jesús, el Cristo, para nosotros el cordero, es el propio hijo de Dios, que se entregó para salvación de todos aquellos que creemos en Él, y la sangre que nos ha dado, es vida para justificación y salvación.

En el inicio del tiempo religioso para Israel, en la primera fiesta de la pascua, aconteció en esa ocasión “una manifestación del poder de Dios”.  Esta  maravilla  sucedió en “el primer día del Señor”, el primer tiempo, en el nacimiento de su pueblo y cumplimiento de su promesa a Abraham.

Visión literal de la pascua por los hombres

De acuerdo con el entendimiento del pueblo judío, acerca de la pascua, quienes leyendo la ley comprenden en ella, en una forma literal, a Dios estableciendo a partir de entonces, un nuevo principio de mes y principio de año religioso, incluidas todas las otras determinaciones escritas por Moisés en el libro de la ley, esto solamente como acto de recordación y conmemoración de la salida de Israel de Egipto. Sin embargo ella significa el poder de la aparición del Señor entre ellos, para el nacimiento de su pueblo en medio de este mundo. Ahora viéndolo por nosotros en la realidad en Cristo, ese tiempo en la primera pascua, fue como en sombra, para el tiempo presente en los redimidos en Jesús.
En el tiempo de Moisés, fue  por medio de la sangre del cordero sacrificado por los israelitas en la primera pascua, siendo el medio por el cual Dios manifestó su poder para la liberación de Israel a través del sacrificio de un santo.  O sea por medio de su holocausto, en su sangre, redimía tanto los primogénitos como todos en Israel para salvación.

En la ley establecida por Dios, en la fiesta de la pascua, en el tiempo de Moisés, le fue hecho al Señor, mostrar su poder y también hacer  recordar a su pueblo que desde sus promesas a Abraham, hasta ellos las cumplía, apareciendo en su día a Israel. Siendo este día de la pascua, el principio de su gloria entre su pueblo, también  esta ocasión fue el primer tiempo e inicio de tiempo, del primer día de gloria en sombra de la que sería en el tiempo del Cristo. Ahora Dios lo hizo al principio describiéndonos en la ley, a partir de estatutos y reglas, años con fiestas conmemoradas en sus respectivas épocas en sus semanas, días, y meses. Y fue así hasta la llegada del “día de su manifestación definitiva en gloria de Jesús Cristo, hijo de Dios”. De la misma forma, como el hombre que planta, riega y espera crecer el grano que plantó, así el Señor lo hace en el cumplimiento de sus misterios.

La pascua en la ley fue “el inicio” del que sería el hecho que mostraría, primero como fruto en sombra, de lo  que sería recogido en el tiempo del Mesías, un día de Dios,  mediando este tiempo de espera en la ley, en los rituales, hasta que llegase el tiempo del sacrifico de Cristo.

Este es “el día” que siempre fue esperado en las promesas, para finalmente tener como glorioso lo que se sembró. Porque en la ley, se sembró la gloria de Dios en promesas, las cuales se recogieron como frutos en el Espíritu en el día del reino  de Jesús. Donde fue  la cosecha del fruto, que es la gloria de lo que se plantó por medio de la palabra rebelada  por Dios a sus profetas.

Dios inició, en el tiempo de la ley, en la pascua, el año espiritual, en el mes, el día y hora del rescate, al separar Dios el cordero, por esto se hizo presente un nuevo tiempo a partir del sacrificio.

La santidad de Dios, la misma que Él requería de su pueblo, en este sacrificio, como en un espejo, se reflejó en Israel, lavándolos en la sangre del cordero. Semejantemente sucedió esto en la representación de los panes sin levadura, la cual mostraba en sombra, la imagen de su cuerpo santo, que debería ser comido por sus primogénitos, para que fuesen santificados.

Todo eso, en espera de la glorificación definitiva, que fue por medio de Cristo a su tiempo. Así, como ejemplo diremos del grano de trigo que al sembrarlo el agricultor germinó, creció y fue recogido. Así mismo fue como en Cristo, su sacrificio fue hecho para liberación definitiva de su pueblo, representada esta gloria  en la ley en el tiempo de Egipto, como sombra y hoy lo es para salvación de los hombres.

En su tiempo, Cristo, se manifestó en el sacrificio de la pascua; como el verdadero cordero pascual, el cual se entregó por todos nosotros.

Antes de ser juzgado y crucificado, en la pascua judaica, antes de la cruz, cenó con sus discípulos, y al hacerlo, cumplió con toda la ley en letras, luego fue crucificado y muerto, resucitó al tercer día, como estaba escrito y con esto trajo el tiempo de la gracia a los hombres.

Manifestación del día de rescate,
en la ley y en Jesús.

Cuando Israel era todavía esclavo en Egipto, en el tiempo de la primera pascua, conforme lo descrito en la ley, en esta ocasión el Señor  manifestó su día en el hecho del rescate de su pueblo escogido. Siendo todo eso realizado para salvación de ellos, al hacer, en este día, el pasaje y transporte de Israel, recientemente nacido, de un mundo de esclavitud a otro para libertad.  Con esto, para poder poseer la tierra de las promesas, así siendo trasladados por Dios de Egipto en dirección hacia la tierra prometida; estos sucesos fueron en “UN DÍA”, el del Señor, en la Pascua, fue el pasaje.

Segundo día de
manifestación de Dios a su pueblo.

Dios se manifestó en una segunda ocasión a Israel, en el trayecto que realizaba, hacia la tierra prometida, a los cuarenta y nueve días después de haber salido de Egipto, que en la ley significa, este día, en la descripción como día de  Pentecostés, a partir del día quince de Abib, es decir al otro día posterior a la pascua, en el día primero de la semana, o sea en el otro día sin ser el sábado.

En la ley se cuentan siete semanas a partir de la pascua y al término de los cuarenta y nueve días, al día siguiente, es llamado día de pentecostés (que son cincuenta días después de haber sido conmemorada).

Dios es en esa ocasión que marca el tiempo y segundo día de su aparecimiento a Israel.  Esto sucedió cuando el Señor bajó de los más altos cielos, al Sinaí, para entregar los estatutos y la ley en tablas de piedra a la nación escogida, la cual fue, el poder en la voluntad de Dios, de salvación de todo aquel que al cumplirla viviese por ella.

