La revelación de Jesucristo, en sus siete iglesias pte 4

Revelación de Juan apóstol.

Juan recibió la revelación de aquel, que en su imagen, manifestó la más perfecta instauración proyectada en sí mismo. Y como Jesús queriendo desde el principio, que todo fuese perfecto, como en su equivalente a su imagen: creó al hombre primero en el paraíso, sin pecado y perfecto más como alma viviente, ya que tendría que ser por su propia voluntad el ser, a imagen de Dios, no por su propia potestad, más por la gracia y soberanía de aquel, que por sobre toda manifestación e existencia de poder, es perfecto en sí mismo, Él mismo Dios; el cual está más allá de toda realidad.

Lo perfecto desde el comienzo

Al comienzo; El Verbo creó cielos y tierra. Pero para crear lo perfecto e indestructible, lo hizo, proyectando su imagen en modelo de su propio cuerpo; así Dios creó al hombre como propósito de sí mismo en Él. Mas como lo hizo después del hombre haber pecado en el jardín y para que este pudiese ser perfecto, le pareció a Dios; arquitectura perfecta, que el mismo que cayó en la muerte por la transgresión, muriendo, se tornase perfecto en la expiración y resurrección del Cristo prometido.

Porque la promesa fue hecha a Abraham y a su descendiente, por la fe de este. Dios lo escogió como primicia de los que creen, para que así todos los que tienen fe, sean considerados dueños de la promesa como Abraham. Así todo el que cree, muere como hombre natural y vive en Cristo, para la eternidad.

Por eso, Jesús pasó por la muerte, para que al vencerla; todos pudiésemos vivir en Él y con Él en su resurrección. Por eso al hombre le es imposible el resucitar sin Jesús, ya que el cuerpo del ser humano en corrupción, tiene por prisionera el alma, en todos los días en que el hombre vive en el mundo.

“Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Romanos 8: 3, 4

Dios dice en su palabra, que el pecado es condenado en el cuerpo del pecado, para que la justicia de la ley se cumpla en nosotros, ya que no andamos según la carne que muere y si según el Espíritu de Dios, que nos vivifica para la vida, en el cuerpo futuro de Cristo.

Nosotros los restaurados y vivificados en Cristo, también morimos en este cuerpo y somos resucitados para la vida eterna en Él.

“Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.
El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Apocalipsis 1: 19, 20.

A Juan le fueron dadas estas revelaciones, como testimonio a la iglesia, él al presenciarlas, las vio como eventos y acontecimientos presentes. El espíritu del profeta fue llevado en revelación, en todo tiempo, durante y después del cumplimiento de las profecías de Dios, dentro de la iglesia en la tierra y en la vida futura con la gloria de Jesucristo.

Los redimidos; como estrellas en la mano de Dios, brillan y serán el reflejo de Jesucristo, para toda la eternidad. Como hijos de Dios actuarán en la vida futura, en las manifestaciones de la vida siguiente, manifestación en el tiempo de Dios, en sus obras, duraderas en tiempo real y presente, incorruptibles en una gloria, no discernida en el tiempo contemporáneo.

La eficacia del poder de Dios en nosotros, en el tiempo vigente de su santidad, consigue, el modelo perfecto de construcción a su voluntad y similar a sí mismo, divino, por ser a su semejanza. Siendo así, hizo Él en el cuerpo de la iglesia, una transformación, cambiando al creyente redimido y en el poder de su Espíritu Santo, estrella que alumbra desde sus manos en el firmamento eternal prometido, como futura recompensa, a nosotros sus escogidos en la perpetuidad.

Los Candeleros:

El candelero, en su forma útil en este mundo: sirve para iluminar en lo oscuro, así lo que antes de estar iluminado, permanecía en las tinieblas, cuando es encendido por aquel que lo porta, que es aquel que tiene el poder de encender o apagar el candil, alumbra las penumbras.

Lo existente en la oscuridad, es como si no fuese, ya que la realidad cuando se encuentra en las tinieblas, no puede ser apreciada ni vista por los ciegos y esto por la falta de luz; lo existente que no se ve, solo se puede presumir en sus formas.

La oscuridad deja ciego todo hombre, o ser vivo, imposibilitándolo de saber lo que hay a su alrededor; como también este no puede conocer su propia forma, o el modelo de su propio cuerpo, con esto: solo le queda al que no ve, intentar conocer lo posiblemente existente, lo que hay, o por haber, a palpas.

Por esto es, que los que no ven, cuando todo está en la penumbra a su alrededor, jamás podrán conocer la realidad y la verdad, sin que esto venga a ser posible, solo a través del poder de la luz; la misma, que en el mundo natural, es permisible a nuestros sentidos, por la acción del sol en el día, o la luna, o las estrellas en la noche, o como también: por el Candil usado por el hombre en su casa, para alumbrar las penumbras después del ocaso del sol.

La luz en el espíritu.

Ahora en el mundo, los hombres para iluminar el alma y vivir en espíritu; necesitamos el sol de la justicia, que es Jesucristo, el bienaventurado candelero iluminado por el propio espíritu Santo de Dios. 

El hombre necesita en el mundo, mientras está en la esperanza de la vida futura con Cristo, de ojos espirituales para poder ver, más para eso ser posible; debe de haber luz en él e iluminación por el Espíritu de Cristo; como lo es la del sol en la tierra, la cual debe iluminar primero para disipar las tinieblas y así el hombre como toda criatura, consiga distinguir y ver a su alrededor. Lo mismo sucede con todo lo que hay en la tierra de los seres vivos, debe haber luz y ojos para ser distinguido y visto, como apreciado. Mas no todos los ojos consiguen entender lo mismo de lo existente; el alimentado por inteligencia y vida, siempre verá según la realidad, ahora el que no, solo observara las formas, sin entender la realidad escondida, que solo puede ser apreciada por aquel que tiene el poder de la inteligencia de Dios.

Como en los ejemplos dados anteriormente, comparamos el candelero, a la iglesia y a su luz, al Espíritu Santo, que ilumina toda alma redimida en la presencia del Altísimo. Con esto entendemos, que así como el sol dando su luz y calor y con esto toda la energía vital a la tierra, para que toda la vida se manifieste; así todos los que somos vivificados por Dios: precisamos de su luz, emanada por su Espíritu Santo, el cual es el mismo que da vida animada y la vida en espíritu, llamando a existencia, a todos los que hemos nacido de nuevo; con Él somos la luz, que ilumina desde el fuego del candelero, esto como alegoría de lo real, el cual es citado en los versículos diecinueve y veinte del capítulo uno, del libro de las Revelaciones. Por lo tanto: todos debemos tener los ojos espirituales, para poder ver en el poder del Espíritu Santo de Dios.

“Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera”. Apocalipsis 21: 22, 23.

La revelación de Jesucristo, en sus siete iglesias pte 3

El dios de este siglo, los demonios, los dioses que no son dioses; destruidos por Jesús.

“En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. 2 Corintios 4: 4

La imagen de Dios es, la forma de Cristo en su iglesia

El Espíritu de Dios en los hombres escogidos, forman la imagen del Salvador; es por los cuales Jesús viene en rescate, vendrá con todos sus ángeles, para ser glorificado en sus santos. También en su venida destruirá los hijos de maldición, que sufrirán condenación eterna. Los mismos que fueron cegados y engañados por el dios de este mundo, el cual hizo su imagen en todos aquellos que se convirtieron en la bestia.

El Señor Jesús, es la imagen del Dios vivo y los hombres escogidos, imagen de Jesús.

El Señor Jesús y su presencia en los cielos y en la tierra, en los siglos presentes y venideros, por medio de su Espíritu Santo y su iglesia, esposa del cordero.

“Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”. Apocalipsis 1: 9-11

Juan; como participante de las revelaciones del evangelio Eterno de Dios, describe aquí: los misterios revelados en su tiempo y a través del caminar de la santa iglesia, a sus profetas y siervos. Este profeta, prisionero en la carne, como todos los hombres por el pecado natural, más libre en Cristo, por el poder del Santo Espíritu; testimonia las realidades, que vendrían como acontecimientos en su tiempo presente y futuro a la iglesia.

La palabra de Dios en la biblia, nos enseña que el testimonio de Jesús, es el espíritu de Profecía, Apocalipsis 19:10, C.

Visión Profética.

Juan dice: en Apocalipsis: 1: 10.  “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor”.

Al recibir las visiones, el espíritu de Juan, estaba: en el Espíritu de Dios, en el día de Yhoshua el Eterno. Día y tiempo de Dios, en la consumación de los hechos de la instauración. En el trayecto y aún en tiempos de la creación pasajera, a la espera de la venidera, para que, en el día del Señor, pudiese ser vista en ella toda revelación de los acontecimientos, de las realidades y verdad por venir. Momento en el tiempo del poder del Espíritu de Dios, donde Juan y toda la iglesia en los siglos venideros, viniesen ser testimonios de los misterios a ser revelados, ocultos en los tiempos pasados de la creación, más manifiestos en el día del Señor.

El día del Señor: es el tiempo, en donde hay un encuentro entre Dios y los hombres, tiempo fuera del tiempo material, más real en el invisible al mundo, ahora por misterio manifiesto en el Espíritu de Cristo, a la iglesia, esposa del Cordero. (Apocalipsis 21: 9 +)

Juan escuchó la voz de Jesús, detrás de él, voz del Cristo Salvador, esto fuera de cualquier suceso o realidad natural, o espiritual humana; para que todo lo que el profeta viniese a observar, lo hiciese, por manifestación y poder de Dios (Apocalipsis 1: 10). La trompeta de Dios, la palabra, fue la que, al ser escuchada por Juan (este siendo instrumento como hombre, así como todos los hombres siervos de Jesucristo lo somos),  El Espíritu Santo en Cristo; se manifestó en visiones reales, mostrando y expresando la magnificencia de Jesús, en medio a su iglesia y en el mundo natural, como espiritual, en el curso de los eventos presentes y por venir en la tierra.

Al mismo tiempo, conjuntamente con todas las maravillas, Dios, proclama ser, el Alfa y el Omega, el principio y el fin; con todo esto, nos demuestra lo absoluto, en su presencia divina; en donde el propio tiempo de Dios en su día, es fuera de las épocas y sucesos naturales, inclusive los espirituales celestes con sus criaturas, presentes en la realidad existencial, o como también; en las regiones espaciales fuera del universo palpable, antes mismo de la plena manifestación de Cristo, materializada divinamente y espiritual, a toda criatura, de este mundo y del por venir, todo por medio y obra en su Santo espíritu, dentro de su iglesia.

El libro que Dios manda para ser escrito; son las propias profecías escritas del Apocalipsis.

Palabras vivas del Espíritu Santo de Dios, impresas en el escenario sublime del Creador, en poder, en las almas que viniesen a escuchar, para que las mismas verdades una vez creyéndose y contactándose en la creación, primero en el hombre y después en todas las  potencias, en las regiones celestes; la misma palabra, se manifestase como observancia y realidades, siendo esta la misma verdad absoluta de Dios, revelada, en todas las formas vivientes existentes, en los cielos y en la tierra.

 Ahora en los tiempos presentes, la revelación de Dios en Jesucristo, es como ley absoluta vivida, presenciada y comprendida por su iglesia, que es su cuerpo; desde el principio, como proyecto en Él mismo, en la proclamación de su palabra, para revelación de todos los misterios en sus siete iglesias, que es una, en un Espíritu, el cual vivifica a todos en la tierra, a un mismo espíritu reunido en el hombre, el cual es uno solo en Él, en las millares y millares de almas de los hombres, santificadas en una sola entidad, que vive en Cristo, para su honor y gloria; por los siglos de los siglos, en toda la eternidad.                         Cuya prolongación infinita de dicho gozo, es glorificación en Cristo, en plena complacencia y perfección en el maravilloso Dios, en su cuerpo, que es Cristo Jesús, también su santuario con nosotros, los redimidos por su sangre derramada, para el perdón de los pecados de todos los hombres, que lo amamos y adoramos; los mismos que fuimos rescatados de la tierra, para su honor y gloria, amén.

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,
y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro”. Apocalipsis 1: 12,13

Lo primero que ve Juan al volverse, según el verso doce de Apocalipsis uno, son los siete candeleros de oro y también al instante ve, al que hablaba con él y mostraba la realización en los tiempos, de los sucesos vivos; existentes del presente y los que habrían de venir.

Los siete candeleros de oro, son la iglesia del Señor, también por entre los cuales, el Verbo transita en su gloria; semejante al Hijo del Hombre, porque en su propia similitud fuimos hechos, para que nosotros similares a Dios en el Hijo y Creador, fuésemos parte de su cuerpo y estuviésemos para siempre, como en los candeleros de oro, en la gloria de ser en torno de Él, parte de su maravillosa creación y establecimiento de su santuario eterno, y con Él, hijos en adopción del Dios Todopoderoso y Señor.

El cinto de Oro:

El maravilloso y misericordioso Jesús, lleva en su pecho, el símbolo de poder y gloria, galardón divino; de aquel que tiene todo el poder y sabiduría. El Señor; está antes, durante, como igualmente entre todos los tiempos, también épocas; de las creaciones espirituales y terrenas, como también Él es creador de todos, de las potencias en las regiones celestiales, ellas, criaturas espirituales; asimismo de los hombres, herederos por Él mismo, de la salvación.

 
“Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego”. Apocalipsis 1: 14

El Señor Jesús, es la cabeza de su iglesia:

En su gloria; los cabellos del Señor son blancos, como blanca lana, como nieve; ellos son corona de gloria, por su santidad y pureza, por el mismo resplandor de su maravillosa presencia, corona de rey de reyes. La misma cabeza es la que está por sobre todo poder, en la tierra y en los cielos, símbolo de majestad y muestra de poder en el dominio de todo lo existente y por existir, en las criaturas hechas para su honor y gloria; cabeza que tiene toda inteligencia y sabiduría de todas las conclusiones existentes, físicas y espirituales, hasta de todo pensamiento o idealización perfecta; de la propia construcción del santuario de Dios y de su ciudad celeste. El cabello blanco de Jesús, también es el fuego del poder de Dios, luz inagotable que ilumina la creación divina, que mueve los cuerpos inteligentes de la creación, sus sacerdotes, creaciones suyas que se moverán a través de su inteligencia divina. Su cabeza con su cabello es: Poder insuperable e infranqueable, por todo y todos, por estar allí la mente de Dios. Nadie puede manipular o controlar la mente del Señor.

“Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas”. Apocalipsis 1: 15

Los pies del Señor Jesús

Los pies del Señor están sobre todo lo ostensible, en los cielos y en la tierra así como del mismo modo, debajo de ella. Son los que muestran el camino de la perfección, de lo que existe y preexiste, que marcan las sendas de todo lo que vive. Los pies del Señor, son los que andan en las veredas de la justicia, la paz y la vida. Los pies del Señor son los únicos que no se desvían de la verdad y la vida, son los únicos que encaminan a la gloria, de la cual Él es el Señor y Dios. Los pies del Señor están sobre todas las realizaciones, hechas y por hacer. Nadie ni nada, puede ser eterno o subsistir si no va, en el camino del Señor, en el cual están sus preciosos pies, sus pasos que marcan los caminos de todo lo que es y por haber.

“Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”. Apocalipsis 1: 16.

Las siete estrellas y la espada aguda:

La derecha del Señor: es el punto de partida de la creación de Dios, como también donde todo lo perfecto y lo sublime es creado; como igualmente lo que permanece y es sustentado en referencia a lo perfecto de Dios, es el formato exacto de la creación, en su santo amor; como el tiempo de toda conclusión instaurada, lo es a Su derecha en Su día, en Su propio tiempo.

La diestra del Señor, es donde su persona y manifestación preferente, está arriba de todos los cielos; por sobre todas las cosas creadas.                   

 Asimismo la derecha del Señor es: la construcción de los hechos, de su creación, en su propia revelación en las obras.

Es Todo; como inicio y fin, en sus pensamientos, para concluir los proyectos propuestos, antes de los tiempos existentes; conclusiones para la manifestación de su perfección en sí propio y en los espíritus de los hombres perfeccionados en Cristo, obra hecha, por su infinita sabiduría y misericordia.

Quienes son las Siete estrellas?

Las siete estrellas; son los ángeles de Dios, andando entre sus siete iglesias, en los tiempos de su instauración, así mismo como sacerdotes del santuario, transitando y sirviendo en el templo, como los espíritus de Dios, hombres movidos por el Espíritu Santo, caminado en medio de la iglesia, los propios hombres glorificados por la infinita bondad del Creador, que en la mano derecha del Verbo; son encaminados en toda sabiduría y santidad, para hacer su voluntad, en los tiempos de la redención de su iglesia.

En su mano están sujetos en perfección, a la divina instrucción del príncipe y Señor de la salvación, son conducidos en su diestra, en todos los tiempos en la cual los hombres esperan, por la manifestación plena, en el Verbo, es decir para la revelación como hijos de Dios, por Cristo; autor y creador de las obras hechas en su iglesia; El propio, como Padre Eterno y donador de la vida.

La boca de Dios:

La boca de Dios: es poder y gloria, constructora de lo palpable y lo insondable, es llama de fuego, por su perfección, amor y sabiduría. Por ella Dios hizo el universo y los cielos. El calor del sol o el brillo de las estrellas, todos, nada son en comparación para tal poder y maravillas.

Si el hablase y se manifestase en toda plenitud, frente a los hombres, todos los elementos se desharían, se transformarían, de sólido en lava ardiente y la creación desecha se esfumaría, al resplandor de su presencia.

Nada puede ultrapasar el poderío, sabiduría y majestad, que sale de la boca del Creador, Él, Dios; es la consumación de todo, la plenitud inescudriñable por cualquier criatura, es omnisciente y preexistente a todas las cosas; las cuales planeó para sí mismo en el Verbo, su palabra, que por su boca, es una espada aguda, la cual es y está, precedentemente de cualquier manifestación, en la creación palpable o espiritual.

Así como grande es la fuerza del sol sobre la tierra, para animar las formas de vida y lo que existe en la naturaleza, como alimentar con su luz y calor todo lo que coexiste, tanto en la tierra como en los mares; así el Creador, es la fuente de toda vida, tanto en los cielos como en la tierra.

La presencia de Dios:

“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y Él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. Apocalipsis 1:17, 18

Por más que creamos que podemos ver a Dios en plenitud, esto no es más que una pretensión de lo mortal en nosotros. Dios prescinde su imagen en una forma en que se quiere mostrar y la que nosotros, los escogidos, podamos conocer y asimilar su infinita perfección. 