Pentecostés también, es un periodo, un tiempo, en donde, una vez después de pasada  la pascua, el Señor, se manifestó nuevamente a Israel. Fue este, el segundo día del Señor, que en gloria, se mostró a la creación por medio de la entrega de sus estatutos y ley, el mismo que sería en el tiempo, un día de conmemoración y fiesta para Israel, “el día de pentecostés”. Fue un día de encuentro de Dios con su pueblo en la promesa, esto sucedió 50  días después de la pascua, cuando Moisés subió al Sinaí, la montaña de la  aparición de Dios. Todo esto sucedió en el tercer mes, después de haber salido Israel de Egipto. Fue aquí que Moisés recibió las tablas de la ley.

Como dice en Éxodo 19:1-24.

“1 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. 

2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte. 

3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:

4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 

5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 

6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. 

7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. 

8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo. 

9 Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová. 

10 Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos,

11 y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.

12 Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá. 

13 No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte. 

14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos.

15 Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer. 

16 Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. 

17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. 

18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. 

19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.

20 Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. 

21 Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. 

22 Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago. 

23 Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo. 

24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; más los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago”. Éxodo 19:1-24

En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de Egipto, entre el sexto día, sábado y el primer día, Moisés recibió la ley.

Ese tiempo fue, “El SEGUNDO DÍA” de  manifestación de Dios a su pueblo, fue el mismo día en que el Señor se mostró en la pascua, pero aquí en una segunda ocasión, Él aparece a los hijos de Israel. Esto sucedió en el momento que Dios descendió de los cielos  hasta la cumbre del Sinaí.

Cuando Dios vino a los hombres por medio de su siervo Moisés entregó sus estatutos, los  entregó en la ley y aquí dio a conocer su voluntad a Israel.  Así,  entregó sus normas y la virtud divina, para que por ellas se rigiesen. Todo esto aconteció en el Día de Pentecostés, su “Grande Día” entre los israelitas.

En resumen: la pascua fue el primer día de la revelación de Dios, siendo pentecostés el segundo.

Este tiempo de Dios, es un mismo día, el eterno día del Señor. Por otro lado, para nosotros, en el tiempo presente de este mundo, el tiempo se traduce en días, semanas, meses y años. Nuestra vida natural es prolongada en nuestra temporada de existencia, según  nuestra naturaleza humana, cuando vivimos en el mundo. Aquí no podemos retener el presente, el tiempo se nos escapa de control, lo que es presente en un segundo, se nos transforma en pasado en el próximo. No obstante para Dios, siempre, es un mismo “Día Eterno”, este mismo, Dios lo hizo conocido a Israel en el día de su aparición, donde su manifestación a los hombres, lo fue En Su Tiempo, como el día de la Pascua, y el día de Pentecostés.

Tercer día de la manifestación de Dios a su pueblo.

Así también, en el séptimo mes, también el primer mes  del año lunar natural, tiempo en el cual es el principio del año en su curso natural del mundo,  no religioso, a no ser en lo que se refería a las fiestas y conmemoraciones en la ley dada por Dios a Moisés; se celebraba según los estatutos ordenados por Dios, Rosh Hashana, o año nuevo, llamado también el “Día de las Trompetas”. En ese tiempo, hablando en lo que se refiere a las ordenanzas del viejo testamento, había una renovación del pueblo israelita, por ser el año natural entrante, el cual estaba establecido como principio en renovación de las promesas que vendrían de Dios, hasta el pueblo de Israel en la tierra prometida. Siendo por tanto, el inicio de un nuevo año, en la nueva tierra, y de recibir de Dios, un nuevo tiempo de vida concedida por Él con todas las bendiciones que  la tierra prometida les daría.

También era la mitad del año religioso e inicio del año lunar. Luego, en el día diez de ese mismo mes, que era comienzo del nuevo año, había sacrificio al Señor, en el día de Iom Kipur, o el día del perdón, con las oblaciones y sacrificios, ofertas y realizaciones en las  conmemoraciones que acompañan esta fiesta. Era en la ley un día, de la manifestación del Señor a su pueblo, y la entrega de las misericordias de Dios, en el perdón de Israel por Él. Su presencia era primero manifiesta al sumo sacerdote, y por medio de él como intermediario, a todo Israel. Este fue “EL TERCER DÍA”. (Primero la Pascua, segundo Pentecostés y tercero Iom Kipur).

Como vemos en Levítico 23: 23-44;

“23 Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 

24 Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. 

25 Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. 

26 También habló Jehová a Moisés, diciendo: 

27 A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. 

28 Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.

29 Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. 

30 Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. 

31 Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. 

32 Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo.

33 Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 

34 Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días.

35 El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. 

36 Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis. 

37 Estas son las fiestas solemnes de Jehová, a las que convocaréis santas reuniones, para ofrecer ofrenda encendida a Jehová, holocausto y ofrenda, sacrificio y libaciones, cada cosa en su tiempo, 

38 además de los días de reposo de Jehová, de vuestros dones, de todos vuestros votos, y de todas vuestras ofrendas voluntarias que acostumbráis dar a Jehová.

39 Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo.

40 Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días. 

41 Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis.

42 En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, 

43 para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios. 

44 Así habló Moisés a los hijos de Israel sobre las fiestas solemnes de Jehová”. Levítico 23:23-44.

Las Tres Fiestas Judaicas y su Día;

Cuando el Señor Jesús vino al mundo a entregar su Espíritu en la cruz, resucitó al tercer día, para con ello resucitar en la salvación a todos los que en el creen, dándoles salvación.

Esto aconteció en la pascua judaica, fue un día de rescate y sacrificio, al cumplir Jesús la ley, y renovando su alianza con su pueblo, vino la salvación para todos los hombres, siendo en esto Cristo, el mediador en el nuevo testamento, estableciendo en la promesa la salvación para todos los que en Él creen. Descrito este divino hecho en la ley, como el día del sacrificio del cordero, fue este, en el tiempo, uno de los días en que el Señor se manifestó a los hombres. En la ley era una de las tres principales conmemoraciones de las fiestas solemnes del Señor. Aquí mostró Dios a Israel, Su Día, en el sacrificio de la pascua.

En el tiempo de la salida de los israelitas de Egipto, fue el día de la libertad y salvación para todos ellos, además un día de caminar en la gloria de Dios, cuando se dirigían a hacia la tierra prometida. Gloria que vieron al entrar en ella, como lo fue también después en el tiempo de Cristo, pero con Él, en una realidad para salvación eterna, al resucitar  de entre los muertos al tercer día.

Entre el día de pascua, y el próximo evento divino, el de pentecostés, Dios unió en Cristo, los tiempos de los hombres fuera de este tiempo, con Él al eterno. Así, en estos dos tiempos solemnes pascua y pentecostés, en uno solo, en su “Grande Día”.

Pentecostés fue el segundo encuentro de Israel con Dios; fue el día del Señor, cuando bajó Dios en el Sinaí y dio su gloria a Israel, al revelar sus estatutos.

Así también lo hizo Jesús en su tiempo, el día de pentecostés, derramando su Espíritu Santo después de haber sido glorificado, en su encuentro con su gloria que tenía antes con el Padre. Nuestro Señor Jesucristo ungió en su día, a todos los que somos su iglesia y su pueblo, en la reunión con su Santo Espíritu.
El día del Señor también vino al encuentro de Israel, en la conmemoración de la tercera fiesta solemne, en el séptimo mes, o primer mes del año lunar. Se manifestó en esta fecha el día solemne del año nuevo, y el día de Iom Kipur, día del perdón, de renovación y salvación, así como también lo fue el día de las cabañas y de ramos, todo esto reunido, se hizo realidad en el “Grande Día” del Señor.

El primero, el segundo y el tercero, son estos, los tres días, donde se manifestó el Señor, como la ley lo describe, a su pueblo.

Sumándose este tiempo, a los hechos realizados por Dios a Israel, a su propia revelación, describimos en la ley, los tres días de su manifestación a su pueblo. De la misma forma, en la resurrección de Cristo, después de tres días de haber sido crucificado y muerto.

Juntando Dios las maravillas cumplidas, de revelación rescate y vida hacia ellos, en el cumplimiento de su promesa, desde aquí Él hizo, que todo esto fuese como promesa cumplida para la eternidad, comenzando ellos una nueva existencia en la tierra prometida. Con esto, en la consecución del cumplimiento de todos los misterios reunidos en la ocasión de la pascua, pentecostés, y el día del perdón, en la manifestación de “estos tres días” en “uno solo”, para la gloria de Dios, resucitando al entonces recién nacido Israel como también nos resucitó a nosotros en “ese día de manifestación”, en el tiempo de Jesús.

Las fiestas judaicas, son un  ejemplo claro y vivo del poder de Dios manifestado a los hombres, en ejemplo y modelo en la tierra, en la anticipación de la realidad del Cristo por venir, para que comprendiesen los hombres por medio de los estatutos y de la ley, lo profundo de las revelaciones a través de los actos, en la representación de los sacrificios y ofrendas. Para que así los hombres pudiesen entender en su época, el tiempo de la gloria del Señor en el amado. Jesús Cristo, su hijo.

En resumen: nos fue revelado en las conmemoraciones de las fiestas solemnes del pueblo judío ordenadas por Dios, los tres días en que Dios se  manifestó a  su pueblo y en el tiempo de Jesús a su iglesia, los tres días de su resurrección y su plena omnisciencia y omnipresencia a toda la creación, y a partir desde aquí, en todos los tiempos y épocas, a la creación y al mundo.

La Sabiduría del Génesis – Cap 10: Explicación de los tiempos, en el poder de  Dios, del mundo, de la naturaleza humana y la manifestación y manipulación de la creación por el Creador.

Podemos ver esa manifestación maravillosa de la creación de Dios, en la construcción actual de las cosas movibles, son las que podemos ver y tocar, como sombra de lo real y verdadero. Son enseñadas en las tres fiestas judaicas;

Primera fiesta: La Pascua, el día de Gloria.

Éxodo 12:1-14

“1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.

3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. 

4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. 

5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. 

7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. 

9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.

10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. 

12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. 

13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis”.

El Señor, al séptimo mes del año solar,  colocó, es decir estableció, un nuevo principio de meses y de años. Comenzó en “un nuevo año”, “un nuevo mes”, que era el séptimo y también el primero; Un año espiritual, religioso.

Significando así: que en el primer día de ese mes (día 1° de Abib calendario hebreo), Dios en ese mismo día, no manifestó su presencia como lo hizo después en la mitad de ese mes, ni era ese primer día del mes, el inicio de días que escogió para mostrar su persona o su gloria. Esto sucedió y lo hizo, después del transcurso de la primera mitad del mes, después de los primeros catorce días.  Ahora Él trajo durante esa primera mitad del mes, en el día diez, el cordero escogido para sacrificio. Esos primeros catorce días, fueron un “lapso de espera en el nuevo tiempo hecho por Dios, para su manifestación entre los hombres escogidos” para llegar en poder a los hombres del nuevo tiempo, el primer día de manifestación del poder de Dios”; fue el día del sacrificio del cordero pascual. Fue el mismo mes de Abib (en el día catorce en la tarde) que era el séptimo mes solar, escogido por Dios para hacerlo “principio espiritual” de los meses y de años, como gradería para los hombres, para llegar a Él.

Es en este día, tiempo de rescate, en donde fue ofrecido el cordero pascual, a los catorce días de ese mes para sacrificio de sangre que sería en definitiva “el día de poder y manifestación de Dios” en medio de su pueblo. Porque fue en “ese día” que el Señor los sacó de Egipto para librarlos de la esclavitud. Significando, esa nación opresora, el propio mundo dejado para atrás en el “viejo tiempo”, yendo después de este “Gran Día” para “el nuevo”, hecho por Dios para ellos, la nación de Israel.

Ahora en el día de hoy, a nosotros, El Señor nos libra en el sacrificio de Cristo, del mundo y de la muerte.

En la ley, era un día de fiesta para su pueblo; conmemoración continua, hasta el día de la pascua verdadera, en el cual  Jesucristo, se inmoló por todos nosotros, como cordero pascual para el sacrificio.

El Señor estableció en aquel tiempo, en la ley, que en el catorce de ese mes, Abib,  séptimo del año solar, fuese el inicio del año religioso espiritual de Israel. Y que escogiendo un cordero sin defecto, de un año para que sacrificándolo, su sangre derramada, fuese el poder libertador de todos.

Para nosotros, los salvados de hoy, Cristo es el verdadero cordero pascual y este es el Salvador, el diezmo de toda la creación (ofrenda hecha por Él delante de Dios para la salvación de toda la humanidad).

¡El sacrificio de la cruz, fue la última y definitiva pascua judaica realizada en Él!

Volviendo al análisis de la ley,

Para rescate del alma, en las ordenanzas de Dios, en el tiempo que Israel salió de Egipto, un cordero de un año era separado  el día diez de aquel principio de mes. Este tenía que ser perfecto, sin mancha, sin defecto alguno, así él representaba al inocente a ser sacrificado para remisión de los pecados de los primogénitos de Israel. Semejantemente, en el tiempo de Cristo, fue Él mismo, verdadero cordero pascual, en la hora de su sacrificio y suplicio en la cruz.