Dios es una naturaleza superior, no solamente a la que conocemos en nosotros mismos o en el universo perceptible; mas a toda criatura espiritual, sean estas potencias, alturas, larguras, extensiones, ángeles, arcángeles, querubines, profundidades, o todo y cualquier otra criatura sea de este mundo, o que habite en los cielos.

El apóstol Juan cayó rendido a los pies de Jesús, sin fuerzas ante la presencia maravillosa, sublime del Señor, que trasciende a todo lo que existe y lo que vive. Es; presencia absoluta, que ostenta toda sabiduría y conocimiento con todo el poder, en todos los tiempos, prexistentes, presentes, así como también, puedan ser.

La mano de Jesús: Apocalipsis 1: 17

En la revelación; el Señor colocó su diestra sobre Juan, cuando desfallecido cayó a sus pies, para este poder soportar su divina presencia. Así también para enseñar toda su iglesia, que al leer esta palabra, aprendería maravillándose, que es el Señor, aquel que tiene toda fuerza y poder.

En su diestra el Señor, mueve animando lo que vivificó, con ella llama a la existencia toda la creación, le da la vida a todo ser viviente y sustenta el universo; puesto que es así mismo, que el Señor le da fuerza a su iglesia.

Con su diestra el Señor, conmueve de vida y poder sus ungidos; al dotarlos de autoridad por medio de su misericordia, les da la razón de vivir como hijos, les entrega el don de amar y de capacitarlos; para estar delante de su presencia y así todos puedan conocer, al príncipe de su salvación.

La diestra del Señor es la que nos acoge en Su día, la cual nos guarda en su refugio Eterno, la que nos conducirá y respaldará para toda la perennidad, en su gran amor.

El infinito Señor es la fuente del amor, el propio, es perfección absoluta, que al entrar en su templo, en las almas de los hombres llamados a salvación y para ser hijos y sacerdotes del Altísimo, los transforma en vertientes de gozo, en el amor perfecto y absoluto de Dios.

El alfa y el omega:

Él, es círculo en donde todo es inicio y fin, el comienzo que está en inconmovibles tiempos, a no ser en la manos del mismo; porque para el mortal, objeto vivo en el transcurso real de las cosas propuestas por Dios, el propio, no puede comprender el punto de partida de lo movible y existente, le es imposible iniciar su entendimiento o comprensión de la creación.

Ahora para Dios, lo creado por Él, está absoluto en los hechos instaurados, en lo espiritual y lo universal palpable, en un solo tiempo, como comienzo. Los hechos en el linear del tiempo, son para Dios, como si todo estuviera en un círculo para Él, en donde el espacio se transforma: cosmos inaugural en un punto sin ser el fin, o el inicio.

Si miramos un anillo con atención, vemos que él es igual en todas sus partes, no se puede distinguir ni su inauguración ni fin. Así es Dios en todo lo que existe, mira desde el exterior y en su propia creación, observando ella toda a la vez. Lo que no es para las criaturas, ni tampoco para lo palpable, en donde tienen ellos, su punto fijo de tiempo en lo creado.

Las maravillas de Dios, solo pueden ser presenciadas en su propia obra perfecta. En su modelo excelente de la creación, nuestro Señor Jesús, el cual en sí mismo planeó la figura sublime de la fundación, de la presente y futura creación eterna, mansión indestructible, bella como en excelsitud, con toda su sabiduría, en la manifestación del Verbo, como cuerpo en Espíritu, en la perfección de lo inimaginable a todo ser, para ser contemplado, adorado, vivido y apreciado por los escogidos, en todos los siglos para la eternidad.

Jesús el que vive para siempre:

Los mortales sabemos que nuestra existencia es finita, comprendemos nuestra naturaleza en corrupción. Apreciamos el presente, como si apuñáramos un poco de agua en nuestras manos, la cual se extingue al derramarse sin sustento en su forma, o en su tiempo de figura compacta.

El tiempo para el hombre, siempre es presente en cuanto a sucesos y hechos, más pasado en obras muertas; por ser la ocasión del espacio tiempo, irremediablemente irrecobrable, por no tener sustento en la vida perfecta de Dios, por no ser la materia incorruptible; así el alma prisionera al cuerpo natural, no tiene el escape al mundo espiritual, por sostenerse momentáneamente en lo pasajera y corruptible y deletérea. Invitado el hombre por Dios, a vivir perpetuamente, tiene la esperanza en Cristo, el que vive para siempre, el mismo, quien propuso en sí mismo, la mansión perfecta, para Él convivir, coexistiendo en los hechos de la creación, como también en sí mismo, adoptar las almas de los perdidos por el pecado.

En lo que respecta a los ángeles santos, llevarlos junto a su iglesia; a la sublime habitación paradisíaca, la Jerusalén celeste; mansión de los que antes eran muertos y ahora vivos, pertenecen a la gloria de Dios en Cristo Jesús. La cual alumbrará como sol de la justicia perfecta, la Jerusalén celeste, la misma que será refugio y castillo fuerte indestructible, de los hombres sacerdotes de Dios e hijos del Altísimo, junto a los ángeles mensajeros en toda obediencia, en las ordenanzas del excelso Dios, en todo el tiempo de la creación propuesta, para la realización por Él de su obra perfecta, concluida en Jesucristo. Ahora en nuestro tiempo con Cristo, los ángeles escogidos de Dios, adoran en huestes, los millares a Dios, alrededor de la ciudad celeste.

Glorificación al Verbo, manifestación del Padre.

Bendito es el que vive para siempre y los que vivimos con Él para su gloria Eterna, en la edificación perfecta de su obra en Cristo. Obra de la que somos parte en el Verbo, en el propio Dios, que se mostró a la creación, para rescatar los que permanecíamos en la muerte, ahora vivos en la sangre derramada del Cordero.

Tu Señor Dios que andas en el medio de tu iglesia y nos das de tu Espíritu Santo, para la vida en gozo; supremo poder venido de ti, para aquellos que escogisteis antes de los tiempos propuestos y manifiestos, para ser tu imagen en tu poderosa obra, en poder de Dios. Todo lo hiciste para tu gloria y por amor a ti mismo y a tu creación en los hombres; tu cuerpo en tu iglesia, copia perfecta en ti mismo, construcción de tu templo santo, modelo hecho en ti, oh Dios Todopoderoso. Gracias a ti estamos guardados y vivificados en tu amor santo, así también esperamos tu gloriosa venida y transformación en cuerpo, como ya la tenemos en espíritu; nos hicisteis piedras, en la construcción de tu templo santo, en ti, piedra viva y angular, que sostiene toda la perfección de tu creación, para la manifestación de la obra más perfecta, de todo lo creado por ti. Tú eres mansión celestial, edificada por el poder de tu palabra y toda sabiduría, para manifestar tu perfección, en los hechos de tu inteligencia divina.

Jesús es el que vive y estuvo muerto

 Jesús es el mismo, que antes de manifestarse en medio de Israel; había creado los cielos y la tierra, con todo el universo visible e invisible.

En el principio, en la propuesta creación por Él mismo, era el Verbo de Dios, que en todo estaba, para realizar las obras por Él proyectadas; el Verbo que estaba con Dios y era Dios: Creaba al comienzo, en perfección, el espacio con todas sus dimensiones y los diferentes modelos de la naturaleza espiritual; que albergaría a las criaturas hechas por Él. Como construcción en reflejo de su sabiduría, Dios, hizo los ángeles; como jardín de bellas y perfectas flores en la naturaleza de matices, dotados de hermosura diferencia e igualdad en la perfección y la preciosidad. Todo esto; para servir estas criaturas al creador. Cuidando de su más perfecta instauración y creación, el hombre, modelado en la figura del propio Dios. Para que en el fin del propósito inicial, como perfección y modelo perfecto de la imagen de Dios, el hombre, se tornase habitación y templo del Altísimo, en medio a la expansión de su perfecto universo, modelo como figura en sí mismo, para reinar en la eternidad en tal excelencia.

En el comienzo de la creación, en el paraíso; cuando Dios creó a los ángeles, a ellos, Dios los formó de la tierra del Edén (Génesis 2:19,20).  Al hombre Dios lo formó de la esencia de la tierra, del polvo, para después colocarlo en el huerto que estaba en el Edén (lugar en el cielo) (Génesis 2:8)  También Dios tomó la mujer, no de la tierra del huerto, o de la esencia del polvo, como Adán, más la formó del propio hombre. (Génesis 2: 20, 21, 23)

La revelación de Jesucristo, en sus siete iglesias pte 2

El ángel que es como una nube; ¡jura que no hay más tiempo!

“Y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más”. Apocalipsis 10: 6

El tiempo fue cortado, en el momento del anuncio del mensajero, el testimonio trae, la abreviación de los tiempos en la tierra y en los cielos, como la consumación de la voluntad de Dios, en toda manifestación natural y espiritual, en el universo.

Anuncio por el mismo ángel; sobre la consumación de todas las cosas, al toque de la última trompeta.

“Sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas”. Apocalipsis 10: 7

Cuando todos los ojos, se vuelvan hacia la gloriosa venida de nuestro Señor Jesús, entonces se cumplirá la promesa de Dios a sus Santos. En ese tiempo, maravillados los hombres de salvación como de perdición, se arrodillarán ante el Todopoderoso Jesús, pero todo esto será en un abrir y cerrar de ojos, los benditos de Jesús seremos llevados por Él a los cielos y los malditos dejados para el sufrimiento eterno. La bestia y el falso profeta; batallarán con sus demonios contra Jesús y su iglesia, serán derrotados y lanzados al lago de fuego. Apocalipsis 19: 17-20, pero un resto será dejado para el tiempo de Gog y Magog, ver Apocalipsis 19: 21.

Los mensajeros de Dios, como carros de fuego.

Cuando Elías fue arrebatado:

A Elías lo arrebató Dios, a través de un torbellino, con sus ángeles, sus carros de fuego, su gente de a caballo, o sea, poderes celestiales de Dios, de fuego de Dios; Ángeles viniendo en poder de Dios, como nubes. En las nubes los poderes angélicos son los Carros de Dios, los Ángeles con Él.

Así apareció Dios y se mostró a Elías como a otros profetas; así será también en la venida de Jesús, en busca de su iglesia.

Los poderes angélicos son los Carros de Dios, los Ángeles con Él.

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes”.  2 Reyes 2: 11,12

Las potencias de Dios como carruajes, que Dios, por sobre ellas, muestra su majestad.

“Que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;
El que hace a los vientos sus mensajeros, Y a las flamas de fuego sus ministros”. Salmo 104: 3, 4

Poderes espirituales, Montes altos, fuerzas opositoras, como también los carros de Dios, potencias angélicas.

“¿Por qué observáis, oh montes altos, Al monte que deseó Dios para su morada? Ciertamente Jehová habitará en Él para siempre.
Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; El Señor viene del Sinaí a su santuario”. Salmo 68: 16, 17

 Los poderes espirituales y los montes como hombres, actúan en conjunto y en concordancia, en la destrucción del pueblo escogido; son los mismos que envidian a los montes de Dios, a los elegidos de entre la tierra para Dios, también son enemigos, oponiéndose siempre al Altísimo, queriendo así destruir su santuario, al monte Sion, que es el templo de Cristo y su iglesia.

Los hombres y huestes malignas, bajo el control de Satanás, actúan como potencias en los mundos celestes y en la tierra, para en su intento de destruir la iglesia del Señor; estos mismos montes o naciones, los cuales son hombres de maldición, en conjunto con los ángeles caídos, se congregan y entran en batalla contra el monte de Dios, que es Sion, su iglesia, Israel. La bestia desde la tierra en conjunto con los poderíos y principados, interactúan desde el mundo espiritual, para la dominación de lo establecido en el universo.

Los carros de Dios o potencias, los millares, socorren y combaten por la iglesia del Señor. Con el mismo Todopoderoso en el control, de toda batalla, por las almas de los elegidos. Viene del Sinaí a su Santuario, o sea, desde su trono a la tierra, hasta su Pueblo su Tabernáculo o templo, en las almas de los escogidos.

La venida del Hijo del Hombre:

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”.
“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”. Mateos 24: 29, 30, 31 También Marcos 13: 26, 27, Lucas 21: 27, Hechos 1: 9, 10, 11

  Cuando sea el tiempo de la venida del Hijo del Hombre, donde esa venida será luego, después de la gran tribulación (no antes); esto acontecerá en la noche del tiempo, en las penumbras de la tierra. En la época, que el hombre se haya bestializado por completo, también la depravación domine y tenga invadida la conciencia humana y ya esté en él apagada, la esperanza de una humanidad, por la vida en Cristo.

En esta época será, donde la misma especie humana estará manipulada y esclavizada por satanás. Sucederá al final de este mismo período, que la iglesia habrá terminando de pasar por la gran tribulación, en el mismo tiempo en que las fortalezas demoníacas, las llamadas estrellas, caerán. Ellas mismas son, las potencias y principados que se mantenían en los lugares celestes, en el tiempo de la gran batalla contra satanás, en el período, de la reunión de la iglesia en la tierra.

Con la ayuda de la bestia y el falso profeta; millares de hombres al servicio del mal, serán reunidos en uno solo cuerpo bestial, estos son los mismos que satanás usaba junto a las fortalezas del mal, en la época de la predicación del evangelio en el mundo, ellos son los poderes que se mantenían en los lugares celestiales, en los tiempos de la paciencia de Dios, para controlar al hombre caído, el mismo ser, de la perdición.

 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. Efesios 2: 1, 2

Los hombres sensuales que se quedarán en el pecado y no aceptarán la salvación, una vez terminada la oportunidad de ser redimidos por Jesucristo; Durante la tribulación, se transformarán en la bestia, porque este período será la etapa final del tiempo del hombre en la tierra, unos como los hijos de Jesucristo y los otros como los abominables hombres de la perdición. Los que antes andaban en el trazado de la potestad del aire, en el poder del dragón, ellos serán la bestia.

Ahora la iglesia en este tiempo final, estará en plena consagración y santidad, preparada en el Señor, para ser raptada por Dios del mundo a los cielos, a la maravillosa ciudad celeste con Cristo, en el tiempo del milenio

En el tiempo, poco antes de la venida del Señor, la naturaleza de los hombres de la perdición; estará apartada por completo, del propósito inicial dado por Dios.

Ellos no verán ni observarán, ni podrán obrar, en su espacio y territorio natural de comportamiento, por haberse mutado de lo natural creado por Dios, a un mutante diabólico, sin principios en el propósito inicial de su humanidad; ahora si corrompido y desnaturalizado por el diablo.

En este tiempo del fin del mundo, los entes de perdición habrán perdido, todo vínculo o relación, con la formación natural y espiritual proporcionada por Dios al hombre, desde el tiempo de Adán.

La objetividad, de los hombres desviados de la naturaleza inicial, tendrá una estrecha unidad con los ángeles caídos, así los hombres de Gog y Magog, los perdidos en el período del milenio) serán habitación maligna. Como lo es un cáncer u otras enfermedades microscópicas, en el hombre natural. Estos mismos poseídos, no podrán morir, mas tendrán que ser morada de los mismos demonios, que antes invocaron.

La lucha feroz del cuerpo de Cristo, contra los principados del mal

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Efesios 6: 12.

Las fuerzas del mal, desde el tiempo del ser humano en la tierra, usaron de su influencia a través del engaño, para manipular a los pueblos, dirigiendo los hombres para sus propios propósitos malignos, de conquista y posesión. Así los demonios; tuvieron acceso a las gentes por sus debilidades, por sus brechas, las que fueron usadas por ellos, como alimento de depravación para satisfacer los deseos de los pecadores; males que les vinieron a los hombres por su ambición y corrupción, junto a sus deseos malvados e impulsos perversos, que los llevaron a una total y completa corrupción.

Los seres caídos usando la promiscuidad, dominaron los perversos y rebeldes; satisfaciendo sus impulsos malignos, creando en sus malos pensamientos, ideas, llenas de egoísmo y nefasta ganancia. Los demonios actúan en el mundo, entre los cinco sentidos humanos: por las ideologías, tendencias y falsas religiones, con nefastas consecuencias espirituales e inclinaciones destructivas en la naturaleza humana, todas estas, son doctrinas de demonios, donde el ser humano puede trascender fuera del tiempo natural, estos son invadidos, son como manipulados en cuanto duermen; o conscientemente, por vías místicas o religiosas paganas, como por filosofías o prácticas satánicas; también en donde existan entregas verbales o comportamentales, con rituales o expresiones, en las acciones conscientes del individuo. Por estos motivos, los poderes que actúan en los hombres, lo logran, ocultándose en ellos camuflados, como seres espirituales benignos, o cuerpos dogmáticos filosóficos y religiosos, en apariencia, como lógica verdadera.

Reflejan los poderes caídos, en los pueblos y también en forma individual, sus fuerzas como acciones diabólicas, manifestando imágenes en el carácter humano y traen al ser su perfil desde el abismo. Es así, como en la tierra se forma, día a día, la figura, como el retrato de satanás en los hombres; que viene siendo la misma humanidad poseída, la cual trasforma al hombre influenciado y poseído, en su propio caballo, el cual transporta al dragón y sus huestes, en todas sus operaciones; el mismo camina recorriendo la faz de la tierra asolada, como si fuera su trofeo de conquista.

En el tiempo del fin; el diablo y sus legiones cabalgarán en sus corceles, “los hombres”, por la tierra devastada; o sea, en los individuos, cuerpos bestiales, que ya habrán sido dominados y serán objetos de maldición, una vez concluidos los períodos del fin.

La revelación de Jesucristo, en sus siete iglesias pte 1

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. Apocalipsis 1: 1, 2, 3

Toda la profecía de la palabra de Dios, debería ser entendida con claridad y sabiduría por el lector y por sobre todo el creyente.

Ahora las palabras leídas en la biblia, pueden ser reveladas al hombre o no, por el santo Espíritu de Dios.

Con la gramática podemos entender, lo verbalmente escrito, más por el poder del Espíritu de Dios: comunicarnos personalmente con el Altísimo, inaccesible a través de cualquier poder natural, ahora sí, por el mismo Dios.