En la tarde del día catorce, en la mitad de ese mes, Jesús cenó y conmemoró con sus discípulos la pascua judaica, para así cumplir en la ley las ordenanzas y estatutos ordenados por Dios. O sea que cuando fuese luna llena, inmediatamente después de las seis de la tarde, entrando el día sábado, debería concretizar y dar cumplimiento a toda la ley. Comería junto a sus discípulos del cordero según las ordenanzas, sombra del verdadero, y se entregaría Él mismo como hijo de Dios por todos los hijos de los hombres para remisión de sus pecados, como ofrenda voluntaria por los pecados de la humanidad. Fue también en esa ocasión que el día del Señor, el Séptimo, fue manifiesto, como el día santificado en la creación, como lo declara Dios en el Génesis, tiempo espiritual con dominio sobre todo, en Jesucristo, como concretización de la obra de Dios en su hijo, junto a su iglesia. También fue en este día, la ocasión de la manifestación de su Grande Día, día del Señor; realidad de Dios entre los hombres, el tiempo del Señor, Su Día, en la persona de Cristo.

La pascua, según la ley, era conmemorada como ritual, a partir del crepúsculo, en su propio día marcado.

Hablando espiritualmente sobre su celebración, no se consideraba necesario en el tiempo, ser de día para su efecto, o estar en  la obscuridad de la noche, era en la tarde que se comenzaba a celebrar, en la proximidad de la noche. El sacrificio del cordero, era, en la ley para los judíos, como momento y época solemne y perenne, por ella misma representar en el tiempo de las tinieblas, el día del Señor, para los consagrados en la pascua.

Su conmemoración era en el momento que había obscuridad sobre la tierra, esto representado en su inicio en el tiempo, en el atardecer y la proximidad de la noche por haber llegado el término del día solar.

También las tinieblas de la noche mostraban, que solo estas podían llegar hasta el exterior del santuario de Dios, personificaban la ausencia de Dios en el mundo. Ahora, la iluminación estaba en el interior del Santuario, concretizada a través del sacrificio de la pascua, la luz de Dios desde de su íntimo hasta el templo.

En el templo, se hacía el sacrificio para adorar a Dios y para el perdón de los pecados del pueblo escogido, el fuego encendido que iluminaba el recinto y quemaba el holocausto, significaba, que el poder del Señor alumbraba el interior de sus habitaciones y almas, con esto, su vidas quedaban lejos de la obscuridad del mundo.

Con toda esta manifestación, en Su Día, el Señor,  disipaba las tinieblas del pueblo escogido, en donde solo Él, Dios, era su refugio y luz.

A partir de este sacrificio, todo Israel, quedaba en las bendiciones y promesas del Señor, aunque tuviese que pasar por los peores acontecimientos y circunstancias adversas que el mundo pudiese causar, siempre estarían ellos bendecidos, protegidos, según las ordenanzas de Dios. En la pascua, Israel, el comer del Cordero, representaba en ese tiempo, viéndolo desde hoy por nosotros, los que estamos en la gracia, la carne de Cristo, o sea, la carne inmolada y sacrificada para dar la vida, a los que participaban de la cena con Él en la pascua. Pascua que cumplimos hoy nosotros, en la pascua del cuerpo de Cristo sacrificado para salvación, pan vivo y verdadero, Cristo Jesús.

La sangre derramada, significaba la virtud de Dios, con el Espíritu de Dios, derramado como sacrificio, por Él, a favor de su pueblo, para su justificación.

El propio espíritu de Dios, protegía en la pascua las casas, las puertas, los umbrales de las habitaciones de Israel en el sacrificio del animal santo inmolado, en el tiempo en que salieron de Egipto, esta fue una tipología o prefigura de Cristo, de lo que es hoy, en una realidad y concretización en nuestro corazón.

Significando así;

Hoy, la sangre del cordero en nuestro corazón; es la virtud de Dios, el Espíritu  Santo, el cual habita en nosotros y que haciéndonos libres del mal y parte del cuerpo de Cristo, nos da la vida eterna.

La sangre del cordero, rociada en los umbrales de las puertas del pueblo de Dios, fue la que no permitió en el tiempo de la esclavitud de Israel en Egipto, que el mal destruyese a aquellos que comían la Pascua. La sangre del cordero, repelió la muerte, y al pasar el ángel destructor que la traía, solamente mató a los que no eran israelitas, destruyó solamente a aquellos que no eran primogénitos de Dios y pueblo de Dios, los escogidos de Dios, pero si, a los primogénitos del mundo, o sea, a Egipto, esclavos de su propia naturaleza y de Satanás.

¿Cuál es el significado del mes Nisán en el calendario judaico, en su día 14 donde se celebraba la Pascua?; ese día, ¿Qué significaba y que misterio tiene?

Nisán en su día catorce, día en la ley de fiesta solemne y ¡manifestación de Dios! entre su pueblo.

En la unión del viernes con el día que se aproximaba, el sábado, y después este mismo se juntaba entre su atardecer y esa noche “de fin de sábado” (séptimo) con el día primero, nuestro domingo en nuestro calendario, que es el primer día de la próxima semana.

En esta unión de los tres días, pre figura el día de salida de Egipto del pueblo de Israel, con la resurrección de Jesucristo y su venida.

En la conmemoración de la pascua judaica se juntan el sexto, el séptimo y el primer día de la semana entrante, en un solo día, por ser estos, el tiempo, en el misterio de Dios.

De cómo hizo Él, sacrificio en el santo inmolado para la concretización  de la libertad del mundo y nacimiento de su hijo Israel.

Manifestación de su poder,  en Su Día, por medio de la sangre del cordero y personificación de su hijo en el mundo en Israel, entre sacrificio, misericordia y cuerpo inmolado.

Cuerpo de su hijo en sombra, vivificado en su pueblo, libre por la sangre del cordero que pagaba sus pecados y transgresiones.

Todo esto se materializó y atravesó los cielos hasta llegar a Dios, en la pascua que celebró Jesús, en la última cena, cuando el hijo de Dios, el Señor Jesús, fue sacrificio en la cruz por nuestros pecados. Y en su resurrección que fue al tercer día, unificó en la época, los tiempos de la ley con los de la promesa, también los tres días de la celebración de la pascua en uno solo, con la cual fueron incluidos los gentiles, desterrados en el mundo.

Y resucitando Jesús al tercer día, la manifestación de la vida de Cristo, dio la esperanza de vida a los que creemos, por medio del don gratuito dado por Dios a los hombres, en misericordia y en la sangre derramada de Jesús en la cruz, sangre del justo y  virtud de Dios, la cual se transformó en salvación por el Espíritu Santo, a los que creemos que Jesús es el salvador y dador de la vida eterna.

La condición en la que estaba el ser humano como un esclavo, representado por Israel rescatado de Egipto el día de la pascua, no es la misma condición que tenía su ascendiente, Adán, cuando estaba en el Paraíso, antes del pecado y de haber caído.

Ahora, Israel representa al hombre en “el tiempo de liberación” de Egipto, la criatura caída que fue redimida de la condenación. Librada en el sacrificio del inocente cordero, con su sangre derramada, para la purificación de aquellos que estaban prisioneros, y por la dádiva de la inmolación en la ofrenda de su cuerpo a Dios, el cordero pagó por los pecados de los hombres.

(14 de Abib) En ese mes y tiempo escogió Dios a Israel para rescatarlo de la esclavitud, de la muerte y del pecado. Realizando la pascua judaica, a través de las ordenanzas dadas a su pueblo, siendo prefigura como sombra del sacrificio de Cristo en la cruz, donde se nos es manifestada toda la gloria de Dios.

Cristo Jesús resucitó “al tercer día”

Cristo Jesús, fue sacrificado en la mitad del mes escogido por Dios, ese tiempo, concretizó el principio de mes y de año aceptable por Cristo para la pascua de resurrección. Pascua, día escogido, especial, para ser, la época del día de Cristo, en su manifestación entre los judíos para hacer de este pueblo, raza escogida por Dios entre los hombres. Aconteció en el tiempo del año lunar, en la mitad del mes de ese nuevo año espiritual ordenado por Dios, e inicio de un nuevo génesis para los escogidos de Dios. Sucedió en ese “principio de mes” y “principio de año”, en “aquel día”.

Ocurrió el catorce del séptimo mes de ese mismo año lunar “principio de tiempo” y “día del Señor” con los hombres.

También manifestación de Dios “entre su pueblo”. Trascurrió en la mitad del mes (de Abib judaico) preexistió y era la época a través de las generaciones de Israel, el día de conmemoración en todo el tiempo de la pascua “día del Señor” por ser este el tiempo, donde Dios manifestó su gloria, rescatando Israel de la esclavitud cuando se encontraba en Egipto.

Y también dando a conocer en sombra en los tiempos de la ley, el día real en Cristo, en el tiempo de su aparición entre los de su pueblo. Este es el día que Dios preparó para “el elegido” para que a “su tiempo”, en donde la virtud de Dios derramada, haría entrar en su descanso a su pueblo en la gracia, y  este caminase hacia la real y eterna tierra prometida.

El día del Señor en el tiempo natural, desdoblado a lo espiritual. Explicación del tiempo de la Pascua.

El día del Señor en la pascua judía, era realizado entre la tarde del sexto día y la tarde del séptimo. El periodo de entre la tarde del sexto día y la mañana del séptimo, era el tiempo, en la obscuridad natural, “la noche”, significado espiritualmente para aquellos que comían del cordero pascual, la vivificación e iluminación de sus almas en esta cena, la cual era realizada en el interior del santuario. Ahora para los hombres del mundo, la noche era una realidad tanto en lo natural como espiritual en las tinieblas. Ahora para el pueblo escogido, la luz de Dios que llegaba a ellos. Testimoniando en lo dicho, el día de pascua, era y es hoy en la resurrección de Jesús, el día de santificación para salvación de aquellos que participan en ella, un día de fiesta en adoración a Dios.

Porque significa así:

En aquel día el Señor, colindando los tiempos de la pascua en la ley, con el día de pascua entre la ley y la gracia, en su tiempo, Jesús  participó de la última cena del cordero con sus discípulos y ella siendo cumplida por Él en la ley de Moisés, y también en esta ocasión siendo Él mismo presentado por Dios como cordero santo inmaculado, para sacrificio de salvación por todos los hombres. O sea Cristo, al cumplir la verdadera pascua en su cuerpo, encierra el tiempo de la ley y da inicio al tiempo de la gracia, al mismo tiempo en el que hace converger las dos pascuas, judaica y cristiana, en una sola, verdadera y única, finalmente manifestada por Dios en su hijo amado.

Jesús en su tiempo, fue inmolado, y esto para la remisión de todas las culpas y transgresiones de los hombres, los cuales fueron llamados para librarse de la muerte y del pecado, por medio de su sangre, teniendo la oportunidad de acercarse a Dios, en la sangre del cordero que fue derramada en la cruz, ofrecida por el propio Dios en Jesús Cristo.

La cual fue en el tiempo del fin del antiguo  testamento derramada por misterio, para remisión de todas las culpas de los israelitas, el mismo testamento cumplido por Cristo en toda la ley, siendo en el nuevo testamento salvación para aquellos que reconocen que Jesús es el Señor y salvador de todos.

Muriendo en este mismo acto por medio de su sacrificio, lo que esclavizaba al hombre, el miedo a la muerte, hasta entonces dominada por el diablo y, en la ley, el predominio del pecado.

Ahora con Él, como nuevo y único camino para llegar a Dios, la ley, la cual prefiguraba en el tiempo pasado la voluntad de Dios, pasó en la sangre y cuerpo de  Cristo resucitado, al nacimiento en su resurrección, al nuevo testamento. En el cumplimiento de las promesas de Dios por Cristo, al atravesar la salvación, de este mundo al cielo, murió en  el antiguo, lo  que era prefigura de las realidades divinas y espirituales, que representaba en el tiempo pasado el reino de Dios, en las leyes y en estatutos, además en sacrificios de animales, todo esto sombras de lo celestial descritas en la ley, haciéndose realidad en la sangre de Cristo.

Significado de la sangre de Cristo.

La sangre de Jesús significa vida y alma de Dios en el espíritu del hombre; también el Espíritu de Dios que salió de Él para ser derramado sobre los hombres de la tierra.

Confirmando el significado de la sangre en la ley;

“Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado”. Levítico 17:14.

Ahora para nosotros los resucitados en Cristo, que somos los beneficiados en la salvación, es por el verdadero Cordero que lo somos. Jesús, en su sangre nos liberó, siendo “esta sangre” el Espíritu de Dios que vivifica nuestras almas, es ella “día pleno y eterno” en nuestros espíritus, reavivados e iluminados por Él, día en su poder, en el cual Dios nos rescata a través del verdadero cordero sacrificado.