Explicación del autor, siervo de Dios 

Mi deseo no es escribir algo nuevo de lo que ya está escrito en la palabra de Dios, más sí, explicar mejor la revelación del Espíritu Santo; lo ya revelado, pero no entendido por muchos en profundidad.

“Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. Santiago 1: 17, 18

El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía (Apocalipsis 19:10 C) que es don de Dios, por medio del Espíritu Santo.

Juan el apóstol y siervo de Dios, declaró y testificó siendo fiel en la palabra de Dios, junto al propio testimonio de Jesús; acontecimientos presentes y futuros. Juan los testificó para la iglesia de Jesucristo, el mismo Señor que anunció por su vida y sacrificio, que Dios es verdadero. Testificó lo que había de venir, lo mismo estaba siendo escrito por medio de la divina gracia de Dios y como instrumento de la revelación de los hechos presentes y los que deberían venir; serían inalterables en los tiempos debido a que, aquel, que subsiste en la eternidad, Jesús, está en el principio y en el fin de toda realidad.

Fe y tiempo de Dios

El tiempo de Dios se revela, cuando, el propio hombre creyendo, entra en santidad. Es breve el fin para aquel, que muriendo en la carne, resucita con Cristo en espíritu.

La iglesia es el cuerpo de Jesucristo en la tierra y lo será para la eternidad. Le ha dado vida el Espíritu de Dios, siendo el mismo que mora en todos los escogidos, el cual alimenta nuestras almas y las vivifica para la eternidad. El alma habitada por Dios, ya abandonó su cuerpo transitorio, con este, dominándola e impulsándola al pecado, y ella (el alma) en espera hasta la resurrección; contempla la futura gloria, a la cual está destinada.

Dejada la morada terrestre, esperamos la celestial

“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;

Pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.

Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida”.  2 Corintios 5:1, 2, 3, 4

Cristo es el centro y Dios, de toda manifestación espiritual en el tiempo, en los cielos y en la tierra, en el presente y en el venidero.

“Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;

y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”. Apocalipsis 1: 4, 5, 6

El saludo dicho por medio de lo escrito en Apocalipsis capitulo uno, del verso cuatro al seis es; de parte del propio Espíritu de Dios, a las siete iglesias de Asia, siendo Juan el escriba.

El que es y era y ha de venir, es el presente mismo de todas las realidades que subsisten y prevalecerán por la eternidad. El propio que proyectó la creación verdadera en Él mismo, para la subsistencia de lo realmente eterno y vivo en su propósito inicial, proyectado en sí, para la gloria de la perfecta creación en su propio ser, con esto trayendo la alegría y la perfección en su santuario, que es su cuerpo, en sus hijos adoptivos, sus sacerdotes, ministradores en su templo, para gloria y honra de su santo nombre por siempre; en glorificación y adoración también por medio de los ángeles, los millares, adorando alrededor del monte Sion y de la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial.

 “Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,” Hebreos 12: 22

Los siete espíritus

El que es y era y ha de venir, es Jesús, el que ya vino y vendrá. Así mismo Él está en su Santo Espíritu, entre, y en su iglesia, las estrellas de Dios, los hombres en la eternidad en las manos de Dios; la misma iglesia es y será glorificada por Jesús, que pagó con su sangre, para que se encuentre para siempre delante de su trono.

“El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Apocalipsis 1:20

Los ángeles de Dios en su mano, son las siete estrellas. Somos nosotros los predestinados y escogidos en tiempo y fuera de tiempo; vivificados como nuevas criaturas por el Espíritu Santo, que damos y daremos testimonio hoy y en la eternidad para siempre, de Jesús el Todopoderoso y bendito Señor de la luz inaccesible; ahora alcanzable por su bendita misericordia.

Estamos en su mano derecha, aquellos, que logramos la salvación y lo estaremos para siempre. Ya predestinados y fuera del tiempo, fuimos presentes con Cristo como revelación e instrumento para la glorificación de la iglesia y nombre de Jesús, por medio del Verbo, del Dios Padre Todopoderoso.

Los siete espíritus de Dios

El Espíritu Santo, es aquel que en el tiempo de la gracia, ha vivificado la iglesia del Señor en todos los ministerios en la tierra, en los hombres en santidad; los cuales han sido los ángeles mensajeros de la palabra, a todos los que hemos alcanzado la salvación. Los siete Espíritus de Dios, es el propio Dios en su Espíritu Santo, en las iglesias, en los siglos que se pasaron y en el tiempo que resta, esperando su gloriosa venida.

 “Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”. Apocalipsis 4:5

Los siete espíritus de Dios y las siete lámparas, estos son el Espíritu Santo de las mismas siete iglesias, que son los siete candeleros, la esposa del cordero, su iglesia; la cual arde  con el Poder del Espíritu  Santo de Dios delante del trono, para gloria del Eterno y glorioso Señor Jesucristo.

Los ángeles de las siete iglesias son, en la iglesia, los mensajeros de Dios en su Evangelio, en el brillo del Espíritu de Dios; en el tiempo a través de los siglos. Si están en la mano de Jesús es porque son los santos que guiados por el Señor, actuaron conforme a la voluntad de Jesús y también serán parte en la eternidad, del propio cuerpo de Dios que es su iglesia y su templo.

Las lámparas delante del trono de Dios son la luz en las siete iglesias, que la iluminan en la llama del poder del Espíritu Santo, también los siete espíritus de Dios, es El Espíritu Santo omnipresente en los glorificados en la salvación, iluminados por el sol de la justicia, el Verbo de Dios.

Son siete espíritus de Dios, por ser ellos en la iglesia, un solo Espíritu, el del Señor. Siete espíritus son; por su presencia en las mismas almas de los sacerdotes escogidos de Dios; muchas almas habitadas, pero por un solo Espíritu, para servirlo y adorarlo para toda la eternidad.

El principio y el fin

“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por Él. Sí, amén.
Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. Apocalipsis 1: 7, 8

Ho! Altísimo; tú que tienes la supremacía sobre todos y todas las cosas, a ti, todo honor y toda gloria; tú que estás allende de todos los cielos y que observas desde allí, desde tu trono, toda tu creación; la tierra y su universo, el cielo de los cielos y cielos que están arriba de los cielos.

“Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos”.

“Alaben el nombre de Jehová; Porque Él mandó, y fueron creados”. Salmo 148: 4, 5

 Tu poder está sobre toda comprensión y entendimiento, todas las criaturas que creasteis son tuyas. Los cielos y la tierra te pertenecen, en ellos colocasteis las primicias de tu creación; los hombres, que vieron la luz cuando ella vino al mundo, los que no eran del mundo más sí, tuyos Señor Jesucristo.

Todos los santos marcados por tu Santísimo Espíritu, esperamos, en la esperanza misma de la salvación, somos los que veremos tu venida gloriosa, en poder.  Poder de Dios, de Jesucristo, nuestro Señor. El Señor viene con las nubes, que son sus ángeles, para hacer justicia y rescatar su iglesia del mundo.

Un ángel

¡El ángel, como una nube!; instrumento de la voz de Dios, baja a la tierra desde el cielo, trayendo el librito abierto, con los siete truenos, que son las siete voces, el mismo Espíritu de Dios hablando a sus profetas, los dos Testigos, de los misterios, para ser revelados en los tiempos finales, a la iglesia.

 “Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego”. Apocalipsis 10:1

El Ángel con sus ropajes espirituales, semejante a lo que son las nubes para ocultar el poder del sol, en su mayor fuerza para así disminuir su brillo y su poder, como su fuerza, para no consumir la existencia en la faz de la tierra; Así mismo los mensajeros de Dios, ocultan en parte con su cuerpo la plena gloria de Dios, para no destruir las cosas movibles y pasajeras.

El arco iris sobre la cabeza del mensajero, es la alianza de Dios con su iglesia, su rostro, la cual ilumina en reflejo la gloria del Verbo, es como la expresión de la voz de Dios. Sus pies como columnas de fuego: significan la dirección de Dios, a seguir en su mensaje.

LA VENIDA DEL SEÑOR JESÚS – ARREBATAMIENTO – 1a Pte.

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SALUDO Y PREÁMBULO

La Paz del Señor Jesús Cristo sea con toda su Iglesia, aquella que tiene como Señor Soberano el Hijo de Dios, Nuestro Salvador. Aquella que está vestida con las vestimentas del Espíritu Santo, paz y gracia hasta la consumación de los tiempos!

Estamos en una época de tinieblas donde el desconocimiento generado por la confusión de este mundo,  tiene diluido y adormecido muchos de nuestros hermanos en Cristo.

Principalmente en lo que se dice respecto de la venida de nuestro Señor Jesús. Sí, su venida, según Él mismo prometió que volvería. Y los ángeles dieron testimonio juntamente con los apóstoles y otros hermanos.

Satanás en estos días, ha tratado de eliminar el enfoque del pueblo de Dios sobre el Reino de los Cielos, seduciéndolo para que venga a pedir a las piedras del desierto se conviertan en pan,  como él tentó al propio Señor. Diciendo así, quiere que las cosas de este mundo árido sean hechas alimento para sus almas.

Por lo tanto, algo que ha desaparecido en medio de la iglesia, es el conocimiento sobre la venida de Jesús Cristo. Porque esa ciencia enfoca el Reino Correcto.  De esperar el Reino de los Cielos.

Por eso, a continuación vamos a tratar de este asunto, ajustados a una alta lucidez en la persona de Jesús y apegados vehementemente a los Textos Sagrados. Pues se trata de una profecía y como profecía no hay otra fuente a beber, a no ser las Sagradas Escrituras.

Quien se regocija con la verdad, antes de preocuparse en tener la razón o estar errado anhela  lo que es correcto.

DIRECTO AL TEMA

Lo que sigue ahora, es la aclaración de la Profecía de Dios a su pueblo, esencial en estos  tiempos de dispersión.

La venida de Jesús! La importancia de este conocimiento en el Señor, no es como otro detalle en nuestra fe pero, principalmente, debido a la  eminencia de los acontecimientos en estos días, es como una trompeta de atalaya, la cual avisa a su pueblo sobre un numeroso ejército enemigo que se está dirigiendo a los muros de nuestra ciudad.

Es verdad que la Biblia nos deja muy claro esa manifestación y que ahora la expondremos delante de la Iglesia, por medio del Espíritu Santo. Amén.

Nuestra certeza y esperanza:

 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

 10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,

11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.

Hechos 1:9-11

 Partimos de esta verdad absoluta según lo que está escrito claramente, nuestra esperanza como siervos de Jesús Cristo: la venida  de Jesús es cierta. Y de la misma forma como fue para los cielos en carne, así Él vendrá.

Con respecto a los acontecimientos que giran en torno a este hecho, tanto los que le anteceden como los que prosiguen después de él, hablaremos ahora.

Está escrito:

1 Tesalonicenses 4:14-18, 5:1-6

 “14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;

que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”.

 El texto nos dice expresamente que Dios en el día de la venida de Jesús, “del arrebatamiento” tornará a traer a la vida primero a los que murieron en Cristo, o sea, los que se adormecieron en Jesús. Pues los que murieron en Cristo descansan en Cristo hasta la primera resurrección. No están despiertos, sino adormecidos en sus conciencias, en el sello de Dios, en el Espíritu Santo quienes con sus almas, aunque adormecidos, claman por la justicia de Dios en espíritu.

“9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”.

Apocalipsis 6:9-11

Ellos resucitarán primero y después nosotros, los que estuviéremos vivos y reunidos en  Él, seremos arrebatados en el aire, ha encontrarnos allí con el Señor.

Ese día, el Día del Señor, el apóstol Pablo continúa diciendo en su carta, que vendrá como ladrón en la noche. Luego en seguida explica el porqué vendrá como ladrón en la noche:

“3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.

 O sea, como “ladrón en la noche” el propio texto explica que se dijo así porque vendrá cuando no esperan que venga. Y Él robará la paz y seguridad que el mundo cree tener. Entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina.

Note aquí el adjetivo usado: “repentina” destrucción. O sea, de repente, sin esperar, como alguien que es robado, en la noche, que quiere decir, cuando ya está obscuro y nadie lo espera.

“5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios,…”

1 Tesalonicenses 5:5-8

 

Bueno, la carta a los Tesalonicenses está hablando con coherencia de un mismo asunto.

No existe entre líneas o texto oculto. Es una carta coherente única del apóstol Pablo para la Iglesia. Dice que la venida del Señor (4:13), o sea, el día del Señor, día en que Jesús viene (5:2) Él arrebatará su Iglesia (4:17). Día que será de destrucción “repentina” para  aquellos que anden diciendo paz y seguridad en este mundo (5:3). Y de este modo ninguno escapará.

Por lo tanto, en su venida, aquellos que fueron dejados, no quedarán en este mundo conocido, porque este será destruido. Destrucción repentina.

Pues la Palabra habla de los que fueron dejados (Mateo 24:40) y habla de la destrucción de los elementos en la venida de Cristo.

Sobre esta venida de Jesús, que muchos la juzgaron por tardanza y aunque hoy también la juzgan, el apóstol Pedro dice en su segunda carta:

2 Pedro 3:4-13:

4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,

por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;

pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”. 2 Pedro 3:4-13.

 

O sea,

Desde el tiempo del Apóstol Pedro muchos juzgaron por tardanza la vuelta de Jesús. Se trata de la venida esperada del Señor a la Iglesia y no otra cosa. Cuando él escribió esta carta,  Jesús ya había venido al mundo, había sido muerto, resucitado y subido a los cielos, con la promesa de volver.

Y ya en aquel tiempo muchos tenían por tardanza su venida, por la falta de fe, a lo que Pedro responde:

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento…”

Y continúa:

 “10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la nocheen el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.

 Dejando claro que su venida no se tardará más que, por la paciencia de Dios es que Jesús todavía no ha vuelto, pues Él no quiere que ninguno perezca, se pierda.

Y por qué? Porque cuando Él venga los que no estuvieren con Él perecerán, se perderán.

Necesariamente se perderán, perecerán. No tendrán otra chance. O no es eso lo que el texto dice literalmente? Que no retarda su venida, pero el tiempo juzgado por tardanza es por ser paciente “no queriendo que ninguno perezca”.

Claramente dice que cuando vuelva, necesariamente perecerán, se perderán los que no fuesen con Él. Por eso es que dice “no queriendo que ninguno perezca”.

Perecer significa no tener otra chance u oportunidad, así es: perecer, perderse

Y la Palabra no para ahí. Dice también que cuando llegue ese día que muchos lo juzgan por tardanza, día que vendrá como ladrón en la noche, los cielos y la tierra no continuarán como hoy conocemos, pues eso es lo que dice:

“10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.

(De nuevo la explicación de “como ladrón en la noche” en consonancia al texto 1 Tesalonicenses 4:14 y 5:6)

“En el cual” de qué?

En el día en que el Señor Jesús venga como ladrón en la noche.

Y a continuación de la Palabra reafirma:

“11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”

2 Pedro 3:11-2

 Dejando claro el efecto sobre los elementos de este mundo conocido, con la venida del Señor. Y al mismo tiempo, frente a esta realidad, amonestando a los cristianos a vivir en santidad.

Bueno, aquí tenemos también la descripción de la apariencia del lago de fuego, compuesto de elementos fundidos que en el fuego serán desechos. Esta es la materia del Lago de Condenación final.

Por eso, un lago de fuego.

El universo material estará allí desecho en fuego. Donde la bestia y el falso profeta serán lanzados vivos después de la venida de Cristo, y antes del milenio. Esta revelación  para otro momento.

“20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre”. Apocalipsis 19:20.

 Pero con honestidad y temor de Dios leyendo el texto integral, en su contexto vemos:

 “10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”.

2 Pedro 3:4-13

Aquí tenemos, sin cortes, el trecho del texto que tratamos y en todo su contexto, donde acontece la equiparación del día del Señor con el día de Dios. Cosa que algunos estudiosos de nuestro medio intentaron separar, distinguir y torcer al decir que son dos días diferentes. Para encajar sus teorías. Pero el Apóstol Pedro habla de uno con la misma característica del otro: “Día del Señor” (como ladrón en la noche”) en que los elementos (la materia) ardiendo serán desechos. Y “Día de Dios” en que los elementos siendo quemados se fundirán. Sin entre líneas entre uno y otro. No cambiando el asunto.

Por lo tanto, querer separar estos dos versículos, colocar añadiduras entre ellos y cambiar el contexto para decir que son dos ocasiones distintas el “día de la venida del Señor” y el “día de Dios”, para cualquier hombre que no esté loco, se trata de una clara tentativa de falta de temor y honestidad en la presencia de Dios. De farsa ante la Verdad de Dios. Por lo tanto concluimos que el Día del Señor es el mismo que el Día de Dios.

A LA ORDEN DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES:

El día y la hora de su venida nadie lo sabe, a no ser el Padre, pero sobre el orden de los acontecimientos finales y sobre las estaciones nos es dado saber. Incluso la Palabra alerta vehementemente al pueblo de Dios al respecto. Debemos saber el orden de los acontecimientos que Jesús nos dejó. Como el mismo dice, de reconocer el tiempo de florecer de la higuera. No desear saber es ignorar sus Palabras.

Para entender el orden de los acontecimientos finales, vamos a 2ª Carta de los Tesalonicenses en el capítulo 2, donde el Apóstol Pablo nos relata tal secuencia de acontecimientos y el hecho de cada fase con detalles:

2 Tesalonicenses 2:1-2

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca”.

El Apóstol Pablo pide aquí a los hermanos en Cristo de Tesalónica, que no se agiten en sus pensamientos, ya sea por palabras oídas, cartas escritas o por cualquier otra fuente de información, respecto de la espera de la Reunión de la Iglesia con Cristo. O sea, respecto de su venida para la iglesia.

Situando así el tema tratado, la reunión de la Iglesia con Cristo, en un período después de la resurrección de Jesús, cuando entonces Pablo escribió esta carta, y de Su venida y reunión con Su Iglesia.

Por qué decir eso?

Porque así podremos percibir, que hoy en día, estamos en ese mismo período  espiritual entre la resurrección y la promesa de su venida y, por lo tanto, que la misma carta es actual para nosotros con las mismas expectativas y esperanza de nuestros hermanos en el pasado.

Siendo así, sabiendo que la misma amonestación sirve para nosotros aún hoy, nosotros que aguardamos nuestra reunión con Cristo en su venida, continuemos:

“3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,

el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.

Qué dice, que no acontecerá? Sin que primero aparezca el tiempo de la apostasía y, luego después, el anticristo, el hijo del pecado? Qué dice?