Hablando en la ley del día en que el cordero fue separado y escogido por Dios para celebrar la pascua, significa, en lo espiritual (en la fecha del diez de aquel mes) el diezmo de la humanidad reservado para Dios para rescate como primicia.

La Sabiduría del Génesis: El principio de Adán después del Paraíso. Cap. 9

 El Señor preparó, a partir de la condición y propiedad esencial de la materia en corrupción, el mundo, el universo y la creación que conocemos hoy. Colocando en una segunda fase existencial al hombre, en un mundo temporal, con revestimiento de una naturaleza viva por sobre su alma, en un cuerpo natural y animalizado; así pasó a ser un ser viviente corruptible, “el hombre concupiscente que es”.

En lo terrenal, coexistiendo en la naturaleza temporal; el hombre, para vivir y sobrevivir, tendría que valerse por su propia fuerza natural y cognitiva sapiente para su subsistencia en la tierra.

Ahora el hombre para alcanzar a Dios y ser  llevado al descanso del Señor desde esta condición humana perecedera, para vivir sin pecado e ir a la eternidad, podría hacerlo solamente a través del Sacrificio de la Cruz de Jesús. Esto por estar en un estado de condenación desde el tiempo del pecado.

Con todo esto sabemos que en el presente, tenemos una forma del Adán pecador. En este tiempo actual, la representación de lo real y pasajero y de las cosas insustentables en el tiempo, se deterioran,   conocemos al hombre que no convive con lo incorruptible.

Vemos también al hombre en una tercera fase existencial,  el hombre que es hecho a imagen de Dios, en el verdadero hombre hecho en la esencia de Dios, de la real y eterna creación que es Cristo Jesús. Porque sabemos por la palabra que solamente subió a los cielos aquel que descendió de los cielos, o sea Cristo Jesús. Es en Él, en Dios que son creadas en el presente, las nuevas y eternas criaturas,  nosotros como primicias.

Cuando Jesús descendió de los cielos, Dios, el Creador, lo colocó en el vientre de María, para iniciar así la verdadera creación en el verdadero hombre, modelo de la perfección eterna. Pero Jesús, en su autenticidad como Dios, no fue hecho de genes de María, ni fue hecho de genes “del hombre, el  Adán caído” o “el expulsado del Paraíso”, “padre del hombre pecador”. ¡Jesús! fue hecho de Dios, con la forma de Dios, en realidad, de la esencia perenne de la creación.

Él es una tierra nueva, en el mundo eterno, para Él y para con aquellos que son rescatados del tiempo pasajero por el pecado. Nosotros, los hombres en la salvación, somos parte de su perfección. O sea, perfección que en el Señor estaba antes de su propia venida. El Señor siempre fue; el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, el único y verdadero todopoderoso Dios.

Testificando;

 “sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”. Hebreos 7:3.

Y testifica aún:

“1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre”. Hebreos 8:1.

Resumiendo…

Es decir, ahí en lo visto anteriormente, tenemos tres fases en el hombre y su manifestación en el mundo: espiritual antes de su caída; en la tierra corruptible en su generación caída, en donde le viene la preparación para la última, definitiva,  futura generación perfecta y eterna, en Cristo Jesús:

Al seguir describiremos la creación del hombre en sus tres fases:

La primera fase de la creación del hombre, fue cuando aún estaba en el Paraíso sin pecado.

Ahora en el mundo hecho después del pecado, tenemos la segunda fase, realidad actual, que son las manifestaciones de esta creación, la del hombre caído.

Con esto Dios nos revela, el significando del misterio del hombre actual, el natural, el cual cayó a este mundo viniendo de otro más alto, o sea, venía de arriba. Lugar donde poseía una naturaleza pura que le sostenía en el Paraíso, un lugar o región sin pecado. Por eso transgrediendo él, el mandamiento de Dios, que le dio a conocer el bien y el mal y desde aquí, conociendo su verdadera naturaleza y ésta contaminada por su conciencia expuesta al pecado, desviando su esencia, Dios lo expulsó de aquel lugar junto a su mujer, Eva.

El hombre cayó desde el Paraíso a este mundo, creado por la mano de Dios para ser habitado a su tiempo. Este mundo fue creado en forma pasajera y de la materia que quedó después de ser expuesta a la corrupción. Él, el Todopoderoso preparó en un tiempo perecedero e inestable, en las eras, el universo que contemplamos, el cual es de naturaleza transitorio. Para que en este mundo pudiese venir a ser colocado el hombre, a su tiempo, y así ser posible la manifestación del Adán caído.

Esta es la segunda fase de la creación, en la cual el hombre, como ser natural, sin poder sustentarse en el tiempo en corrupción, se distancia cada segundo de su aliento dado por Dios.

La tercera y definitiva fase del hombre es  como criatura; perteneciente  aquel que todo lo hizo, Dios, recreado en “aquel”  que bajó de los cielos. El postrer, el primer, el último, el principio y el fin, Jesucristo, el hombre verdadero que es el propio Dios, manifiesto a la imagen de Dios. Él nos hizo en sí mismo, a los que creemos, a la imagen de Dios, adoptados por Él como hijos.


        El hombre en el Paraíso.

Adán en el Paraíso, también tuvo tres fases:

La primera fase cuando fue echo alma viviente.

La segunda fase, cuando Dios lo hizo caer en un sueño profundo y de él sacó a Eva, su mujer; es decir pasó de un tiempo a otro, en ese sueño.

Y la última o tercera fase fue cuando dejó su condición incorruptible, pasando para la actual, la corruptible, en la que fue colocado en este mundo.

La Sabiduría del Génesis Cap. 8 Las tres fases de la creación:

Retomando lo que hemos visto hasta aquí,  que Adán fue creado, fue hecho por Dios para ser colocado en el Paraíso y después de un tiempo, de la costilla del hombre, Dios sacó a Eva. En este inicio o primera fase, el hombre y la mujer fueron creados sin corrupción, pero desobedeciendo, pecaron y por este motivo entró corrupción en ellos, por eso Dios los expulsó del Edén. En ese tiempo, antes del pecado, la creación tenía un hombre perfecto, santo e inocente pero pecó, rompiendo así el mandamiento de Dios. Por eso fue expulsado y sujeto a la condición animalizada de criatura.