 

La respuesta es: “…la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él”.

 

Veamos el texto entero:

 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,

el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.

 

Así, la Palabra aquí también nos deja claro, de forma simple, que la venida del Señor Jesús es precedida por la apostasía y por el anticristo.

Por lo tanto, la Iglesia estará aquí durante la apostasía y la manifestación del anticristo.

El texto continúa:

¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,

12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia”.

Ese inicuo, hijo de la perdición, el hombre de pecado, está para ser revelado y existe solamente “quien” es el que lo detiene todavía. Y este “quien” será quitado del medio del mundo (vers. 6 y 7). Y cuando fuese quitado, el hijo de la perdición se manifestará plenamente.

Quién es este “quien”, o sea, único, que está en medio del mundo y será quitado?

Y tiene poder de detener a la bestia, de tomar el hombre, ahora, ya?

Será algún hombre? O algún sistema del presente siglo?

Claro que no.

Mas la respuesta es: El Espíritu Santo.

Sobre el derramamiento y retirada del Espíritu Santo  

Porque desde el día del Pentecostés después de la resurrección de Cristo, el Espíritu fue derramado sobre toda carne, después Jesús subió al Padre.

Veamos:

“1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

 

“14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

16 Más esto es lo dicho por el profeta Joel:

17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;

18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

Hechos 2:14-18

Cuidando aquí hermanos con discernimiento que, el Espíritu Santo estar derramado sobre toda carne, no significa que Él habite en toda carne.

Estar sobre, no es lo mismo que habitar o ser parte de.

Pero significa que sobre todo hombre, el Espíritu Santo está presente para que él escoja delante del evangelio de Cristo. Y en los que tuvieren fe en Cristo, Él entra y hace morada.

“23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Juan 14:23.

Y sobre su retirada un día, retirada del Espíritu Santo de Dios en los tiempos finales, del Oleo derramado, profetizó también el profeta Daniel diciendo:

“26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. Daniel 9:26.

“27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.” Daniel 9:27.

 

Ese príncipe que ha de venir después de quitar la vida al Mesías, es el hijo de la perdición. Su pueblo son los demonios y sus seguidores en la carne.

La ciudad y el santuario es el hombre, creado para ser templo de Dios, pero que rechazó a Dios.

De esta manera se cumple lo que el Apóstol Pablo está diciendo:

¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos”.

 Y también nos alertó Jesús:

“20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,

21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis”.

Lucas 17:20-22

 

Porque el Reino de los cielos es donde está el Espíritu Santo. Por eso no viene con apariencia exterior. Porque el Espíritu estaba en Cristo y estaría en los discípulos después de su sacrificio.

No exteriormente, dentro, como templos del Espíritu Santo. Es por eso que ha continuación, sobre ese asunto Jesús dice:

   “Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis”.

 Porque habrán días que el mundo no tendrá más la luz.

“4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo”.

Juan 9:4-5

 Y la descendencia de hombres (las mujeres y sus hijos) lamentarían:

 “27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.

28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.

30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.

31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?

Lucas 23:27-31

 Porque ya no serán árbol verde, sino árbol seco. Árbol verde significa con vida. Y árbol seco significa, sin vida, para ser quemado. O sea, sin presencia del Espíritu santo.

 Ablando del hombre natural y no de la Iglesia. Porque ella, la novia del Cordero conservará el óleo en el corazón. Pues en ella, en cada hijo suyo, habita con el sello del Espíritu. Más quien quedó fuera no entra más. Como fue en los días de Noé.

Por eso serán días como nunca hubo. Porque Dios rechaza el hombre natural definitivamente.

También al respecto dice Isaías:

 “Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.

Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.

Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón.

Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa.

No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren.

10 Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie.

11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.

12 La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta”.

Isaías 24:5-12

 La puerta es Cristo y ya no estará aquí. Digo, en su Espíritu, como entrada para el Reino de los Cielos. Por eso, “…desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis”.

Las casas cerradas son los creyentes en Cristo aquí sellados, por eso recogidos en sus casas, o sea, en el Espíritu, donde Él está, en el corazón, en el monte que Dios habita.

 “16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;”. Mateo 24:16,17.

 

 Secuencia de los acontecimientos

 Por lo tanto, esto es lo que sigue:

  • Primeramente viene la Apostasía, que muchos se vuelven tibios, llenos de cuidados por este mundo y posteriormente abandonarán la fe y cuando obscurezcan, blasfemarán contra Dios. En esta fase entramos hoy.
  • Después la manifestación de la Bestia en plenitud.
  • Después de esto el Espíritu Santo es retirado. Después que venga la operación de la Apostasía con el Anticristo, hasta el punto de que el hombre natural rechaza a Dios y rompe la Alianza Eterna, el Espíritu Santo será retirado del medio del mundo.

Porque por libre albedrío, toda carne rechaza el Evangelio. Y los que están sellados en el Espíritu están ya separados. El quedará, a partir de entonces, solamente en los corazones sellados de aquellos que están en Cristo.

Muchos aquí se perderán.

Ahora, una vez que el Espíritu Santo es retirado sobre toda carne, ya no hay  arrepentimiento y conversión de los pecados. Porque quien convence al hombre de pecado, de Juicio y de Justicia, es justamente Aquel que está siendo retirado. (Juan 16:8 y Romanos 6:26).

La retirada acontece en el medio de este tiempo final, la llamada última semana, en el medio, en el fin de los tres tiempos y medio. Profecía para otro momento. Aquí estará la Gran Tribulación.

–  Y Finalmente de estos, siguen otros acontecimientos aún, de los cuales hablaremos en otro momento a saber:

  • En seguida, destrucción del Hijo de la perdición, la Bestia en la venida del Señor. Y también del falso profeta. Ambos lanzados al lago de fuego. (Ap. 19:20).
  • Prisión de Satanás por mil años. La Iglesia con Cristo reinarán en las regiones celestiales por mil años. (Ap. 20:2, 20:4).
  • El resto de la humanidad dejada para atrás en una condición de juicio, traspasada por la espada reluciente que salió de la boca del Cordero ( El Verbo), habitando durante mil años en una tierra extraña, junto con demonios caídos, los cuales los devorarán cuando y ahora estarán juntos. Aquí formación en plenitud de Gog y Magog. (Ap. 19:21; 19:18).
  • Después de mil años, Satanás es soltado, convence y reúne todos estos para venir contra el reino de los Santos en que está Cristo con su Iglesia. Que participarán de la primera resurrección en el arrebatamiento. No aquí en la tierra. Porque ya no habrá esta tierra y este universo como lo conocemos. (Ap. 20:6; 20:8).
  • Jesús destruye a todos ellos definitivamente, lanzándolos también en el lago de fuego donde ya estaban la bestia y el falso profeta. (Ap. 20:9-10) Juicio Final. Segunda resurrección. Y plenitud De Dios y de su ciudad Eterna sobre toda existencia justificada en Cristo.

La faz nocturna del tiempo en la creación: Los seis días del Génesis y el séptimo tiempo invisible.

faz luz

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Génesis 1:1.

Esta aquí, es la palabra en la escritura, del génesis en su primer día, la creación en su inicio revelada por Dios; la cual aún no tenía su forma, moldeada por Dios. Creación ya proyectada por el Verbo inicialmente: en lo originario, en forma temporal para que, la eterna; fuese creada en Él, en el Cristo venidero, una vez consumadas todas las cosas, después que las transitorias hubieren quedado sustituibles. Fue mostrada la instauración del cosmos, desde su inicio por Dios. También los hechos de la creación, los que en un proyecto superior; fueron concluidos fuera del tiempo, en Él mismo, el Verbo.

El propósito inicial de la creación planeada por Dios, lo fue en un hombre, este; con derecho donados por el creador, a tener junto a él, otras criaturas: como los Ángeles, Arcángeles, Querubines, Serafines, Alturas, Profundidades, Anchuras, Longitudes, seres Vivientes que, son de la orden de los Querubines. A estos Dios los describe en la biblia como: Árboles que, daban frutos de sabiduría al hombre, o sea Virtudes de Dios, lo eran en medio del paraíso en el tiempo de Adán y ahora también en la creación celeste, no como sabios que enseñan al hombre, mas sí como auxiliadores de aquellos que heredaron la salvación.

Los árboles en el huerto del Edén, entregarían según el permiso de Dios, sus frutos de conocimientos al primer hombre, Adán y Eva su mujer, y serían para alimento de sabiduría para ellos, alimento no mezclado con el mal ni corrupción alguna. Estos como almas vivientes serían: proyecto inicial, esencial de la creación hecha por Dios, en el tiempo inaugural del mundo espiritual, en la bienaventuranza hasta que; alcanzaren conocimiento de encontrar el árbol de la vida, el cual: transformaría su existencia de lo inicial sin corrupción, a la formación divinal, si comiesen de él.

Aunque Adán y Eva, fuesen ausentes de pecado en el principio, el engaño de la serpiente, les dio a conocer el conocimiento del bien y el mal. Desde ahí quisieron ellos comprender, de cómo podrían tornarse creadores de vida y de toda forma animada.

El mal ya residiendo en satanás, en el tiempo en que Eva fue engañada: tomó como residente el pecado corporal y espiritual, tanto a ella como a Adán, una vez que este también, comió de la mano de Eva, su mujer.

Los árboles nacidos de la tierra del jardín incorrupto:

“Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”. Génesis 2:9. También:

 El río del Edén y sus cuatro brazos. Los seres vivientes:

“Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;
y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates”. Génesis 2:10-14.

El Edén es el lugar en donde Dios plantó el Jardín. Los ríos de Edén son los seres vivientes, y por sobre ellos Dios, hablaba con su creación.

La faz de los Seres vivientes, son como si fuesen de animales, con esto Dios nos enseña que, los animales a los cuales Adán colocó nombre, eran “Ángeles”.  Ver:

“Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él”.

Génesis 2:19,20.

Ver también en:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”. Génesis 3:1. (La serpiente, Satanás, era un animal salvaje que habitaba en el paraíso). Era un ángel apartado de Dios, en fracción estaba dentro del paraíso y en otra alejado, se encontraba entre el cielo y las tinieblas exteriores.

Dios se manifestó a Israel y habló con Ezequiel; ¡usando los Seres vivientes como instrumentos!

“En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del mes,
vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová.

Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente,
y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre.
Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.
Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.
Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en las cuatro caras de águila”.

Ezequiel 1:2-10

¡Los seres Vivientes: Son Ángeles, por los cuales Dios se comunica con la creación!

Observamos en la descripción bíblica arriba de este párrafo que, hay un poder acompañando los cuatro seres vivientes.

Poder de Dios, mostrando al profeta Ezequiel, la presencia del Altísimo, descendiendo de los más altos cielos, para manifestarse al profeta. En la escritura vemos a tres de los ángeles que poseen faz de animales y uno faz de hombre. A estos mismos y a los millares de millares de ángeles que hay en el paraíso, con faz de animales, Adán les puso nombre.

En el tiempo en que Adán aún estaba solo, antes de que Dios lo adormeciera y de él sacase, de su costilla; su mujer Eva.

Fue adormecido Adán por Dios, al fin del primer período que estuvo en el jardín pero; él no pasó una noche cuando durmió, porque en ese tiempo no había pecado, ni tinieblas en la existencia. Por lo tanto no existía la obscuridad ni corrupción, ni en el huerto, ni tampoco en las criaturas angélicas leales a Dios.

Describo esto, las visiones de Ezequiel en el libro profético “Ezequiel 1: 2-10″ para, dar a conocer en el nombre de Jesucristo que: Los Ángeles del paraíso eran los animales, domésticos, selváticos y aves, a los cuales Adán les dio un nombre, Génesis 2:19-20. También para confirmar que, los ríos del Edén, los cuales servían para regarlo; son los seres Vivientes, ya que en el tiempo antes del pecado de Adán, no era corrompida la naturaleza, ni la tierra del Edén y no eran necesarios los elementos fundamentales para, la subsistencia de aquellas criaturas, ni necesarias florestas como: la descrita en el huerto. Reveladas ellas como alimento para Adán y Eva, como se describe en los escritos sagrados de la biblia del Génesis, capítulo dos.

En el inicio, las formas y criaturas angelicales, espirituales y el propio hombre, aún eran íntegros, a no ser los animales salvajes que ya habían entrado en corrupción.

¡La serpiente en el paraíso tenía faz de animal selvático!

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”

Génesis 3:1

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. Génesis 1:2

 El desorden inicial de la esencia de la materia, era debido a la aún, no preconcebida creación. Esta misma estaba en caos y desorden, por el motivo de no tener perfección en sí misma, ya que Adán al pecar, corrompió la esencia de la materia, y por ser su naturaleza hecha del polvo de la tierra, esta había pasado en el período del desorden, de incorruptible a corruptible.

Adán, una vez fuera del paraíso con Eva, antes de ellos ser creados, fueron el proyecto para el fin de la creación de toda la vida, o manifestación de los elementos, o como también figuras en la naturaleza y en el universo. Sus estructuras corporales fisiológicas pasaron, de almas vivientes, para criaturas, creadas por Dios en la tierra como; hombre y mujer los dos juntos; serían a la imagen y semejanza de Dios, una vez estos obtuvieron de Dios, conocer el bien y el mal, pasaron a ser vicisitudes de la creación, esperando en alguna ocasión en Dios, llegar a la perfección. Siendo desde ahí el hombre primicia de la instauración, de todo lo que vendría a ser hecho; su estructura y formación fisiológica y su forma natural, convendría ser el modelo de lo proyectado en el mundo.

 “Al principio las tinieblas cubrían la faz del abismo”. Decimos que, la faz del abismo es el lugar donde estaba la materia corrompida, después venía el plano inferior a la materia, el abismo: está y estaba en el inicio, bajo el plano material.

En este estado se encontraba el polvo sin forma, en el cual se hallaba la materia, antes de la separación de luz y tinieblas, el caos predominaba, allí no tenía ni había separación entre lo obscuro ni claro, tampoco entre el espacio antimateria y la materia palpable. Todo estaba en la más profunda obscuridad.

Nada había, entre la esencia de la materia caída, y la posible proyectada por Dios, por causa de Adán. Tampoco las medidas de las dimensiones en ella: Anchura, longitud, profundidad y altura.

La condición de la materia, al principio, estaba en estado de plena desorganización, sin poder escapar de la obscuridad o las tinieblas del abismo. También sin poder alcanzar algún objetivo por ella misma, se encontraba en una confusión total y plena, más aun así, el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de lo existente sin forma, palpable, primordial, y real solamente a los ojos de Dios. Aún lo primero no era, ni estaba de noche o de día.

“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas”. Génesis 1:3,4

Dios hizo la luz, en medio a lo caído y corrupto, o lo sin forma, esta luz; que definiría en lo material y palpable, lo útil y desechable en proyecto de Dios, en lo que sería propósito para construcción del universo. Como también la formación de la tierra y la vida dentro de ella; fue de la voluntad de Dios que, la luz se separase de lo corrupto y tenebroso: entonces la materia expandida a través del espacio vacío que, el mismo Dios llamó a desenvolver formas, en su propósito, con los designios del Verbo del Altísimo.

Proyección material, según la forma que Dios iniciaba en su proyecto temporal, con el sentido de dar a la creación una forma perfecta, no en la naturaleza que acompaña el cosmos inaugural, del principio del conjunto de obras palpables; ahora sí, hecha ella, desde su inauguración para la conclusión de una más perfecta instauración, de la perfecta habitación de Dios, “el hombre después de su proyecto natural“, que pasaría al espiritual en el propio Dios, en el Cristo venidero.

En el comienzo del proyecto de Dios, para la siembra de lo perfecto que, un día, vendría a través de Él.

En lo que dice, del inicio de la tierra sin forma, en la cual solo había desorden y obscuridad, en ese punto de partida, estaba lo indescifrable y sin inteligencia. Para que hubiese movimiento, en la esencia de la materia, tuvo que ser ella avivada por el creador, para que esta misma, caída por el pecado de Adán; también adquiriese un propósito, activada en la sabiduría de Dios y así mismo, proyectada a ser desde el inicio, un designio que, aunque destinada a la destrucción, por no estar en perfección y sin inteligencia, fue animada por el Creador, para iniciar en sus primordios, la construcción de la obra de Dios, en propósito allende su primer objetivo.

“Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:”

Isaías 42:5

“Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.
Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé”.

Isaías 45:11,12

“Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro”.

Isaías 45:18

  Exhortando en Isaías, en lo escrito luego arriba.

Dios extendió el universo y dejó que el espacio obscuro, quedase, entre lo palpable y dentro de lo que no es y lo que era. Fuese también,  ésta la substancia originaria que, aunque en corrupción iluminase por medio de su composición candente y elementos en fuego, plasma.

De lo descrito arriba, esto fue la luz, como también hubo tinieblas al principio, separadas de la luz.

Después en la manifestación de las formas, lo que también fue luz en tinieblas: vinieron a existir en la tierra formada por Dios, todo tipo de criaturas, animales, peces, aves, insectos y formas de vida invisibles dentro de las miniaturas creadas: también creó Dios, todas las formas verdes con sus frutos y semillas; todo esto pasó a ser la luz manifiesta entre las tinieblas separadas de la vida, para estas manifestaciones poder ser manifiestas como un objetivo. Luego vino la luz en los hombres, al sexto día, cuando fueron creados y tuvieron vida, luz entre la corrupción que, dominaba al ser humano por su imperfección y pecado.

 “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Génesis 1:5

La luz muestra lo que existe, da a conocer lo real, esta es conocida y vista por la sabiduría de Dios; hace comprender la realidad de la constitución de las formas. Lo hecho en su micro y macro universo, existe y se mueve con un propósito inteligente de Dios para, caminar hacia un objetivo circunstancial, de elementos ya previstos por Dios para, llegar a la conclusión de lo proyectado, pasando, de la creación movible a la inmovible, invariable y permanente en lo divino, concluido y moldeado por Dios.

Describiendo la obscuridad: esta crea espantos de tinieblas en lo existente. Habiendo materia; deja esta inestable y en conmoción. La misma materia en este estado; se torna, o pasa a estar, en un estado de caos vacío y sin objetivo. Esto es una muestra de las noches entre los días de la creación.

La obscuridad puede destruir y deformar las formas ya concebidas, impidiendo el propósito de lo creado y su finalidad. Por esto Dios dejó la luz como en sombras de su significado y manifestación. Esto aquí es más una muestra de la noche entre los días de la creación.

Separada la materia de las tinieblas, así el universo palpable se apartó por la mano de Dios, para tener un fin constructivo y pasó la luz a ser representada en los elementos, por las estrellas en formaciones, constelaciones y galaxias.

El día en la creación, es todo lo que es vida y se mueve en ella, ahora sí, aun no produciendo  por ocasión del tiempo, la creación una vida, en formas fisiológicas, funcionales u orgánicas; ella en su esencia de la materia, avivada todo por su estado, en su reacción atómica, en su propósito dado por Dios; representa la luz entre tinieblas, ya que una existe, la materia pero lo obscuro nada es. En esto escrito comprendemos, la diferencia entre noche y día, luz y tinieblas. La noche entre los días de la creación, fue un caos en las formas ya hechas.

Ahora veamos lo que vive y está en tinieblas. La luz natural y la espiritual.

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es él que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. 2 Corintios Capitulo 4:6

Dios mandó, ordenó que, la luz iluminase lo creado en el principio: esta creación sin principio divino en su comienzo; hablando del cosmos, seguía este el movimiento de su existencia a través del tiempo, como proyecto en la sabiduría de Dios.

  • Al principio: La mano de Dios creaba dentro de lo ya separado por Él, lo que vendría a ser su obra perfecta en sí mismo, primero; en la naturaleza del hombre en sombra y después, en el tiempo de Jesucristo; el modelo perfecto de su creación, esa naturaleza, transcendería de lo original a lo Divino y

El hombre que es iluminado por la inteligencia divina, su transformación no sucede por él o por medios naturales, ya que él mismo al nacer de mujer, tiene condiciones y capacidades naturales, sin poder trascender a lo espiritual, ni aproximarse a Dios; sin embargo, hay diferentes capacidades en los hombres, estas mismas donadas por Dios al nacer.

Provisto el hombre de dones y talentos distintos, la inteligencia de uno no es las de los otros; en algunos, la sabiduría y competencias, aptitudes, habilidades, se manifiestan en mayor y menor poder de raciocinio, así como el discernir y tener el entendimiento adquiriendo desenvolvimiento en las artes, es propio de algunos en mayor o menor grado.

Bueno, la inteligencia y capacidad del hombre, lo acompaña en su vida natural por mientras este vive. Digamos que: toda manifestación creativa o deducción del individuo, lo es a través de la luz de Dios, por medio del espíritu transitorio de sabiduría, colocado en entendimiento o compresión en él.

La debilidad del ser humano, o la falta de poder ver o entender la vida, o sencillamente la ausencia de raciocinio; sería denominada en esta comprensión de lo ya escrito como: tinieblas en desorden en él, como ser humano. El hombre, en su estado natural, se encuentra en tinieblas, en un período nocturno.

Ahora en lo natural: si el cuerpo humano está provisto de vitalidad salud y vida, acompañado con una cierta inteligencia e instinto de sobrevivencia en él para su desenvolvimiento como; individuo, y si consigue realizar proyectos dentro de su vida y la de sus seres queridos, si también consigue un buen desempeño, dentro de las sociedad en que vive, entonces; en él hay luz, como la luz que Dios separó al principio para, que lo que estaba en desorden y en caos viniese a existir, con un fin.

También a partir de la luz, inicial, en la creación natural en el hombre, dada por Dios, habrá en efecto, un proyecto natural superior a ser alcanzado por él mismo, el iluminado actúa y funciona, como propósito con libre albedrío, para que a través de lo palpable consiga encontrar una razón superior de existencia.

Digamos así: El hombre mortal y entre los seres vivos, posee en él una luz que lo guía, por su inteligencia y sabiduría, existentes en su naturaleza. Tiene en sí, una luz atemporal que: Ilumina en medio a tinieblas en su creación corporal.

Concluimos: estará el ser en tinieblas si, el hombre no sigue por el camino de la razón, inspirada por Dios, la cual esta puesta dentro de su propia naturaleza.

Ahora si este mismo, el hombre, como propósito de Dios no consigue encontrar una senda superior, inmanente a la sabiduría, dejada por el creador en él como su compañera, desde el tiempo de su creación; el propio reflejaría un caos en sí, cayendo él mismo en una lúgubre tenebrosidad, en la noche del sexto día de su creación natural.

En el caminar del hombre, donde la sabiduría se puede reflejar en él, así como en su propia vida personal, es su temor a Dios.

Por esa misma sabiduría, el hombre puede alcanzar entendimiento y con ello actuar por los mismos medios que lo capacitan, facultándole para encontrar, la forma de invocar a Dios.

Con los dones que le fueron plantados, muchos de los hijos de Adán, buscan al Altísimo, haciéndolo así tienen siempre la esperanza, de que el Todopoderoso se apiade de sus almas. Si el que cree intenta encontrar a Dios; aunque sea palpándolo, en la propia naturaleza lo encontrará y también en sus obras manifiestas en el mundo, como en el universo, verá su creación.

Contraste entre obscuridad y luz. Días o noche.

La obscuridad o tinieblas, se puede reflejar en toda creación pasajera; o también la luz que revela la obra de Dios.

Todo lo que no es perenne, siendo movible de su propósito inicial como entidad u objeto, es un cuerpo en tinieblas; ya que tiene un tiempo limitado de existencia. Son tinieblas las cosas que son dejadas a corrupción en el universo, por no permanecer inalterables; todo pasa y tiene su tiempo.

La luz en tinieblas, también se observa, se vive y convive en el sentido de la inteligencia de Dios, en la instauración del universo.

Sin luz, viene el caos y el desorden, el sin sentido creador o estable; la noche.

 Tinieblas en el hombre:

Podemos descubrir las tinieblas, en el propio cuerpo humano, cuando este se corrompe por el pasar del tiempo en él. También por la metamorfosis en su naturaleza, por la caída de su fuerza vital, por la degradación de su fisiología, por las diferentes problemáticas en el funcionamiento de sus órganos esenciales y vitales, adquiriendo enfermedades diversas afectando su salud y estabilidad fisiológica natural, alcanzándolo la vejez, luego la muerte y la obscuridad. Cuando lo alcanza la noche de su naturaleza.

El atardecer del sexto día, en la existencia de un hombre o de la humanidad, es cuando está muriendo o desapareciendo, perdiendo su objetivo natural como cuerpo y finalidad. Una vez desvaneciéndose su inteligencia natural y también perdiendo su objetivo divino; el cuerpo entra en su faz nocturna, se adentra su designio y esencia, como su substancia corporal, al caos sin forma; la noche existencial sin representación.

Con todo esto comprendemos que, el proseguimiento continuo, de la especie humana en la tierra, también la creación en su forma natural: Solamente se reanuda en el plan de Dios.

La renovación en el hombre, de su naturaleza como especie e individuo y en todo lo creado, muestra que el ser y el universo, tienen un amanecer junto al ocaso, pasando la noche esperando un nuevo día después, al pasar de los días, llegando una y otra vez el curso de la noche; al alba, renovando las posibilidades de trasponer la muerte y el caos. El ser humano como especie, se reanuda de una vida en otra creación del alma, naciendo ellas en el mundo una y otra vez, hasta concluir dentro del propósito natural, el plan divino; de llegar hasta el nacimiento del hombre perfecto, en semejanza del propio creador; Jesucristo Dios.

Así es, en el hombre y su existencia, hasta el fin de su tiempo, como también en el mundo y el cosmos en el transcurso de sus días, también eras; una tarde y una mañana, se pasaron.

 El atardecer del primer día de la creación      

Cumplido la base del propósito de Dios que: al separar la luz de las tinieblas, las cuales separadas dejaban en manifiesto, dos grandes hechos: Que la materia ausente de finalidad, se mostraba como reunión en plasma, conteniendo los elementos manifiestos entre tinieblas. La masa de un lado y la obscuridad del otro. La propia materia en sí, aún en tinieblas, pero activas; podrían definirse según el proyecto de Dios, en las diferentes mudanzas de su molde, a ser creadas en ellas por Dios.

En este período de movimiento y pasar de la materia en corrupción, por fases de tiempos, en donde lo que era antes, no lo sería en el trascurrir de su existencia, en desplazamiento.

Dios detuvo la acción primordial del universo, todavía en formación. Entrando la esencia de la materia, con toda su primera forma: en transformación, en colapso, en la noche, para así definir Dios; otra nueva etapa, que daría inicio a la mañana del segundo día.

Sería en el segundo período o día, en que Dios, separaría los cielos del universo palpable

Por esto es que en el atardecer del primer día, debería de haber condiciones; hechas por el Altísimo, para agrupar en una grande extensión, los universos, como los tres cielos espirituales, también el palpable y material. Los universos celestiales se posicionaron como cúpulas, una por encima de la otra, siendo así y determinado por Dios que: el primer cielo fuese infinitamente mayor que el universo material, así el segundo cielo, también mayor que el primero y el tercero mayor que el segundo, y el universo palpable quedase entre el primer cielo y el abismo.

 En esa tarde del primer día, el universo que conocemos, se esparcía por entre lo existente, mas sin definición objetiva al día de hoy, y sí entre todas las cosas creadas. Fue entonces que sucedió por obra de Dios, un sisma y cataclismo no de destrucción, mas sí como una tormenta de ajuste, en la definición de los estados esenciales creados, fue una reunión de cada universo en sus propios fines fundamentales y cardinales, desde ahí sus propósitos serían de acuerdo al fin justificado por Dios, en las acciones, en el andar de todas las cosas por períodos de tiempos infinitos, en nuestros conceptos humanos, hasta llegar al fin supremo; la creación perfecta de Dios, en medio a todo lo movible y para ser Eterno, en Jesucristo, el proyecto inicial y supremo, para que en sí mismo se supiese, también por todas las criaturas, tanto celestes como humanas; que lo perfecto de la obra de Dios, es su propio Dios.

El hombre en Dios, por medio de Jesús, pasaría en el fin del proyecto de la creación, a ser imagen y semejanza de Dios, en Cristo el Salvador de la humanidad. Así pasamos hoy en la salvación, de un fin de día al otro día, al supremo, en Dios con Jesús.

Al principio, se pasó todo un día y llegó la tarde del primer día. Luego vino la noche.

 La noche fue el trastorno de lo existente, su movimiento brusco y violento. La deformación de lo habido y el principio de la formación en proceso entrante, al otro día por haber.

El tiempo del fin del sexto día es:

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.


Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.


Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
Y todo esto será principio de dolores.


Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.


Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.


Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),”. Mateos 24:3-15

Hablando del atardecer del sexto día de la creación; este tiempo viene exponiendo, la manifestación del engaño, en la naturaleza espiritual, de muchos pueblos en la tierra. Esta naturaleza en los seres humanos, trae consigo, una disposición del ser, a crear en sí y también en su entorno, una utopía sobre la realidad, un ensueño de lo que no es, pensando ellos como si fuese una escenario real, lo que sería su visión o su estado mental, como una verdad, no siéndola.

El atardecer del sexto día, demuestra en las proximidades de la noche, una descomposición de lo natural, afectando al propio ser humano; en realidad a los que no se renovaron en el día del Señor que, es el séptimo, tiempo de Dios.

La propia mentira toma forma en aquellos que, se disponen a crear en sí mismos, una imagen supuesta de valores, como verdades trascendentes y prácticas al objetivo de sus propias ilusiones. Lo que trae el rompimiento del fin del tiempo, la noche del sexto día.

Poderes ocultos, traídos en ellos, a través de sus propias mentes corrompidas, dándoles poder en imaginaciones que, les dieron cabida a dominios caídos, los cuales se ocultan en las tinieblas de los abismos y en la obscuridad del alma del ser corrompido. Esas potestades actuando por el mecanismo del pensamiento humano, controlan la ideología humana y por lo tanto toda formación de imágenes subidas del abismo, hechas realidad en el mundo, por la mano de los hombres corrompidos.

Cuando sea la noche del sexto día, el falso profeta descrito en el hombre como, poder demoniaco que, controla sus sentidos y su voluntad; a su tiempo permitido por Dios, tendrá un control absoluto en el conjunto de ideas y anti valores de la humanidad bestializada, la anti religiosidad, será generalizada en la visión del hombre, por causa de su degradación y corrupción completa que, tendrá dominio en todos los hombres poseídos, aquellos mismos que estarán; fuera del control de su propio libre albedrío.

En aquella proximidad de la pen

umbra, aparecerá entonces, lo que veremos como: la bestia que, por el poder del falso profeta, estará en manifestación, por medio de la obscuridad que dominará el mundo.

Resumimos que la noche entra en el mundo, por el pecado del hombre; por haber corrupción en él dominando su naturaleza, con esto le llegará la muerte espiritual. Al fin del sexto día tendrá término, el tiempo de la existencia de toda la raza humana porque; el fin, es que, el tiempo junto a la humanidad, entre a un nuevo día; el séptimo, ya que el lapso del ser natural  habrá pasado. Así como también el mundo con sus cosas movibles, al final de la era pierden su sentido, por no haber más tiempo, para aquello que fue hecho: conseguir en la primicia de la creación natural, la madurez de la criatura nacida en medio del mundo; para el desenvolvimiento de lo perfecto; el hombre sacerdote de Cristo. Terminado el sentido de la creación universal y material, la tierra y sus elementos deben desaparecer.

 Esta es más una señal, que hemos escrito aquí luego arriba; de la noche del sexto día.

 Al atardecer del sexto día, en la proximidad de la noche, habrá, guerras y rumores de guerra en el mundo, envolviendo la desolación todas la naciones, hará esto por poder material e ideológico, para el control espiritual y material del mundo, como por lo mismo, va a querer el control alimentario en todas las naciones de la urbe terrestre, agua y todos los recursos básicos para la vida. Teniendo así la bestia, la misma que sube del abismo, el poder y control más la posesión de todos los recursos básicos para la subsistencia humana; en la noche del tiempo dominará y asolará la humanidad.

En el fin: Habrá guerras ideológicas y diabólicas; los hombres de la perdición con el dragón dominándoles: desmembrarán la naturaleza humana, en ideologías que traerán en la humanidad, la reivindicación por ellos para: implantar sus filosofías y falsas religiones, queriendo que todo el mundo y la propia iglesia; les apruebe la mentira, depravación y el asesinato de toda la raza humana, el genocidio justificado por sus reivindicaciones de, supuestos derechos humanos, para justificar la muerte y destrucción de centenas de millones, hasta billones de vidas en el aborto. Así en la corrupción y muerte espiritual de todos los pueblos; manipulará los gentiles a través de doctrinas de demonios, con supuestas legislaciones religiosas y políticas, acompañadas de filosofías perversas; formando en la gran ciudad del mundo, una nueva torre de Babel; los cuernos de la bestia que, son los poderes dominantes en el fin del tiempo; como uno solo, concretizará esto en el término del sexto día para llevar consigo a la humanidad a la noche eterna, donde no hay retorno ni paso a otro día, como lo fue desde el principio de la creación.

Un poder oculto, se levanta en el fin de los tiempos, poder que se personifica en los individuos dominados, en los mismos hombres marionetas de la potestad que, controla sus destinos y los lleva por el camino de la perdición. Satanás actúa en ellos como; si ellos fuesen su propia imagen en la tierra, la bestia es la imagen del demonio, la cual sube desde el abismo en los hombres y muestra en ellos la personalidad del opositor a Jesucristo. Todo esto sucederá: al entrar el hombre, en la noche del sexto día.

Señales del fin. La noche del sexto día y fin de los tiempos. 

La señal de la bestia es un conjunto de reseñas (signos) que, forman la señal de Satanás.     Todo es un acumulado de acontecimientos que llevan al fin: Engaño, mentira, filosofías, falsas religiones, el estado profundo con sus estratagemas de envolvimientos políticos y económicos. Poderes que trabajan en la unión mundial, para el control de la humanidad, formando ellos el compás que, circunda la tierra; envolviendo los pueblos para su dominio, todos manipulados por los dedos de satanás, control que tiene desde su trono piramidal, en donde maniobra todo ser humano esclavizado por su poder, el cual obtiene, al tragar sus almas y dominar sus debilitadas mentes.

Estas son todas señales del fin del tiempo, del ocaso de la vida en la tierra y la destrucción del mundo, en donde los hombres de perdición, han sido marcados, con la señal de la bestia, en sus frentes y su mano, el hombre 666. Luego de este estado, viene la noche y término del último día del hombre en la tierra, el sexto.

El mal; personificado en el hombre de la perdición, imagen de Satanás, conoce lo que la biblia dice respecto al fin de los tiempos. En los dos milenios de evangelización del mundo por la iglesia, el anticristo interfiriendo la misión de la iglesia, levantó al mismo tiempo falsas doctrinas y religiones; muchas de estas pseudo cristianas para, debilitar el poder de Dios en su iglesia, queriendo llevar al engaño los liderazgos para, desvirtuar el propósito de Dios.

El maligno levantó falsos cristos y profetas vinculados a satanás, creando doctrinas de demonios. Profanó y colocó personas infiltradas de su parte, en la iglesia tradicional. Guió al mundo en el lema de “Libertad, Igualdad, Fraternidad” Mas haciendo lo contrario.

Acontecimientos en el fin: Terremotos y grandes catástrofes climáticas, pestes y guerras, manifestación de la depravación sin límites en los seres humanos, hambres; control por ellos; del cobrador de tributos,Daniel 11:20-25”, de toda la infraestructura del mundo, dominados ellos mismos, los subordinados a Satanás por: las superioridades demoniacas que, controlan la humanidad y toda la voluntad individual del hombre.

 También: los poderes que preparan el camino al demonio en la tierra, tienen el control: de la manipulación y vigilancia de las simientes aptas, para el consumo de la sobrevivencia humana. Al mismo tiempo monopolizaron para controlar su genética. Este control genético ha traído múltiples complicaciones al ser humano, ya que fueron alterados en su naturaleza, para provocar en esta contaminación, enfermedades y la propagación de plagas virológicas, matando millones de individuos. La humanidad manipulada por estos poderes que controlan la producción de todos los alimentos, está cada día más debilitada y enferma, y la no pureza de la alimentación, ha acortado la vida y fragilizado la salud, en forma global.