Y tiempos de tiempos pasaron, en eras y días de la creación del universo conocido, para que El Shaddai, el Dios Todopoderoso, completase en “Su Día”, el “Séptimo Día”, en “Su Descanso”, SU OBRA; para que en ella, a su tiempo, algunos escogidos del mundo palpable y de las formas pasajeras, pudiesen entrar en “Su Reposo”. O sea junto a Él y con Él, en un lugar preparado por Dios, para ser el día perfecto o tiempo de luz que iluminase la construcción y edificación eterna de Dios con los hombres, en perfección y tiempo eterno en santidad.

El Señor, en el tiempo de la creación, en el  principio, creó el jardín en el Edén sin corrupción, para que el hombre formado de la tierra antes del pecado, fuese puesto allí en esa condición, o sea, de la esencia de esa tierra, en su estado de pureza, el hombre viviese y conviviese en la perfección hecha por Dios para que él  existiese en un pleno tiempo permanente sin mutación corrupta y  en una substancia inmutable; pero al desobedecer y romper la alianza con Dios, comiendo del árbol del conocimiento, se condenó a sí mismo. Aunque Adán y Eva al desobedecer, entraron en estado de muerte, Dios no les condenó para perdición, sino que por haber sido ellos primicia de la creación, el Señor le dijo:

“…maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida” (Génesis 3:17)

O sea, maldita será toda la tierra y tú vivirás en ella con tus generaciones, fue lo que Dios sentenció al hombre. A pesar de la maldición de la tierra, más no de su alma, la creación hecha en este estado, aunque no de forma perenne y definitiva, pasó por esto para corrupción. Con esto, el Adán pecador obtuvo una oportunidad de existencia pasajera, en su humanidad mutable por el pecado, por eso es que el tiempo de la carne es momentáneo. De este modo, queriendo Dios la salvación del hombre en el rescate de su alma, hizo una creación apta y  buena para que él y todos los animales creados, pudiesen vivir en ella. Así el hombre podría vivir en ella como peregrino, hasta el día del rescate de algunos. Vemos aquí un tiempo en el cual “el Adán” poseía una “condición” diferente de la que tenía en el Paraíso, que era sin pecado.

Otro es el hombre creado en el mundo de las formas mutables, aquel que habita en esta creación, en el tiempo llamado “sexto día”. En el que fue colocada su alma y creada su forma natural para que en este estado él pudiese cultivar su sustento y vivir en esta tierra, dominando lo creado en ella, y desde aquí, como nosotros sabemos, a su tiempo, ser rescatado en Cristo para el Señor.

¿Dónde está el rescate? ¿De dónde viene? Proviene del Señor y es del Señor, viene por medio de Cristo Jesús, el cual habita en los cielos y en los que le hemos recibido en nosotros. Se manifiesta en ese “Séptimo Día”.

Hablando de este día en la ley.

El Señor bajaba en todas las fiestas judaicas, en el día santificado por Dios, en su día santo o sábado. El único día, el día que no deja de ser jamás por ser el día de Dios, el Sabbath. El día sábado es eterno. El sacerdote entraba allí en el santuario, en ese día santo y hacía los sacrificios, pedía perdón por los pecados donde él, los sacerdotes y el pueblo se santificaban. Hoy en el tiempo de la gracia, se santifican aquellos que, en la misericordia de Dios, entran en el descanso del Señor, recibiendo el Espíritu Santo.

Continuando…

“Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados,”. Génesis 2:4.

Esta palabra está hablando aquí en las escrituras en el capítulo dos de Génesis  como si fuese un hecho y un pasado, un hecho ya concluido por Dios, lo descrito en el primer capítulo de la creación, donde se describe lo edificado por Dios. Luego la escritura revelará como si no hubiese venido esto todavía a la realidad. Como si esta creación en el Edén fuese alguna cosa separada de la creación de este universo y sus mundos, o sea el universo que habitamos. Porque Dios dice aquí en lo visto arriba, que ya “fueron” creados.

¿Porque después de ser hecho el último día y desde él, el Séptimo Día, se  está describiendo la creación en el Edén?

O sea, muestra que fue hecho lo creado, desde el día anterior y superior; y hablando de los tiempos antes y después del Edén y de lo creado en los llamados seis días, por ser este el día creado como tiempo espiritual y  descanso de Dios con los hombres, aunque esté en la descripción, es el último tiempo o día descrito en la creación, el “Séptimo Día”, también es el primero por ser el tiempo del creador. Sabemos esto por lo que dice Dios de sí mismo, que Él, es el principio y el fin, el Alfa y el Omega. Por esto es que este tiempo, o Día, es el tiempo de antes y después de la creación de todas las cosas.

Como en un anillo puesto en un dedo que donde este termina también comienza. Así es el inicio y fin de todo. Y en esta realidad o alianza, no aparece ni el fin ni el comienzo, y el que lo posee, lo tiene en sí mismo, como si fuese una misma pieza.

Así el Verbo estaba en el principio, creando todas las cosas y también en el fin. Podemos visualizar a Dios en su día de descanso al describir lo siguiente:

“Estos son los orígenes de los cielos y la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos”. Génesis 2:4.

Viendo lo descrito, o sea, los tiempos y la edificación y construcción del universo; Dios los hizo en su poder “desde Su Día”. Este día es un tiempo de luz, claridad, ciencia y perfección de Dios, “Día”, que es el tiempo final y el comienzo de lo existencial de la creación hecha por Dios (tanto la celeste como la terrena), creado para que el hombre estuviese con Dios, por medio de Él en su poder. Ya que es Él, el primero y el último en todo; y refiriéndose a: “El Día”, a la plenitud del tiempo sin límites del descanso del Señor. Por eso decimos que entre este tiempo en plenitud, en donde el Señor es la luz que lo ilumina todo, fue en este momento, en que Dios, El Señor descansó de toda su obra, cuando creó los cielos y la tierra.

Ahora lo que está escrito  en Génesis capítulo dos versículo cuatro, nos habla la palabra ahí que lo hecho por Dios en la creación y revelado en el capítulo uno de Génesis, sobre lo que pasó y fue creado en las “eras” de los seis días; aún debería ser hecho, entre el tiempo de la caída del hombre hasta la nueva manifestación de la edificación del universo palpable y de los cielos pasajeros.

 Estando la esencia de la tierra en estado de corrupción, Dios manifestó todo a partir de ahí, y teniendo el primer día como inicio, siendo este principio explicado por la escritura allí, como la edificación del universo y creación de la tierra, como obra hecha y edificada en la esencia corrupta, después del pecado de Adán, donde el mundo hecho por la mano de Dios, en toda la formación universal y terrestre, después de la caída del hombre es narrado aquí; obviamente por lo dicho anteriormente, sabemos que Dios es el creador de todo en este día, “Su Día”, “el Séptimo Día”,  tiempo sin corrupción, desde donde Dios creó lo pasajero de los seis días, quedando en esta condición por la caída del hombre.