Todas las plantas que dan frutos y granos, o verduras y plantas que dan otros frutos, hortalizas etc. Estos, como recursos vitales para la alimentación del mundo; son esenciales para la subsistencia de la humanidad, ellos están en manos de los gobiernos, por el poder seductor del maligno y de las grandes organizaciones que, controlan los recursos alimentarios, para que si cumplieren su objetivo, entregar la tierra en manos del anticristo. Ellos controlan toda organización política, económica y global. Al final son ellos el cobrador de tributos.

Los propios poderes dominantes fueron, los causantes de la contaminación de la tierra agrícola y sus frutos, por, agro tóxicos, causando la muerte y destrucción de la flora y fauna marina en todos los océanos, por la contaminación de las aguas como: por productos químicos, partículas, desechos industriales, agrícolas y residenciales, provocaron la contaminación del mar, por el aire, por partículas de pesticidas y por la tierra, por las aguas contaminadas que caen al mar.

Todos estos males descritos aquí, son: señales de la obscuridad del sexto día. La humanidad que, en los tiempos finales refleje estas señales: será, la que estará entrando, al atardecer del sexto día, último en la creación; en la última noche.

La abominación desoladora

Una vez que el mundo esté en un caos espiritual y moral, en que la filosofía del antropocentrismo domine el ser, en la apostasía; será cuando, la iglesia será perseguida, por creer, en el santo nombre del salvador y único Dios, Jesús.

Cuando: la moral cristiana sea vista como enemiga de la sociedad; será el tiempo en donde, la asolación, le abrirá las puertas de la mente humana, a la abominación; este poder demoniaco controlará la mente y el alma del hombre de perdición, siendo el mismo imagen de satanás, será entonces en donde: la humanidad, fuera de la luz de Dios y poseída por Satanás, se transformará en la bestia del apocalipsis; el hombre que entró en la negrura del sexto día, él tendrá la señal de la bestia, este será el último tiempo, en el  mismo que los 666, caerán a los más profundos abismos, entrando al juicio del lago de fuego. Y después de esto será, una tarde y una mañana del sexto día, luego del fin con su noche eterna, para los que se pierden; ahora, para los hijos de Dios, la vida Eterna con Jesucristo.

Y en el tiempo del séptimo día, reinaremos con Cristo para siempre.

Por Juan Sebastian Gonzalez Jimenez

GOG Y MAGOG – CUÁNDO GOG VENDRÁ CONTRA ISRAEL Y CONTRA LA IGLESIA DE DIOS? – PARTE 3

Cuándo Gog vendrá contra Israel y contra la Iglesia de Dios?

La palabra dice:

“8 De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente”.

Ezequiel 38:8

 “Serás visitado”, como está escrito refiriéndose al cabo de años, al término del tiempo final, en que Israel volverá de entre las naciones y será reunido en el lugar descrito en la ley de Moisés, la tierra prometida. Allí, en la ley, dicho en sombra las cosas que habrían de ser, referente a la región de Canaá que hoy conocemos, por eso refiriéndose concluyentemente a Jerusalén Celeste, la Ciudad Santa de Dios.

Sin embargo, la promesa conclusiva también acontece visiblemente en el tiempo presente como en sombra, con ese pueblo otrora escogido por Dios, que se ha reunido en los días actuales en la nación actual de Israel, este mismo de allí de Medio Oriente, que aún aguarda en la ley en Canaá.

Después de haberse agrupado saliendo de todas las naciones, después de ser perseguido por dos milenios, sin tener un lugar donde formar una nación, en los días actuales, volvieron a formar su nación en el mismo lugar  de donde fueron sacados en los tiempos antiguos. En ese mismo lugar en los días actuales Israel se fortalece política y militarmente.

Aunque son en apariencia el Israel escogido por Dios, que hoy en realidad somos nosotros en Cristo, ellos, como si fuesen una nación de paz y estuviesen en la voluntad del Altísimo, esperando la venida de Su promesa, entonces delante de un eminente tiempo de confrontación con sus adversarios, pues se encuentran cada vez más rodeados por sus enemigos, como en alegoría del real peligro al pueblo de Dios. Porque como sucede con ellos, sucederá también con la Iglesia al respecto de lo que ha de venir. Muchos pueblos enemigos ya están allí alrededor de Israel, y así también ya acontece con nuestro pueblo en Jesús. Esos enemigos, son el Príncipe de Gog y Magog.

Al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel…”

En este versículo, respecto de Israel, se le llama “tierra”, tierra dispersada, tierra que es reunida de entre muchos pueblos. Una raza, una tierra escogida por Dios. Que es recogida y agrupada en los montes de Israel, o sea, en medio del poder de Dios, entre sus montes, en las promesas hechas por Dios. El Israel espiritual, la Iglesia, es descrito como un solo monte, quiere decir, el cuerpo de Dios en el monte Sion, en medio de Jerusalén.

 

 “22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

Hebreos 12:22-24

Gog viene con muchos pueblos a esta tierra restaurada que, quien la cuida es Dios: Israel, donde está la protección de Dios.

Agrupada en Canaá, el Israel en la carne, aunque atrás del velo, invoca a Dios allí, junto al muro de los lamentos, mientras que en lo espiritual, la Iglesia invoca a Dios en el cuerpo del Mesías, que es Jesús, el propio santuario vivo de Dios.

Gog entonces cerca a Israel en lo terreno, mientras tanto se manifiesta en las naciones que se unen contra él, allí en Medio Oriente. Y del mismo modo, también confrontará la iglesia, pero primero en lo espiritual, en su manifestación por los principados y potestades que influencian los sentidos, de aquellos que se unen y se vuelven en contra de Cristo y su pueblo. Actuando también en la torpeza de los que se dejan engañar.

Entonces, vemos el Israel que todavía está en la ley, y que aún no se ha convertido por la fe, y el Israel verdadero, aquel formado en la gracia de Dios en Jesús Cristo, contenido ya en la promesa, el cual ya está en el Espíritu: la iglesia. Uno agrupado en la tierra descrita en la ley, y el otro Israel agrupado y reunido por la gracia de la promesa en la tierra santa, en el Espíritu de Dios en Cristo.

Y sobre la confrontación final con ambos, como anunció el profeta Joel diciendo:

“14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.

15    ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso”.

Joel 1: 14,15

 

Hablándonos Dios así de este, su Día, tiempo en el cual Él permitirá el ataque del asolador sobre ambos, diciéndonos:

“9 Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo”.

Ezequiel 38:9

Acción que acontece con los hombre dominados por el mal, y controlados por Apolión, el destruidor, que vendrá  como una nube desde arriba, cabalgando sobre los hombres del mundo en el poder de Gog el destruidor, atingiéndolos por encima de sus cabezas, en sus mentes y corazones para entonces tomar, actuar en la voluntad de ellos, desde lo espiritual hasta lo natural, así como lo declara la palabra en Joel.

Refriéndose a lo espiritual y lo material, juntará Gog por medio de los poderes de las tinieblas, los pueblos y las naciones de la tierra para que se vuelvan como enemigos contra Israel.

Una vez que las hordas malignas estén en el dominio de la voluntad del hombre, controlándolo y manipulándolo desde la cima de su mente, serán tales las hordas que estarán en el dominio de las huestes gentilicias, la multitud de pueblos fuera de Dios. Dominando lo que antes era el libre albedrío, si  porque, por la concordancia de sus corazones con el mal, sus opciones y autonomía, ahora como hombres de perdición son entregados a Belial.

Tal operación del mal en la corrupción del hombre hará que suba de las tinieblas, como tempestad en espesa nube de asolación, “el principado maligno”. De súbdito él cubrirá la tierra;

El príncipe Gog  tendrá su cuerpo en hombres y demonios, para dejarse caer sobre la iglesia de Jesús Cristo, y por sobre Israel, pueblo todavía con el velo de Moisés.

Como una tempestad destruidora vendrá Gog, con muchos pueblos con él, en un deseo de destruir el pueblo de Dios.

Entonces Gog, pasa a ser el poder del principado del mal, compuesto por demonios y hombres, con los demonios dominando las criaturas de la bestia y el falso profeta.

“10 Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento,”. Ezequiel 38:10.

Gog domina los corazones de muchos pueblos, porque él es aquel que trae la operación del error y se fortalece en ello, al crear a su alrededor varias doctrinas falsas que manipulan las necesidades humanas, y otras  filosofías vanas y religiones diversas, difundidas en todo el mundo, por donde gana corazones y así, la voluntad de sus adeptos.

Con eso Gog, consecuentemente, pasa a ejercer poder también en los intereses económicos, a través de su actuar en la ambición humana, y así pasa a la destrucción de los recursos naturales por la explotación abusiva, obteniendo el control alimentario y, por lo tanto, de subsistencia del hombre natural. Todo con la intención de desreglar de forma disoluta los valores tradicionales, aquellos que naturalmente todo hombre tenía la capacidad de percibir y en su percepción regir su modo de actuar de forma coherente en su naturaleza dada por Dios. Cambiando eso, se pretende que se pierda la referencia de la imagen de Dios en el hombre natural. Además, los valores cristianos reflejados en la sociedad (aunque en sombra), para implementar otra imagen en medio del caos, la imagen bestial en el hombre, representando un sub-humano, en un nuevo orden mundial.

Su operación en los sentidos del hombre se fortalece también al sensualizar y causar erotización de las masas, dejando que hombres y mujeres se regulen moralmente por el entorpecimiento en las sensaciones de dolor y placer.

Corroborando para la aprobación de nuevas leyes, que hacen sumir aún más la imagen de Dios en la deshonra de sus propios cuerpos. Queriendo desviar el comportamiento y el uso natural del hombre con la mujer y de la mujer con el hombre, para transformar la conducta humana en semejanza al de una bestia, con sed por todo tipo de paciones y placeres carnales. Destruyendo las familias y guiando todo el mundo a una nueva forma de caminar, entorpecida y conducida por el operador de la iniquidad y de toda maldad, que hace la voluntad del príncipe de Gog, el hombre de la perdición.

“11 y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas;”. Ezequiel 38:11

El Señor habló lo que dice Gog en su corazón, que subirá contra la tierra indefensa, sin protección y contra aquellos que están tranquilos que habitan confiadamente, en reposo, en la fe en Dios, refiriéndose a la iglesia, pues ella está rodeada con el círculo de la gracia de Dios y por los muros hechos en la promesa. Refiriéndose también a los hombres que aunque con vendas en los ojos, aguardan en la ley a la espera del rescate, a Israel.

Tratándose de la iglesia, protegida en el fuego vivo del Espíritu, ya sin los muros protectores del mundo, protección natural de cada hombre desde que nace, que solo tiene importancia para los que son del mundo. Gog vendrá con las naciones y caerá de repente sobre Israel, sediento de sangre y lleno de engaños, hablando primero de paz y justicia, no obstante trayendo guerra; para así aprisionar, matar y destruir a la Iglesia y también a Israel.

 “12 para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra”.

Ezequiel 38:12

Gog quiere tomar de la iglesia y de Israel las promesas dadas por Dios, que fueron entregadas a su pueblo. Él quiere el poder y el dominio de la tierra, del universo palpable y de las regiones celestes.

Él desea subir por encima de lo que fue hecho por Dios, por encima de la construcción de la Creación. Por la materia. Camino que hace a través de la grande Torre de Babel, su herramienta espiritual de hoy, erguida sobre la naturaleza corrupta de hombres corruptos. Gog ambiciona tener el poder sobre todo el mundo, al subir hasta la cumbre de esta torre, que también es una gran pirámide. Ese camino comienza en el mundo natural y atinge el espiritual, y desde allí retorna en un control pleno por la materia. El dominio piramidal actúa así entre la humanidad con su mundo y el espiritual degradado.

Gog obtiene esta fuerza, al dominar y someter el hombre impío, subyugándolo. Por el pecado, este tipo de hombre se entrega a su dominio y reino, hasta el punto de pasarle su propia vida y alma, presentes recibidos de Dios. Por lo tanto, este hombre pierde todo su reino por satanás, estando todavía aquí en la tierra y, claro, juntamente, a su alma.

Y en este proceder, formando hombres y demonios en un solo cuerpo en pecado, vendrá el momento en que llegarán hasta los cielos, usurpando la creación de Dios al final de los tiempos.

Buscando un reino de dominio natural y espiritual para operar en la ley del error.

De hecho, eso les será concedido por Dios, en el comienzo del milenio; en la construcción de una hechura extraña. Cambiando los tiempos y las estaciones.

Este proyecto realizará Gog, cuando el hombre impío caiga en sus manos, en plena manifestación del anticristo.

Ese dominio maligno, sobre la humanidad transgresora, acontece incluso antes de la tribulación, en el ataque de las naciones sobre Israel y la Iglesia. Como también tendrá su continuación en el tiempo consecuentemente, con los que fueren dejados para atrás después de la venida de Jesús. En esta última etapa tenemos la manifestación plena de la hechura de Gog y Magog. La cual, en el tiempo anterior a la venida del Señor, aún no se habría manifestado totalmente.

“11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. 12 Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo”. Daniel 7:11,12

“21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”.

Apocalipsis 19:21

 

21 Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.

22 Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días”.

 Isaías 24:21,22

“9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.

10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?”

Isaías 14:9,10

Gog y Magog, o sea, todos los que fueron dejados para atrás, recibirán después de la manifestación de la venida del Hijo de Dios, un cuerpo de maldición para habitar en él, en perturbación durante todo el milenio. Y solo  después, al ser suelto Satanás y convencerlos de venir contra Cristo y su pueblo, es que serán de una vez destruidos con fuego que vendrá de parte de Dios desde los cielos, para consumirlos y lanzarlos de una vez por todas en el lago de fuego, donde ya estarán la bestia y el falso profeta.

“11 Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente.

12 Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca”.

 Zacarias 14:11,12

Luego, estos últimos, después del final de la tribulación y después de la venida de Jesús, los que fueran traspasados por la espada de su boca y que no fueron lanzados en el lago de fuego con la bestia y su cuerpo y el falso profeta, recibirán el cuerpo de la maldición donde quedarán en una tierra sin Dios y sin su gracia. Allí convivirán con los demonios, todos estos hombres transgresores, en una tierra, Gog y Magog. Esta tierra del milenio, que será para ellos tormento durante mil años.

Quienes son los que quedarán como Gog y Magog después de la venida de Jesús?

Son aquellos que reivindican este mundo, independientes de Dios, y también sin adherirse a la Bestia. Escogieron estar aparte del bien o del mal. Sin embargo, no percibieron que sin la luz obscurecerían. No formaron un solo cuerpo con la bestia o con el falso profeta. Por eso también no serán lanzados en el lago de fuego. Y aunque les fue dado por justicia, una prolongación de tiempo, por lo que reivindicaron.

 

17 Aconteció en el año duodécimo, a los quince días del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

18 Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y despéñalo a él, y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la tierra, con los que descienden a la sepultura.

19 Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los incircuncisos.

20 Entre los muertos a espada caerá; a la espada es entregado; traedlo a él y a todos sus pueblos.

21 De en medio del Seol hablarán a él los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron y yacen con los incircuncisos muertos a espada.

22 Allí está Asiria con toda su multitud; en derredor de él están sus sepulcros; todos ellos cayeron muertos a espada.

23 Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su gente está por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales sembraron el terror en la tierra de los vivientes.

24 Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro.

25 En medio de los muertos le pusieron lecho con toda su multitud; a sus alrededores están sus sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto su espanto en la tierra de los vivientes, más llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro; él fue puesto en medio de los muertos.

26 Allí Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus sepulcros en sus alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque habían sembrado su terror en la tierra de los vivientes.

27 Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas; mas sus pecados estarán sobre sus huesos, por cuanto fueron terror de fuertes en la tierra de los vivientes.

28 Tú, pues, serás quebrantado entre los incircuncisos, y yacerás con los muertos a espada.

29 Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacerán con los incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro.

30 Allí los príncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que con su terror descendieron con los muertos, avergonzados de su poderío, yacen también incircuncisos con los muertos a espada, y comparten su confusión con los que descienden al sepulcro.

31 A éstos verá Faraón, y se consolará sobre toda su multitud; Faraón muerto a espada, y todo su ejército, dice Jehová el Señor.

32 Porque puse mi terror en la tierra de los vivientes, también Faraón y toda su multitud yacerán entre los incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehová el Señor”.

Ezequiel 32:17-32

Ver también 2 Timoteo capítulo 2:24,25 Apocalipsis 17:3, 7,12, 16, 17.  Y también Daniel 41, hasta 45. Apocalipsis 19:21 Isaías 24: 21,22. Isaías 14: 9-18, 20. Marcos 5: 11, 12, 13

Hablando ahora, en los días de hoy, del ataque de Gog sobre Israel. Y en esta época que el enemigo espera la reunión de las naciones, en el fin de los tiempos.  Esto porque desea actuar sobre los hijos de Israel, sabiendo que existirá el permiso de Dios para poder actuar sobre ellos. Todo determinado por Dios: de que venga este juicio sobre la tierra en el tiempo presente, (que son los días de hoy), tiempo de confrontación final entre Gog e Israel, entre Gog y la iglesia del Señor.

Como ya se ha dicho, Gog quiere destruir la nación de Dios, para intentar arrebatar las riquezas dadas por Dios a todo Israel y su Iglesia. En este tiempo, estando la Iglesia ya reunida en un solo cuerpo con Dios, esto es, en Jesús Cristo, cuando entonces llegará la plenitud de los gentíos, actuarán las huestes gentilicias con violencia, valiéndose en la maldad y en la envidia, para un ataque conjunto con todos sus recursos, teniendo para esto la fuerza y poder del principado de Gog.

Tiempo y juicio de Dios, el Señor juntará del mundo entero, la nación de Israel convertida con la iglesia para esperar la gloriosa venida de Jesús, el pueblo del Todo-Poderoso. Pero estando ella descuidada y fragilizada, por efecto de cosas del mundo que entraron en su medio, y estando a la expectativa de su venida, Gog verá en esto la oportunidad de atacar a todo el pueblo de Dios, para robar y destruir. Aprovechará la unificación del cuerpo de la bestia y del falso profeta para liderar todas las huestes de hombres de perdición.

Iniciado el taque, y pisadas las uvas en el lagar de la ira de Dios, la iglesia en este tiempo, reunida en un solo cuerpo y junto a las promesas, se hartará de todas las riquezas venidas del Espíritu Santo, porque será un brote Santo aquellos que resistieren en Jesús.

“13 Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos?”.

Ezequiel 38: 13.

 

Geográficamente, de donde vendrá Gog contra el pueblo elegido?

Todos aquellos pueblos enemigos anotados en los pasajes que citamos  anteriormente, que rodean a Israel geográficamente. Refiriéndose a Israel en la carne, sirven de indicadores de fuerza de destrucción que vendrá tanto en los físico como en lo espiritual y que, en verdad, ya están actuando.

Ellos actúan en muchas formas de poder, en esa misma pretensión e interés de destruir la nación escogida. Gog aprovecha la manipulación de los elementos y los relacionamientos universales, para ir sugestionando con fuerzas y valores contrarios a Dios, estas naciones. Hasta establecerlas en una posición unánime de violencia contra la Iglesia y contra Israel. Esa operación se manifiesta en diversos ámbitos: social, político, comercial, en el conocimiento de la ciencia y en otros factores de convivencia entre ellos, los enemigos de Dios. Prevaleciendo ahí la intriga, perversión, engaño, guerra y maldad de toda especie contra el pueblo elegido.

No obstante, sus fuentes de influencia vienen desde lo espiritual, de lo incorpóreo contra la casa de Dios. Desde entonces se encuentran en batallas en las regiones celestes por la legalidad de las prácticas infames de los hombres en la tierra.

Estos mismos principados, se burlarán por el despojo, el botín de Israel, cuando los santos les fuesen entregados, conforme a la profecía citada:

 “Vienes tú para tomar despojo?

Estos son también los que actúan con el poder del falso profeta, por medio del cual intentan introducir en medio de la Iglesia la disolución de su doctrina, a través de líderes corruptos. Y en este intento falsificar la palabra y traer todo tipo de falsas doctrinas, formalismos y rudimentos del mundo, sensualizando y corrompiendo los sentidos de sus miembros.

Estos son los poderes ocultos que predominan en las tinieblas de la mente y del corazón del hombre. Desde entonces, por el hombre, actúan en los elementos de este mundo.

Y así, en mayor escala, operan para el dominio de las naciones.

De esta manera, estos poderes espirituales también tienen sus representantes en este mundo natural, en hombres conscientes, previamente colonizados desde ya, que actúan en los liderazgos de las naciones a través de la política, economía, arte y otras áreas diversas.

De ellos se dice al respecto en la Palabra de Dios, en el Libro de la Revelaciones, como lo relata en Apocalipsis capítulo trece, que en el poder y en el cuerpo de la cuarta bestia, las naciones de la tierra y las potencias espirituales caídas, poseen el dominio sobre la humanidad. E influenciada por ellos, forman el cuerpo de la bestia y el falso profeta.

En Ezequiel el Señor los cita, en el capítulo treinta y ocho, versículo catorce.

Por todo esto Dios dice:

“14 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú?”

Ezequiel 38: 14.

En el tiempo en que Gog y las naciones, ataquen Israel y la Iglesia del Señor Jesús, en el cumplimiento de estas profecías, a Gog mismo será dado el conocimiento de estas circunstancias por la propia revelación de la palabra escrita, conforme el propio Señor Dios, dio a conocer en la profecía anterior.

La misma palabra que profetiza en el final de los tiempos, todo Israel será reunido en su tierra y habitarán seguros, pero en sí mismos. Diciendo de Israel en la carne, el Canaá natural, como también los del Espíritu, en la iglesia de Dios.

Los de la ley, en la carne, reunidos en Canaá de Galilea, serán atacados primero. Después la iglesia de nuestro Señor Jesús. Y luego, junto a los judíos convertidos, llamados de la ley a la gracia de Cristo, la Iglesia, y esa porción, se unirá en el Señor y todos juntos seremos objetivos del enemigo.

Y solo después, al final, por objeto de la probación,  toda la iglesia estará reunida en el Señor Jesús, y clamará Maranata con todas sus fuerzas, no queriendo más nada de esta tierra y entonces vendrá el Señor con estrepitoso estruendo.

Nos dice la profecía que Gog sabrá como atacar, como conocedor de los acontecimientos finales en este día, al respecto de lo que sucederá cuando vea a Israel reunido en su tierra, en paz y seguridad, después de haberse reunido de todas las naciones, formando un pueblo nuevamente como antes, Gog tendrá conocimiento que es su momento de atacar.

Y esta misma nación de Dios, elegida en las promesas de Abraham, que en el fin, reunida, se sentirá segura y tranquila, ya que encontrará estar en la tierra prometida por Dios, no obstante, por no conocer los misterios de la verdadera nueva tierra con los nuevos cielos prometidos por Dios, será entonces confrontada y vencida en la carne, hasta la venida de nuestro Salvador Jesús.

En este tiempo, después de grandes probaciones y tribulaciones, un remanente de Israel será separado en su conversión en Jesús Cristo, junto a la Iglesia en el poder del Espíritu del Señor, en el cuerpo de Cristo. Seremos el único y verdadero Israel, en la espera de la venida gloriosa del Todo-Poderoso.

En su venida Jesús será visto por todos, y todo el mundo verá la gloria de Israel junto al Dios de Israel, que es Jesús en el Cuerpo de su Iglesia.

 

El Gran conflicto

Cuando el pueblo de Dios resiste en el Señor al enemigo, quedará más firme en la fe, con la espada de dos filos combatiendo a la espera del Salvador.

Las armas de ataque de Gog hoy, son la insensibilidad y pasividad de la iglesia como mundo, su corrupción y división por los falsos sofismas y doctrinas extrañas, que por la ambición de algunos, sobre todo en los liderazgos, fueron introducidas en medio de ella.

También por la falsa interpretación de la Palabra de Dios y direccionamiento erróneo de los miembros, causado por los líderes, por los llamados falsos apóstoles. Cabezas que, desviando la Palabra de verdad de los fieles, enseñan todo tipo de mentiras y fantasías. Estos, motivados por la ganancia, han apartado a muchos de la fe, llevando consigo a millares de seres humanos, que se allegaron por el nombre de Jesús, a perder la salvación.

En medio a este caos, en este estado sensual de la naturaleza humana provocada por la falsa profecía, los demonios encontraron brechas, desde los pensamientos en las mentes carnales, hasta la corrupción de las almas de los hombres. Espíritus que entrando en ellos, consiguen su dominio alterando el estado natural del hombre, medio por el cual lo controlan, y pasan a coexistir juntos en el mundo actual, en el dominio de su voluntad.

Enjambres de demonios con personas utilizadas por ellos preceden y entonces, forman en su intensificación el cuerpo de la bestia. Una vez que el dominio llegue al corazón humano de los impíos, en la formación de este cuerpo de hombres con demonios, entonces se tornarán una sola cosa, en una única voluntad, y actuarán en la tierra comandando las normas y estatutos del mundo. Hasta el punto de obtener el total dominio de los hombres de perdición.

Estos poderes ocultos del sub mundo, invadirán a través de estas alteraciones de la naturaleza humana, las naciones.

Serán migraciones e invasiones en el mundo natural y social. Enjambre que ya se ha extendido sobre todo el mundo occidental que, anteriormente era cristiano, más ahora por la falta de fe en este tiempo, se transforma en presa fácil del falso profeta. El cual actúa para la formación de los que tienen la marca de la bestia.

Los líderes al servicio de satanás, principalmente los de las naciones occidentales y anti cristianas, cambiarán las leyes y los tiempos con las estaciones, o sea, la forma de la ley natural que tiene todo hombre como criatura, esta ley dada por el propio Dios, y que es percibida en toda la faz de la tierra. Entonces, corrompido el corazón del hombre en aquello que está ligado a su propia naturaleza en este mundo, y luego dando la entrada a su alma al anticristo.

Efecto que fue ampliado por toda humanidad, en la formación de una actual Torre de Babel, centro de poder, en el dominio mundial; gobernará en el alma, corazón y mente de la humanidad. Regido por una única lideranza mundial, política, militar y económica, con una nueva ley y falsa religión, la imagen traída de los abismos por el príncipe de las tinieblas e impuesta al hombre.

Esta fuerza conducida por el maligno, operando en los sentidos del hombre, a través del dominio de su mente, tendrá su control físico y material.

El Plan de Gog

 “15 Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército”.

Ezequiel 38:15.

Los enemigos de Dios vendrán a atacar a Israel, con un  ejército grande y poderoso, como dice el capítulo treinta y ocho de Ezequiel. Primero devastando el mundo entero para luego dominarlo. Destruyendo la sociedad que anteriormente vivía, aunque en sombra, la instrucción de su moral por el evangelio, predicado por los profetas y siervos de Dios, en los últimos dos milenios.

Estos enemigos de Dios, que corrompen y destruyen toda la humanidad para atingir la iglesia del Señor, son las huestes demoniacas reveladas en el libro de Joel, que vienen en olas devastadoras, como sucede en un mar agitado, donde por olas de destrucción, asolarán la tierra.

Y como dice en la Escritura, será la asolación desoladora. En lo que dice en el versículo anteriormente citado, que vendrán los contrarios montados “todos ellos a caballo”, esto significa que vendrán en los lomos de hombres. Utilizarán a los hombres para concretizar su plan de dominio, donde estos tendrán puesto un yugo sobre su cuello, y así serán subyugados.

Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado”.

 Joel 1:4

 

 

Así lo anunció el propio Señor Jesús:

“14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)”.

Mateo 24:14, 15

En el profeta Joel, el Señor anuncia en la Palabra, acompañado de su misericordia, el llamado a todo su pueblo a reunirse en un ayuno para el  arrepentimiento.

Ya que toda bendición en mantenimiento natural y espiritual, será sacada de todos en la tierra en el final de los tiempos, la cual será entregada solamente a los firmes en la fe.

Al toque de la trompeta se verá cumplido y será anunciado el grande día del Señor (su eminente venida). Por eso, antes antecederá a esto, el ataque de Gog y Magog.

“5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.

Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.

Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas”.

 “14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová”.

Joel 1:5, 6, 7, 14

  Muéstranos esta revelación, la gran probación y tribulación que viene sobre toda la iglesia de Dios, inclusive a Israel en la carne.

GOG Y MAGOG– EL ORIGEN DE MAGOG Y FORMACIÓN HASTA EL ANTICRISTO- PARTE 2

Segunda Parte:

Y en el seguimiento hablando del cuerpo del anticristo:

También Gog tiene dominio como Príncipe sobre Mesec y Tubal, estos  son hermanos de Magog.

Estos, según la descendencia de Noé, también son los nombres de las naciones de donde vendrían a descender otros pueblos que, después de ser esparcidos por Dios sobre toda la faz de la tierra, es decir después de la torre de Babel, levantarían mucho tiempo después, un único grupo que con sus fuerzas  vendrían contra el pueblo de Dios para destruirlo.

Observemos Mesopotamia como el punto de partida de multiplicación de las naciones, así como sus distribuciones por el mundo, y para ser más exactos, comenzando del lugar de donde vinieron a existir, el cual Dios nos revela  por la palabra, ser el lugar donde el arca de Noé reposó después que menguaron las aguas del diluvio, o sea, el monte “Ararat”.

Hablándonos Dios así, a través de esta revelación, que en torno al monte Ararat ubicado al norte de Israel (por el punto cardinal), todas las naciones descritas y existentes allí, y que vinieron a existir por el mundo a partir de estas regiones,  formarían los pueblos que al final de los tiempos se reunirían en un único propósito permitido por Dios: volverse contra Israel y su Iglesia.

Explicando: estos pueblos, descendencia de Noé y de sus hijos, se agruparon en las regiones de Ararat y en torno de ella se multiplicaron. Allí vivieron con sus familias, propagándose junto con sus descendientes en el principio de la era después del diluvio. Este periodo entre el término del diluvio y la reunión de estos pueblos en la época de la torre de Babel.

Dice así la palabra al respecto:

“4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat”. Génesis 8:4.

Entonces, volviendo a lo que hablábamos al respecto de Gog y Magog en los día de hoy, como el príncipe que domina la visión de los hombres y la naturaleza de muchos pueblos, operando desde lo oculto para tornarlos enemigos de Dios, se dice de él como de los pueblos que lo tienen por príncipe que estos son los que forman la tierra de Magog, que tiene por cielos (o sea por cobertura) a Gog, estando contados en esta descendencia.

“3 y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.

Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas;

Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo;

Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo.

Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda”.

Ezequiel 3,4,5,6,7

 

Donde Mesec y Tubal con Persia, teniendo en cuenta que Persia era un imperio, por lo tanto abarcando aquí un origen de muchos pueblos derivados; y Cus (Libia) y Fut (África), naciones alrededor de Ararat para las regiones de Asia menor y Mesopotamia, prolongándose hacia el sur hasta África. Encontrando también aquí otras naciones al Norte de Israel, refiriéndose a las regiones de Siberia y, para ser más extensos, a toda Eurasia en sí, todas estas al norte de Israel.

Así considerando el tiempo de la profecía en que Dios habló con el profeta Ezequiel, y tomando como referencia la ubicación de la construcción del Templo en aquel tiempo, tenemos entonces que, estando el templo vuelto para el Oriente, o Norte de él, sería toda la región descrita aquí como Eurasia y sus prolongaciones referidas anteriormente.

Enfocándonos en estas prolongaciones, a partir de estos territorios, llegamos  hasta el continente africano con África como nación.

Gomer, primogénito de Jafet con sus pueblos y toda la casa de Togarma, su hermano, también llevando muchos pueblos con ellos.

Todos estos, con sus ejércitos, son los que marcharán para cumplir un designio de Dios, siendo ellos los primeros, los guías principales, para cumplir la voluntad de Gog. Porque fueron el origen de todos los otros pueblos.

Ellos con sus imperios serán sacados de su hábitat, y obedeciendo el principado de Gog serán reunidos y entonces marcharán contra Israel.

 “23 Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.

24 Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.

25 Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana”.

Daniel 8:23-25

Gog y Magog: El Misterio del Pueblo Enemigo de Dios

“Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,”
Ezequiel 38:2

Gog es de la tierra de Magog, que significa “Techo” o “Terrado”, en hebreo. Significa también el nombre de un príncipe en una tierra, siendo el jefe de un pueblo, de una nación, llamada Magog.

Por esto, en revelación, sabemos también que se refiere al techo o la cobertura de esta tierra de Magog, tanto en el sentido natural como espiritual, lo que quiere decir  que Magog está “por sobre” este pueblo o nación llamada Magog. Gog es el cielo de ellos, es el cielo de una nación llamada Magog.

Gog no solamente es la tierra de Magog, o el nombre del príncipe de ella, también es el nombre de aquello que le es por cobertura, lo que le está por encima, como su cielo. Significando así lo espiritual y moral de esta tierra.

Ya Magog es un pueblo, una nación a la cual le fue dada el nombre del segundo hijo de Jafet, el hijo de Noé.

Magog, este mismo que es citado en la palabra de Dios en Ezequiel 38:2, está allí descrito en revelación de una profecía que nos va a hablar lo que él, figurado en el nombre del hijo de Jafet, representa como pueblo dentro de esa descendencia.

De ese descendiente de Jafet vendrían a descender también las naciones gentilicias, que se van a levantar en el final de los tiempos contra Israel.

Aquí, acordándonos también que en la Palabra de Dios este pueblo Mogag estaba junto con otras naciones en la Torre de Babel.

Dios habla contra ellos:

“Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,”  Ezequiel 38:2

Y en Su Santa Palabra, ¿qué es lo que más nos dice de este Gog?, Príncipe de Magog y de  muchas otras naciones juntas, ¿o qué nos habla desde su origen?

Rubén el hijo primogénito de Jacob, pecó acostándose con la mujer de su padre. Y con esto perdió los derechos de su primogenitura. En esta transgresión, su descendencia traería grandes desastres para dentro de Israel, y que repercutiría incluso a la misma Iglesia de Cristo en el final de los tiempos. Digo la Iglesia, no en su totalidad, sino en su porción que, de igual modo se asemeje a aquella transgresión, a pesar de pertenecer al pueblo de Dios, como también era aquel.

Sobre la profecía de Jacob acerca de este Rubén está escrito:

“1 Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.

Juntaos y oíd, hijos de Jacob,
Y escuchad a vuestro padre Israel.

Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor;
Principal en dignidad, principal en poder.

Impetuoso como las aguas, no serás el principal,
Por cuanto subiste al lecho de tu padre;
Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado”. Génesis 49:1-4.

Y siendo Rubén el primogénito, al profanar el lecho de su padre no solamente trajo “castigo” sobre sí mismo, sino también “consecuencia de maldición” en un descendiente, por la transgresión en este pecado:

“21 Y salió Israel, y plantó su tienda más allá de Migdal-edar.

22 Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre;”. Génesis 35:21-22.

Descendientes de Rubén

1 Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito;

bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos; mas el derecho de primogenitura fue de José);

fueron, pues, los hijos de Rubén primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.

Los hijos de Joel: Semaías su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo,

Micaía su hijo, Reaía su hijo, Baal su hijo,

Beera su hijo, el cual fue transportado por Tiglat-pileser rey de los asirios. Este era principal de los rubenitas”. 1 Crónicas 5:1-6.

De Judá vino la descendencia del principado del Mesías, Jesús Cristo. Pero por Rubén vino a nacer uno de nombre Gog (ver el versículo cuatro), el mismo nombre de aquel que Dios habla: Gog, el príncipe de las naciones que vendrá en el fin de los tiempos contra Israel y su Iglesia. O sea, “Uno” que habiendo recibido la palabra de Dios, en alguna ocasión, con sus descendientes la traicionarían. Se volverían contra Dios y su Iglesia.

Por lo tanto, este que es descendiente de Rubén como descrito en la Palabra citada arriba, por nombre Gog, proveniente de la familia de carne Rubén, traería consigo, en sombra, el nombre del hijo de la perdición.

En suma, por haber profanado el lecho de Israel, Rubén genera en una parte de su descendencia en la carne uno con el nombre de Gog, (decimos “en parte” porque no es anulada la tribu entera, la cual incluso fue puesta por nombre de una de las doce puertas de Jerusalén celeste). Descendencia que por el pecado que cometió Rubén y de los que pecarían a semejanza de esta transgresión y muchos serían los que así harían, pasarían a ser llamados Gog y Magog.

Así nos es revelado que este es el tipo de hombre que conociendo el poder y la ley de Dios, se vuelve en contra su progenitor físico y espiritual en prostitución y profanación.

Una traición de la cual no trajo condenación a Rubén, sino a los descendientes de este tipo de pecado cometido contra Dios.