Porque desde allí, lo que  Dios creaba era aún para ser momentáneo y limitado en el tiempo, hasta la venida de Jesús que aparecería a su debido tiempo, para atraer las almas perdidas por el pecado, legado de Adán. Para que Él pudiese rescatar lo que se había perdido, al vencer la muerte y a quien tenía dominio hasta entonces sobre ella, Satanás. Luego después de eso vendría a suceder el misterio hecho por Cristo y en Cristo, donde lo pasajero y el mundo sería dejado para perdición por el poder y dominio de Jesús Cristo; una vez consumado el misterio de la Cruz, pues dado que esta tierra no fue creada de forma definitiva, ni los cielos existentes como siendo algo eterno, tendríamos por lo tanto, con Jesús, en Él, la edificación de  nuevos cielos y de la tierra por Dios prometida.

Este universo pasajero, el manifiesto entre los seis días, también fue la expresión del Verbo que lo realizó, en el tiempo de la creación, así como hizo  todas las cosas.

Y como nosotros que primero fuimos edificados naturalmente, habiendo sido hechos como los descendientes de Adán; ahora, en el misterio de Jesús, los  que somos separados para salvación, lo esperamos en la iluminación de su santo Espíritu, y también lo aguardamos en su día de descanso en la conclusión de todas sus obras, que es la manifestación del día del Señor. Estos ya revestidos en la incorrupción de sus almas, hablando de los que tenemos el Espíritu Santo de Dios;  estamos en aquel descanso y luz del pleno día del Señor, sacados del tiempo del sexto día, de lo corruptible a lo perfecto e incorruptible.

Como dice:

“5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, 6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra”. Génesis 2:5-6.

Por lo cual, la tierra descrita en los versículos arriba, en donde dice que nada había nacido en ella hasta ese entonces, es este el lapso en donde Dios describe la creación, es este el momento intermediario entre las dos manifestaciones de la instauración del mundo (la natural y pasajera por el pecado de Adán y la por hacer sin pecado). La esencia terrenal sin corrupción formaría el inicio de la vida, en el Edén, la misma sería imagen de la tierra posterior, hecha después de la caída del hombre, la misma que en el relato en el tiempo intermedio del Génesis, en el descanso del Señor, Dios nos relata de la creación, concluida después del sexto día y la por hacer en el Edén.

Por medio de la imagen de la primera formación de la creación, “vendría” a ser creada la posterior, la natural en la cual permanecemos. Dios declara en su palabra, en el libro de Hebreos capítulo cuatro, versículo cuatro al diez.

“Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia y otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas”. Hebreos 4:4-10.

Dios, en ese tiempo transitorio, revelado en los versículos cuatro, cinco y seis del capítulo dos de Génesis, expresa que no había crecido hasta aquel entonces en la tierra, ni hierbas ni plantas. Sin embargo en el tiempo llamado sexto día, fue la conclusión de la obra natural y espiritual de los tres cielos. Entretanto, la natural y celeste en los tiempos del hombre después del jardín, no podría tener inicio hasta que no se  corrompiese la primera en el Edén, ahora la creación sería posible solo en el tiempo de Dios. Solamente a su tiempo y en su poder, existirían las manifestaciones de todo el universo por venir.

En esta época, Dios todavía no había dado la autoridad al mundo, para que en el tiempo y en el propósito de la creación del Señor, la vida apareciese y fuese manifiesta la realidad de las formas. Ahora en el relato de las escrituras, este momento es en que Dios relata la conclusión de la creación.

Ahora Dios, en este tiempo transitorio revelado en los versos citados del capítulo dos, referidos arriba; expresa que hubo una conclusión de la creación universal y terrena, esto es, en el tiempo en que Dios describe como “por hacer” y “hecha” la creación perecedera y la inicial por formar en el Paraíso. Con esto el Señor describe la creación anterior al pecado del hombre y la posterior, en el tiempo entre lo hecho anteriormente en Edén y el momento en que el poder de Dios hará la formación del hombre en la tierra y en el Jardín con los ángeles.

Dios por lo tanto, manifestó como concluida en este tiempo su obra en los hechos terrenales y universales, incluyendo los tres cielos.

Antes que Dios realizase la creación, fue necesario que aconteciese el proceso de existencia del hombre, antes en el Paraíso, sin pecado, y después en la tierra, en el tiempo movible. Por causa de la sentencia que Dios profirió contra el hombre, después de este pecar y ser echado del Paraíso, y el Señor hizo esta tierra en un estado de corrupción, por haber comido Adán del árbol prohibido y determinó que desde el tiempo que viviese en el mundo después de su pecado, la tierra le daría cardos y zarzas. Sin embargo, el Creador daría al hombre a partir desde entonces, una forma natural, por no haber permanecido en su propósito inicial. Por lo tanto él sería  en la tierra, la primicia de las criaturas, aunque estuviese en corrupción, siendo creado como imagen y semejanza de Dios, por ser conocedor del bien y del mal, que fue, el origen y motivo de su pecado. Su existencia en la tierra, sería hecha a partir del modelo de su pecado.

El misterio del punto de partida, entre la creación del mundo palpable y pasajero como de la formación hecha en el Edén es que,  una es descrita como hecha en la creación celeste en el Paraíso y el otro mundo siendo “como concluido” después que Adán y Eva su mujer poseyeron la tierra.

Luego de aquel tiempo, enseguida de haber sido revestidos con pieles de animales por Dios, después de echarlos del mundo sin pecado, desde ahí en condición de pecado, los dos fueron creados por Dios a la imagen y semejanza de Él, en el mundo limitado y transitorio, con el poder de dominar sobre todo ser vivo y la capacidad de propagarse por toda la faz de la tierra.

En la biblia lo primero descrito como hecho, fue el universo perecedero, hablando del mundo que conocemos. Al cual Dios hizo después de pecar el hombre por no haber concluido el propósito originario en la creación de Dios.

No refleja, la definitiva y eterna  creación, la natural hecha en el principio por Dios, también incluido la edificación espiritual pasajera, representada en la construcción de los tres cielos.

La eternidad incorruptible, la conocemos en la revelación  del Creador a través de Cristo. (Carta a los Efesios 3:8-11).

“8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor”. (Efesios 3:8-11).