Al profanar Rubén el lecho y la ley, generó en este hecho el principio de una vileza sobre un tipo de “hombre de traición”, uno que traicionaría a su padre y a su Dios por medio de este pecado de profanación. Principio que dará la legalidad para el surgimiento de un príncipe de las tinieblas que se levanta con muchas otras naciones en semejanza de pecado, los que profanaren también el descanso y los tiempos de Dios, revelándose contra Él en el fin de los tiempos.

Y todo esto en un descendiente en este pecado de Rubén. Transgresión que le fue a él perdonada; aunque cuando ella fuese manifiesta en toda una generación en el fin de los tiempos, sería traída como la misma transgresión en muchos. En este descendiente por nombre Gog, tomaría Dios su nombre para designar por él, el nombre de aquel príncipe que en el encubierto y desde las tinieblas se vuelve contra Dios usando los hombres. Atacando la iglesia y a su pueblo generado en el Espíritu, a través de la Palabra.

El mismo príncipe que es el verdadero anticristo (formado en los hombres rebeldes), viniendo el poder a través de Satanás. Levantándose en el fin de los tiempos contra Israel y contra la iglesia que es el pueblo de Dios.

En el tiempo de hoy,  Gog es el nombre del príncipe de la iniquidad. “Residente espiritual” en la conciencia y en el corazón de los hombres perversos. Él es el techo de ellos, o su cubierta espiritual.

Por eso también domina en los miembros y en las acciones de hombres rebeldes a Dios, los cuales están bajo la tiranía de este dominio por la potestad del aire. Y es así como ellos se componen en el mundo; formando el cuerpo de los hijos de la perdición.

Son estos que forman Magog, teniendo un solo nombre aunque sean muchos, como también los demonios que en la ocasión del gadareno se presentaron a Cristo con un solo nombre: Legión, aunque fuesen muchos. Magog junto a muchas naciones que formarán un mismo cuerpo son los que rechazan en el fin de los tiempos la vida Eterna prometida por Cristo; vida eterna y salvación que viene a través de Él.

De la misma forma como el hijo de Jacob perdió su primogenitura, Rubén, aun así fue salvo por el arrepentimiento. Así también han sido salvos muchos que pecaron como él y se arrepintieron. Sin embargo es en su descendencia que aparece el nombre de Gog, refiriéndose a una porción de la misma generación que como ellos transgredieron el mandamiento de Dios y no se arrepentirán en el final de los tiempos, formando un cuerpo ya con sentencia de muerte, por no tener más poder de arrepentimiento.

Recayendo sobre los descendientes de este pecado esta herencia maldita y por lo tanto, quedando expuestos a este juicio de transformación como cuerpo enemigo de Dios.

Juicio que vendrá sobre todos los que pisaren sobre la salvación y pecaren con la medida de aquel que se acostó sobre el lecho de su padre, Israel.

Dios determinó que ellos tendrán al final el castigo eterno, por haberse levantado, profanando el pacto con Dios, siendo contra Israel, el hijo de Dios.

De ese pecado, nacido en la transgresión de Rubén y juntado en Gog (aunque Rubén mismo hubiese alcanzado perdón); habrá como un juicio en la carne sobre muchos de esa transgresión que se junten en un cuerpo, como en aquel cuerpo que al final de los tiempos será llamado “el hombre de la perdición”.

Un pecado en el espíritu que ahora vendrá a manifestarse en los hombres corporalmente que son para perdición en el final de los tiempos. Son estos los que profanarán la salvación.

La Palabra dice:

“18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre”. 1 Juan 2:18-23.

La Sabiduría del Génesis Cap. 12: Creación y Expansión del Génesis.

Creación y Expansión del Génesis.

Génesis, capítulo uno versículo primero dice, que en el principio, Dios creó cielos y tierra, teniendo esta revelación una descripción y una definición de los dos elementos en cuanto a substancia, después de la caída de Adán.

Ahora en este principio, el elemento tierra, estaba desordenando, sin definición u ordenamiento como creación, sin la manifestación de las formas que vendrían a ser,  no había ningún organismo vivo. El elemento existía y estaba en su momento inicial, pero el proyecto de Dios, no había concebido, por ser todo todavía substancia informe, todo estaba en el creador, como génesis y  fin, claro y conciso para Él, aún sin realización.

Había una manifestación del elemento, más las formas eran proyecto de Dios, desde aquí vendría en lo creado, el toque de Dios como designio.

Desde el elemento, “la tierra”, inició Dios al principio, la expansión del universo.

Todo al comienzo estaba, sin orden o diseño alguno, la substancia era un desierto asolado, no había fuego ni hielo, ni elemento alguno predominaba sobre otro, o existían las dimensiones de la materia.

Partiendo Dios, creando desde el génesis de la materia y de la creación de los cielos todavía por hacer, el proyecto de la hechura universal provisoria. Inició su plan creador, todo por medio de su sabiduría.

Lo hombres, somos el fin de las obras de la creación.

El inicio es de dónde venimos.

Concretizamos todo en aquel que terminando sus obras, nos dio un nuevo génesis en un principio sin fin, para que al entrar en un tiempo inmutable, vivamos para la eternidad.

El tiempo sin corrupción es presente, así como el segundo, la hora, el mes,  el año o el milenio, son un mismo tiempo, la realidad de Dios es incorruptible, siempre presente y consciente de todo.

Las dimensiones dentro del micro o macro universo de la realidad corpórea o espiritual del mundo futuro y eterno, son sin fin.

Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz.

Como lo vemos en revelación, en el libro de los  Proverbios.

 “22 Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.

23 Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra”.

(Proverbios 8:23

Es el poder de Dios, el que tiene, posee en Él, todo principio creador o todo principio de sabiduría, pero parte como el principio de conocer, de sabiduría sobre las obras. Digamos así, Dios posee  y desde el inicio tuvo siempre el poder de hacer, de crear, porque dice así “Jehová me poseía en el principio”,  hablando de la sabiduría, ya de antiguo antes de sus obras; es decir antes de existir cualquier cosa creada, la sabiduría, el conocimiento, el poder de Dios ya existía, entonces la eternidad de Dios siempre fue en Él pero, estamos hablando de lo creado o palpable.  Y también vemos que “Jehová me poseía” o sea, la sabiduría es Dios, Yahvé, el Dios todopoderoso tiene en sí, el poder creador en el inicio de todas las manifestaciones de sus obras. Ahí en el versículo 23 dice:

“Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra”. Proverbios 8:23.

O sea, la sabiduría como siendo el propio Dios en Espíritu, el Verbo siendo manifiesto y manifestado en la creación como príncipe de todo lo hecho. Como dice:

El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas significa, el poder de Jesucristo sobre lo que se formaría.

Continuando en Génesis capítulo uno versículo tres:

“Y dijo Dios: Sea la luz y fue la luz”. La luz es la manifestación de la vida en medio de la desolación, significa el sentido de vida en sabiduría  y poder creador para animar lo que había caído, después del pecado de Adán. Incendió Dios en lo físico la substancia y separó ella de las tinieblas físicas, quedó la luz a través del fuego, y obscuridad por la nada.

Y en Génesis capítulo uno versículo cuatro:

“Y vio Dios que la luz era buena y separó la luz de las tinieblas”. La luz prevalece como “bien creador” por sobre “lo que no es” para manifestar en las formas, el sentido creador de Dios.

Confirmando, citamos el texto de Sabiduría de Dios en Proverbios 8

Eternamente tuve el principado, desde el principio”

O sea, Él estaba en el principio, comenzó todas las cosas en un propósito eterno. No solamente lo fue para un principio sino que también para un fin.

Entonces podemos observar que el Señor tiene ese principado en la construcción como hacedor de la creación infinita. Pero también vemos a Dios en el tiempo finito, o sea cuando Él se manifiesta en el medio de esta creación, y lo hará hasta el final de los tiempos,  como lo es en la tierra y en el universo que hoy en día conocemos (el cual es finito).

Ejemplo de universo finito: es el inicio de la formación del universo y su expansión, desde el punto de manifestación, en medio de la nada. Significando “de la nada”, sin lo creado pero sí existiendo como lugar puesto por Dios.

Dios permitió que lo caído; materia corruptible, se expandiese hacia un sentido de un fin determinado por Dios, hacia un espacio determinado por Él.

Continuando con Génesis en el primer día, capítulo uno, parte del versículo cinco:

“Y a las tinieblas llamó noche”. Noche es lo que no tiene forma, es lo que contraría la formación de la vida, lo que se opone a un curso pre iniciado por Dios y no tiene poder en sí creador. Al contrario, la luz, es la determinación del poder de Dios para manifestación de lo creado en lo visible.

En el principio la tierra estaba en un caos, en un desorden, y era un desierto desolador. (Génesis 1:2)

En este principio de la creación, observamos el resultado de lo creado, en desolación por la interferencia de satanás, entrando la corrupción. Lo existente estaba sin forma, colapsado en una materia sin sentido. Solamente el proyecto de Dios le da un sentido creador temporal para el rescate de lo perdido; siendo el hombre como primicia.

Después de la formación del universo, en el transcurso del tiempo, vemos pasar días y noches en la tierra pero, sin una planificación exacta de las leyes naturales para una manifestación de la vida. No hay aún en este tiempo, un sentido planificador en las obras, todavía en el planeta tierra, no se conoce la vida natural. Todo esto en la era del “primer día”.

Es solo en el “cuarto día”, como lo dice la palabra en el versículo 14 del capítulo uno de Génesis, que Dios coloca el sol y la luna, referente al posicionamiento de las estrellas, establece una ley en la tierra, con sus estaciones climáticas  dependiendo de su eje, la posición del sol y la luna que generan las cuatro estaciones del año, además de días y noches, meses y años; una ley preestablecida para regir la naturaleza.

Porque dice así confirmando la palabra “y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”. Génesis 1: 14

En el capítulo uno versículo quince, dice que Dios colocó todo en una ley para, el inicio de la vida natural;

“y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así”. Génesis 1:15.

En el versículo 18 de este mismo capítulo en el cuarto día, Dios colocó los luminares en el cielo, siendo el sol para el día y la luna para la noche. Lo descrito como el día y la noche en este versículo, son estas realidades. “El día” es la representación de la vida, emitida en la luz por el sol, manifestación del poder de Dios, en donde la luz y el calor del sol son como sombra de su fuerza creadora en medio de las tinieblas, en cambio “la noche”, es la realidad obscura que oculta el poder de la vida y solo es tenuemente clareada por la presencia de la luna, y esto lo apreciamos en todo lo que es natural y palpable. Como dice la escritura:

“y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno”. Génesis 1:18.

Concluimos que desde el “cuarto día” de la creación, en el medio de los siete días, Dios colocó la ley natural en la tierra y en el universo. Donde está descrita toda la creación en las obras manifiestas, hecho para  que la misma creación obrase en el sentido propuesto por Dios. En lo natural, en las cuatro estaciones del año, las cuales expresan la manifestación de la vida dentro de la naturaleza. Porque así como en una semilla germina la vida,  la expresa creación se manifiesta en sus obras por medio del nacer de todo tipo de árboles y plantas con sus frutos y la procreación de diferentes especies de animales y reptiles, insectos, peces y toda criatura acuática. Con todo esto apreciamos lo creado por Dios, desde su nacimiento hasta su muerte, y reaparecer de la vida en la renovación de las especies.

Dios estaba en el principio, antes del universo y la manifestación de la vida natural, era Dios el que hacía y todo inició.  Desde el día primero de la creación.

Observando el primer día de la creación:

Dios estaba en el principio, desde donde creó los cielos y expandió el universo. En lo natural esperaba la llegada del tiempo indicado por Él, en el que colocaría la ley que regiría la creación para la manifestación de la vida; esto lo hizo Dios a partir del “cuarto día” cuando ya estaba formado el planeta tierra, después del curso natural del cosmos dado por Dios.

En el principio, ocurrió la expansión del universo, extendido este por Dios a través de las “eras” las que son “el primer”, “el segundo” y “el tercer día”, siendo en el “cuarto día” que Dios colocaría un ordenamiento en la tierra, comenzando por el clima  a través de la influencia de los astros, en una  ley predeterminada por Dios para la manifestación de la vida vegetal, animal y en todas sus formas biológicas.

En el inicio, al final de la primera mitad de los siete tiempos en los días de la creación; es decir “en el cuarto día”, tuvo comienzo el ordenamiento de la vida en la superficie de la tierra, o sea de la manifestación de lo creado como vida,  todo esto en una ley ya pre determinada por Dios. La misma seguiría su curso en lo natural, hasta el término del anochecer de los tiempos, al final del sexto día.

Ahora, la esperanza del hombre de llegar a Dios, una vez que fue creado en la tierra, siempre fue la de alcanzar llegar, al día de Dios y entrar en “su descanso”, día que es el último de la creación, no más la creación natural, más si en el “séptimo día”, tiempo de Dios en la eternidad, entrada y lugar para una instauración perfecta, la misma que no es removible, como la que es hecha por el Eterno, en los seis días.

La representación de la creación como en sombra y pasajera, lo es en los seis días. Sin embargo lo hecho en lo esperado, en la plenitud de Dios, lo es, en su promesa de nuevos cielos y nueva tierra, hechura que  es, entre el primer día y el último “sin corrupción”, día séptimo, en donde el alfa y el omega, el principio y fin,  se describen como, ordenamiento natural por Cristo y  espiritual por el mismo, perfectos en la eternidad.

En la tierra, hablando de lo palpable, el ordenamiento de los astros por Dios, fue para regir la tierra y su naturaleza, en sombra de la perfección creadora de Dios, para manifestación de su poder en el mundo. Esto como ley regidora en la vida dentro de lo movible natural, porque sin ello, no se habría podido manifestar la vida, ni tener  un sentido existencial de principio y fin.

En “el tercer día” vemos que hay vida vegetal, no vida animal. Mostrando así, una manifestación anticipada de la vida pero sin ley establecida para lo animal que vendría a ser solamente, en el cuarto día. Antes del cuarto día, había días y noches, pero sin una ley que rigiese el tiempo, era como un preámbulo de lo que sería, cuando Dios crease una vida animada en donde los tiempos serían marcados por las estaciones en su tiempo perfecto hecho por Dios.

Observemos en los versículos cuatro y cinco de este capítulo primero de Génesis que había noches y días naturales.

“4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Génesis 1:4-5

 Ahora también las noches y días naturales del “tercer día” en cuanto a tiempo, meses y años, no eran como lo conocemos hoy porque, no había aún, un ordenamiento en el mundo, pero estas condiciones naturales eran suficientes como “propicias” para la manifestación de la vida vegetal, en lo que se refiere a “condiciones climáticas”, sobre la superficie de la tierra.

Después del cuarto día, en el “quinto día”, ocurre la aparición de la vida animal en la tierra y en los mares. Esta, era una vida en la tierra que aún no era propicia para la existencia y supervivencia del hombre y es así como dice en las escrituras:

“20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto”. Génesis 1:20-23.

 En aquel tiempo en la tierra había aves, no dice en las escrituras que hubiese animales como los conocemos hoy. Mostrándonos así Dios que las aves podrían ser aladas o no, algunas que volaban y otras que caminaban en diferentes especies, como grandes seres o también pequeños, según su especie, seres herbívoros o carnívoros. No dice que estas especies existirían sino hasta el sexto día, o en el tiempo o día de la aparición del hombre o para sobrevivir hasta la llegada del hombre al mundo. Por revelación del Señor Jesús, testifico que en esta  era, las aves y monstros marinos, eran los seres que fueron creados por Dios, los dinosauros, grandes y pequeños según su especie en la tierra y otros en el mar según su especie.

Las especies del “sexto día”, son otras y modeladas para el hombre dominar sobre ellas, en la tierra y en el mar. Como dice:

“24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 

25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto”. Génesis 1:24 -31.

La era y el tiempo del “quinto día” y el “sexto día” transcurrieron en su tiempo determinado por Dios, y la aparición y creación de las especies fue en la voluntad del tiempo de Dios.

Formación de los cielos y de la tierra:

En el “segundo día” en el versículo 6 vemos la separación de los tres cielos y la separación del mundo físico en el universo.

Confirmando con lo escrito en el texto de Sabiduría:

“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas”. Génesis 1:6.

“Haya expansión en medio de las aguas”. Por el poder del creador hubo una separación de la extensión creada en ese momento por Dios, tomando en cuenta la altura y las regiones medias y bajas,  a esa pre manifestación de la creación después de la caída de Adán, Dios las llamó expansión de aguas, Dios separó dos porciones o dos estados de la condición de los cielos, como así dice de “las aguas”, que fueron definidas como encima de la primera separación, quedando dos porciones; una encima y otra debajo de esa expansión.

y separe las aguas de las aguas”. Se dividen las aguas que están arriba de la primera porción y las aguas que están abajo, quedando dos porciones arriba y dos porciones abajo; Sumando cuatro porciones de aguas. Significando una la tierra y el universo y las otras, los tres cielos.

“E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así”. Génesis 1:7.

Significa que arriba de esa expansión Dios separó las aguas y las dividió en dos y después lo hizo debajo de esa expansión quedando también dos. Sumando cuatro porciones o expansiones de aguas. Lo que confirma la tierra y este universo; el primer cielo, el segundo cielo y el tercer cielo.

Observación: Para entender mejor lea lo escrito en Sabiduría anteriormente.

Formación de la tierra en el tercer día:

“9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 

10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 

11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 

12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 

13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero”. Génesis 1:9-13.

Siguiendo en el “tercer día”, en el versículo nueve y diez del capítulo primero de Génesis. Dice de la formación del mundo, de una única porción seca, que significa la tierra, reunida en un único continente y el resto del mundo unificado en un océano o mar, y fue aquí en donde después vino a manifestarse en esa tierra seca, la vida vegetal. Como lo descrito arriba en el tercer día.

En el capítulo primero de Génesis versículo 29 al 31, en el sexto día:

“29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto”. Génesis 1:31.

A los hombres les da como alimento fruto y semillas de los árboles, significando “la razón” dada por Dios al hombre. La semilla significa el Espíritu de Dios y el fruto, el fruto de la vida, es decir; la inteligencia, la razón, conciencia y la propia manifestación de Jesucristo en los rescatados.

A los animales le da las plantas verdes que significa, la naturaleza animalizada y pre determinada por Dios en la tierra, no les da razón, ellos son solo para servir de creación ayudadora del hombre.